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Laura Chinchilla, al exclusivo Club de Presidentas

7 Feb

A estas horas de la noche, en esta isla del Caribe, no podía dejar de mencionar la noticia, de carácter histórico, de que Laura Chinchilla será la próxima presidenta de Costa Rica, al concluirse hoy las votaciones en ese hermano país. Y si, por si acaso, ella no logra más del 40% de los votos, límite exigido para ganar en la primera vuelta, ella será la ganadora hoy y ganará una segunda vuelta, si fuera necesario. Así Costa Rica, se unirá a Nicaragua (Violeta Chamorro) , Panamá (Mireya Moscoso) , Chile (Michelle Bachelet) y Argentina (Cristina de Kirchner) , países latinoamericanos, que ya han tenido mujeres Presidentas. ¡Qué bueno! Que la Suiza de América sigue marcando los pasos en las conquistas democráticas.

ACTUALIZACION: Ya es un hecho: Laura Chinchilla, primera presidenta de Costa Rica. ¡Enhorabuena!

La OEA: ser o no ser

7 Jul


Al día siguiente del Golpe de Estado en Honduras, escribí: «El Secretario General de la OEA debió estar ayer por la tarde en Honduras, y dar la cara frente a este atropello a la democracia latinoamericana. Reitero, si la comunidad internacional no toma el caso de Honduras con todas las consecuencias, podríamos estar abriendo una ventana de la cual luego nos arrepentiremos.» Han pasado ya nueve días de esta herida a la democracia, y dado el fracaso de la OEA, y a solicitud de los Estados Unidos, y con la anuencia de las partes en conflicto, se iniciará un proceso de mediación en Costa Rica por el presidente Oscar Arias, el cual saludo. Sin embargo, como demócrata, no dejo de exclamar ¡qué triste ha sido el papel de la OEA! Cada día que pase, sin que se logre la restauración del orden constitucional en Honduras, y la adopción de las necesarias reformas políticas e institucionales fruto del diálogo nacional, es un día menos para la legitimidad de este organismo que agrupa a las democracias del continente. A propósito de la OEA, totalmente de acuerdo con esto.

La esperanza está aquí

3 Abr


Duarte 101 y Ebgarcía han pedido mi opinión en torno al debate sobre ¿si vivir en tu patria o vivir fuera? Antes de responder esta interesante pregunta, lo primero que debo destacar es el respeto y la admiración que tengo por los/as dominicanos/as que residen en el exterior, especialmente aquellos que trabajan y viven en otros países, y que se han integrado a otras culturas, aún preservando nuestras raíces. A las mujeres y a los hombres que, con el sudor de su frente, realizan trabajos para, no solo sobrevivir en sociedades en las que el individualismo es su característica principal, sino para mantener a sus familias en nuestro territorio. Con mucho sacrificio, pasando a veces, mucho frío, y a veces, mucho calor, para ganarse su trabajo.

Unos son ejemplos vivos del «american dream» y del modelo europeo, así como también han sido acogidos por urbes latinoamericanas y asiáticas. Como dominicano, me siento orgulloso cuando veo que un/a dominicano/a se destaca en los distintos quehaceres humanos en el extranjero.

Así como dijo lo anterior, lo más triste es cuando veo en las noticias que dominicanos/as mueren en las costas tratando de llegar, de manera ilegal, a playas extranjeras. La desesperación, las frustraciones, y a veces, la ignorancia, lleva a buscar este tipo de escape. Es probablemente aquí donde más resida la opinión mayoritaria reflejada en encuestas y estudios de que el 57% de los dominicanos quiere irse del país. Este es el punto que debe motivar a reflexión a quienes les preocupa el presente y el futuro de nuestro país.

¿Qué hacer para evitar que este sentimiento contínue impregnándose en muchos dominicanos que prefieren irse del país, arriesgando incluso hasta sus vidas, en vez de quedarse aquí? Es obvio que no me refiero a quienes legalmente y legítimamente viajan a otros países para trabajar, aprovechando oportunidades únicas. Me refiero a quienes creen que, por el simple hecho de vivir en otro país, en ocasiones hasta por falta de información, estarán mejor que en su tierra natal.

