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Regular la fibra óptica, el próximo paso

6 Mar

La regulación de los servicios públicos de telecomunicaciones, en el Siglo 21, es una de las tareas más complejas y desafiantes que debe tener el regulador. Es adecuar la transición convergente de la voz, data y video en la autopista de alta velocidad que es Internet. Es lo que está haciendo España, en donde la Comisión de Mercado de Telecomunicaciones ya ha lanzado su propuesta de regulación de la fibra óptica, y esta semana, se acaba de anunciar en Inglaterra , através de Ofcom, el órgano regulador de las telecomunicaciones, que ha hecho una consulta pública. Comparto con ustedes, el video que ha divulgado Ofcom, explicando su propuesta de regulación.

El mes pasado escribí sobre este tema, llamando la atención a que, en nuestro país, debemos dar el próximo paso que es lograr la interconexión en el Internet entre los diferentes proveedores de servicios. El «approach» que han tomado la Ofcom en Inglaterra y la CMT en España, son distintos, aunque, en el fondo, procuran lo mismo: promover inversiones y asegurar competencia.

Hay que recordar que tanto España como Inglaterra tienen un operador que tradicionalmente ha ejercido un poder dominante en el mercado, como lo son Telefónica y British Telecom. Ambos reguladores, el español y el inglés, han tenido que, en el curso de los años, ir adoptando decisiones para que estas dos empresas se adecuaran a la realidad del mercado, abriendo sus facilidades para el resto de los concesionarios, sobre todo en la telefonía móvil y en el Internet. Y ambos reguladores, a quienes respeto, lo han hecho con mucho éxito.

Para que tengamos una idea, lo más costoso en la instalación de una nueva red son las infraestructuras, tales como canalizaciones, los conductos, las arquetas, es decir, instalar redes de fibra óptica, cuesta… y mucho. El operador que ha tenido muchos años en un mercado, ya tiene su red, y por lo tanto, ofrecer estos servicios no representa un costo elevado. Distinto al operador entrante, o al proveedor de este nuevo servicio, que sí tiene que instalar su red completa. De ahí, entonces, la duplicidad de redes, ante la imposibilidad de lograr una interconexión.

Justamente, esto es lo que, con diferentes visiones, están logrando hacer en España y en Inglaterra. En el caso de España, el operador tradicional está obligado a compartir sus conductos con otros proveedores de servicios, mediante el pago de un «peaje». En el caso de Inglaterra, la propuesta procura que la división de internet de alta velocidad del operador tradicional, Openreach, ofrezca a precios mayoristas para el acceso a la banda ancha, y lo deberá hacer en las mismas condiciones que se los provee a sí misma. En cierto sentido, la propuesta inglesa es más conservadora que la española.

Al final, estas regulaciones procuran más libertad en el mercado, con precios competitivos, y que el consumidor pueda seleccionar el servicio que mejor le convenga. En nuestro país, el servicio de internet, en términos generales, es todavía muy caro para la mayoría de los consumidores. Y, por otra parte, todavía el Intenet, y su banda ancha, no está en todo el país. Para hacer atractivo la inversión en infraestructura, hay que dar el paso hacia la interconexión en el Internet. Guardando las distancias, España e Inglaterra nos dan un buen ejemplo.

El tema es apasionante. Continuaré dando seguimiento al mismo.

COLOFÓN: Tanto en España como en Inglaterra son propuestas de regulación. Queda por definir la posición de la Comisión Europea sobre la regulación de la fibra óptica.

Hacia la interconexión 2.0, más competencia.

14 Feb


Esta noticia que publica el diario El País es una muy buena noticia que debería ser imitada por otros reguladores de telecomunicaciones. La Comisión de Mercado de Telecomunicaciones ha decidido que la primera empresa de telecomunicaciones que instale fibra óptica en los edificios está obligada a alquilar a otros proveedores para asegurar mayor competencia.

Recuerdo que, en Santo Domingo, en el 2002 y en el 2003, se produjeron algunos avances en ese sentido, cuando mediante resolución del órgano regulador de telecomunicaciones se obligó a la empresa que había suscrito un «contrato de exclusividad» con la empresa administradora del Centro Comercial Acropólis, uno de los principales centros comerciales de la ciudad, a que compartiera sus facilidades con los otros proveedores de servicios para que los inquilinos o propietarios del Centro, tuvieran la opción de elegir el mejor servicio. Igualmente sucedió con uno de los Parques Industriales de Zonas Francas de Santiago.

Posteriormente, ese concepto de «exclusividad» que no está contemplado en ninguna ley, y que solo era el resultado de la práctica monopólica de muchos años de posiciones dominantes, fue desapareciendo de los contratos de los centros comerciales y parques industriales. Incluso, recuerdo en una ocasión, hace un año y medio, que como consultor recibí a un importante hombre de la construcción del país que me pidió mi opinión jurídica sobre si él podía establecer la exclusividad con una empresa de telecomunicaciones para todos los servicios de telecomunicaciones que se establecieran en una urbanización que estaba construyendo. Mi respuesta fue negativa, es decir, esto no está permitido en nuestro país.

¿Cuál es la situación actual? Que si bien hemos progresado en el desarrollo de la infraestructura de las telecomunicaciones, este desarrollo debe pasar ahora a la etapa siguiente. Tenemos la interconexión tradicional de redes, la cual es muy buena y positiva. Através de ella, los móviles y los teléfonos están interconectados entre las diferentes compañías que operan en el país. De la interconexión 1.0 debemos pasar a la interconexión 2.0, que es la interconexión en el Internet.

Nada más tenemos que ver el entorno que nos rodea. La cantidad de cable de fibra óptica que constamentente se instala, casi a diario, en casas, edificios, calles, oficinas. Ver los postes de luz es como si fuera ver una telaraña gigante. A veces, vemos una zanja en la calle, y creemos que es de la agencia o del servicio de agua potable, pero es de una empresa telefónica. En otras palabras, cada empresa de servicios de telecomunicaciones ha instalado su propia red de fibra óptica. Y el primero que llega, no quiere que su red sea compartida por otros proveedores, lo cual es ilegal. Todo esto influye en el precio del servicio de internet en nuestro país.

Con una reglamentación que ordene el uso común de infraestructura de comunicaciones, habrá mas competencia. Las empresas se concentrarán en lo que tienen que hacer, ofrecer mejor servicio a mejor precio. Además, de que se limpiará nuestro entorno. Un solo cable de fibra óptica para uso común de las empresas telefónicas, de telecable y de internet, sin exclusividad, pagando cada una un peaje por su uso, tal como sucede en otros países.

La República Dominicana tiene un excelente marco de regulación. Es momento para dar el salto a la interconexión 2.0. El consumidor, el usuario final, estará eternamente agradecido.