Moratinos o la gratitud en política

10 Ago

El oportunismo siempre está presente en la política. Decían los ingleses, «¡Ha muerto el Rey! ¡Viva el Rey!». Es la cara oscura de la política. Quien más vive ese drama es el político que cierra un ciclo, ya sea porque su liderazgo es sustituido por otro o porque concluya una etapa por su propia voluntad. En estos días, he leído un párrafo de la  carta manuscrita que le remitió Miguel Ángel Moratinos a José Luis Rodríguez Zapatero, luego de que éste anunciara su decisión de no repostularse y abrir el camino a la sucesión de su liderazgo.  El párrafo es escueto, pero de profundo valor:

«Le transmitía el privilegio que había sido para mí haber compartido esos años de gobierno, de transformación del mundo que nos correspondió vivir… Le decía que cuando se mirase con la serenidad que da el pasado, la gente analizaría con frialdad los muchos logros conseguidos por el Gobierno».

Tiene más calidad esta carta, porque está escrita no solo por quien fue ministro de relaciones exteriores de España por más de siete años, sino por quien perdió la candidatura a Director General de la FAO, aupado por España y por el propio Zapatero. Revela este gesto el talante de extraordinario ser humano que es Moratinos. Sin dudas, un gesto excepcional en una actividad que, como la política, es carente de ejemplos constantes y persistentes de lealtad y de gratitud.

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