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Miel de Asela

25 Abr

La historia es un poco larga, pero todo comenzó el Día de las Madres de 1990, cuando estando en mi casa, un enjambre de abejas se asentó en uno de nuestros árboles. Al otro día, buscamos la ayuda de don Porfirio, un apicultor, quien desde entonces es nuestro maestro en esta disciplina de la apicultura. Don Porfirio las ubicó en unas colmenas rústicas, las cuales, al día de hoy, tenemos diez.

Nuestras abejas han resistido hurácanes, lluvias, sequías, y el cambio del entorno en el vecindario. Como parte de nuestra familia, han visto también el paso de nuestros seres queridos a la eternidad. Mi madre, siguiendo los pasos de su padre (mi abuelo), le encantaba sacar la miel de las colmenas, colocarlas en el tanque, colarla, e introducirla en estos galones, y fabricó una etiqueta bajo el nombre «Del patio de Asela Mera de Jorge, Miel de la Pasarela». Con su ida a destiempo, debo confesar que hubo un período de muy baja producción, y hasta don Porfirio expresó sus reservas sobre el futuro del apiario.

Decidido a mantener esta tradición, y con el permiso de mi padre, e involucrándome personalmente, iniciamos el rescate del apiario, que básicamente consistió en repoblar parcialmente las colmenas, atenderlas con un seguimiento quincenal, y felizmente el pasado viernes ya recibimos la primera muestra de esta producción: 18 galones y medio, que distribuimos entre nuestra familia. Me sentí muy feliz. Misión cumplida.

La miel es muy dulce y deliciosa. Los panales también. Son tan dulces como mi madre, Asela. Ella estaría muy contenta de ver los frutos de su apiario. Hay más fotos en Flickr.

Iglesias de noche

10 Abr




Anoche, como hago cada Jueves Santo, estuve en la zona colonial de Santo Domingo, visitando los diferentes monumentos que se preparan con motivo de la Semana Santa. Tomé algunas fotos de las principales Iglesias y de algunos lugares característicos de la vida de esta parte de la ciudad, las cuales comparto ustedes. Hay otras en Flickr.

"Fantasía de Oriente"

22 Mar





Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Comparto con ustedes algunas fotos que tomé ayer durante mi visita a la exhibición de orquídeas «Fantasía de Oriente», organizada por la Sociedad Dominicana de Orquídeas, el Jardín Botánico Nacional. Además de estas fotos, también están en Flickr: orquídeas de color verde claro, moradas y verdes, la elegancia del blanco, caracoles y orquídeas, pavo real, jardín de orquídeas y las nativas. Al salir de la exhibición, me encontré con estas nenúfar, flores acuáticas, de color azúl.

Santo Domingo, ciudad de colores

6 Feb


Ayer, mientras se preparaba el set para la grabación de Líderes, teniendo como locación al Hotel Embajador, salí a la terraza que está en su último piso, y tomé algunas fotos de la ciudad de Santo Domingo, Capital de la República Dominicana. Luego, en la tranquilidad de mi hogar, ví esta foto que comparto con ustedes, pues me encantaron los diversos colores que tiene la misma, que son los colores de nuestra ciudad, Santo Domingo.

Para nuestro orgullo, Santo Domingo es una ciudad, cuyos colores simbolizan alegría, y sobre todo cuando se combinan con el verde de nuestros árboles, y el azúl del cielo y del Mar Caribe. Esta alegría se refleja en la amabilidad y la hospitalidad que exhiben la mayoría de nuestros habitantes, quienes, aún en medio de las dificultades diarias, muestran un saludo, una sonrisa, y muchas veces, acompañada con la invitación a tomar una taza de café.

En el 2003, tuve la oportunidad de conocer Budapest, Rumania. Me sorprendió lo gris era la ciudad. Es decir, era una ciudad que no tenía colores. Sus calles y edificios eran todos de color gris. Luego, caminando por Europa, y hasta en algunas ciudades de América del Sur, me dí cuenta que hay muchas ciudades grises. Para tener una idea de lo que significa vivir en una ciudad gris, lean aquí.

A veces, en medio de la rutina que, en ocasiones, nos obliga a concentrarnos en nuestras respectivas actividades, no nos damos cuenta de nuestro entorno, de nuestra ciudad y de sus colores. Es cierto que tenemos que superar las dificultades propias que implica vivir en una ciudad que ha tenido un crecimiento desbordado y, con frecuencia, desordenado. Tenemos que ser más ciudadanos responsables, y cumplir con nuestros deberes ante la ciudad, y así contemplar y apreciar sus colores y su alegría.