La Cumbre, ¿más de lo mismo?
3 Feb

Más de 700 propuestas han salido, al menos de una de las mesas de trabajo de la Cumbre convocada por el presidente Leonel Fernández. Ya el gobierno se adelantó y advirtió que sólo se llevarán a la realidad las propuestas que sean viables.
Cuando uno ve esta cruda realidad, no dejo de preguntarme sobre las verdaderas intenciones que se esconden detrás de este llamado a las «fuerzas vivas» de la Nación. No hay que olvidar que este gobierno tiene apenas seis meses de haber iniciado el actual período constitucional, y que estaba inmerso en medio de profundas dificultades y cuestionamientos, cuando lanza la idea de esta Cumbre para distraer nuestra atención.
Hoy día no se habla de los «apagones», el alto costo de la vida, los deficientes servicios de salud, los problemas en la educación pública, la criminalidad, las distintas y constantes violaciones a la Constitución y a la ley. Solo se habla de la Cumbre, como consecuencia de la influencia mediática que tiene el Estado. El gobierno ganando terreno y tiempo en un foro en el que no hay árbitros, en el que no hay igualdad de condiciones, y aún más, en el que quien decide lo que aplica y ejecuta es el propio gobierno.
El diálogo es importante, y es más, creo firmemente en él. Sin embargo, así no se construye el modelo de país que la mayoría de los ciudadanos aspira. Al margen de la Cumbre, volvamos a nuestra realidad, a lo que está sucediendo en las casas y en las calles de nuestro país, particularmente, en la gente, en el pueblo.

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