Y, en esto, tenemos que hacer un ejercicio crítico. Veamosnos en el espejo de Haití. Cada vez que visito Haití, quisiera que cada dominicano tenga la oportunidad de visitarlo y conocerlo. Y cada vez que lo visito, me hago las siguientes preguntas: ¿Cuántos haitianos viven en el extranjero? ¿Cuántos recursos humanos extraordinarios de origen haitiano, en vez de estar trabajando en Haití, están en otros países, en exitosas actividades profesionales y comerciales? ¿Qué es Haití hoy? Pero, más aún, ¿Cómo era Haití en los 1800? y ¿Qué es hoy? Uno de los países más pobres del mundo, por la indolencia de sus gobernantes, y por la indiferencia de muchos de sus habitantes. Es a nuestro país, a quien más le conviene, que tengamos un Haití fuerte y estable.

El momento es propicio para hacer conciencia sobre la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo de nuestro país. No podemos seguir en más de lo mismo. La esperanza está aquí, en la República Dominicana, en el espíritu noble y trabajador que siempre ha caracterizado a la mayoría de los dominicanos. Claro, nuestros problemas y retos no pueden ser resueltos el gobierno y un solo partido, lo debemos resolver entre todos/as, sin demagogia, sin sacarle provecho político, colocando los intereses nacionales por encima de los intereses personales y grupales. Es tener la capacidad que tuvieron países, como España, Japón, Argentina, Chile, Perú y Costa Rica, países que se levantaron después de fuertes períodos de inestabilidad política y económica, y hoy son ejemplos de democracia, con sus propias fortalezas y debilidades.

Necesitamos, por lo tanto, una estrategia y un plan nacional, que reivindique nuestros valores democráticos, el orgullo nacional, que coloque en el epicentro a la gente, al ciudadano, y continuar luchando y trabajando para que tengamos más democracia, más igualdad, más educación, más salud y más oportunidades.

Plan Escudo de Costa Rica, un referente ante la crisis

5 Mar


Costa Rica es cuna de la democracia en América Latina, una nación cuyos gobernantes siempre han dado el ejemplo de ponerse a la altura de las circunstancias. El Plan Escudo, que contiene las medidas para la protección social y estímulo económico frente a la crisis internacional, presentado por el presidente Oscar Arias el 29 de enero de 2009, constituye una importante referencia para países como el nuestro.

Al presentar el Plan Escudo, el presidente Arias expresó (para el caso de los lectores dominicanos, les ruego sustituir donde dice «Costa Rica» por «República Dominicana»):

El hambre, la pobreza extrema, el desahucio, la quiebra, el desempleo se multiplican sobre la faz de la Tierra. Gigantes financieros se desploman, potencias económicas han entrado en recesión y mercados pujantes empiezan a decrecer con velocidad alarmante. Una y mil veces hemos dicho que Costa Rica no vive en una burbuja: aquello que acontece en el mundo la afecta. Esta crisis internacional significará para nuestra economía una contracción fuerte, que muy probablemente se reflejará en el aumento de la pobreza y el desempleo. Habrá menos turismo y disminuirán las exportaciones y la inversión extranjera directa. Quien en este país no se haya dado cuenta aún de la situación que estamos enfrentando, debe abrir los ojos. Nuestros desafíos son graves y deben ser asumidos con seriedad.

¡Cuánta humildad en esta afirmación del presidente Arias! ¡Qué bueno hubiese sido que otros gobernantes de estas latitudes se hubiesen referido así en sus discursos recientes ante sus respectivas naciones!

El Plan Escudo comprende medidas para cuatro sectores fundamentales: 1.- Familia; 2.- El trabajo y los trabajadores; 3.- El sector productivo; 4.- El sector financiero. Aquí pueden encontrar un resumen del Plan.

Me llamó especial atención una de las medidas que impactan a las familias más pobres, y es la de extender lo que sería nuestro desayuno escolar, a los fines de semana, y ampliarlo para que los padres también sean beneficiarios de los mismos. Esto es lo que se llama reorientar el gasto público.

Como toda política pública, el Plan Escudo no es perfecto. Un vistazo a la prensa de ese hermano país revela que determinados sectores han hecho críticas al mismo. Sin embargo, se reconoce que es una iniciativa que refleja la toma de decisiones adecuadas a estos tiempos de crisis.

Lo novedoso de esta crisis económica mundial, es que cada país tiene que adoptar sus propias recetas. Lo curioso es que, mientras unos tomaron las medidas, bajo el ejercicio de la voluntad política, otros no la han tomado, justamente por falta de la voluntad política.

En Costa Rica, no hubo que hacer inversiones en diálogos ni cumbres nacionales para adoptar estas medidas. Un dato interesante: Este es el segundo mandato del presidente Arias. Un hecho, poco usual, en la política de Costa Rica. Un ejemplo también de las lecciones aprendidas de su primer mandato presidencial. Una segunda oportunidad de pasar a la historia.