De plutócratas e indignados

16 Oct

Siempre he seguido la política americana, y puedo afirmar que nunca antes había visto el nivel de crispación que está viviendo la sociedad norteamericana. Sin dudas, que el triunfo de Barack Obama fue el punto de partida en la radicalización de la derecha que nunca aceptó que un afroamericano, que no provenía del ‘establishment’, ganara las elecciones, se instalara en la Casa Blanca, y desde ahí, impulsara un conjunto de reformas tendentes a promover más igualdades.

La reacción de la derecha ha sido despiadada y desconsiderada. En el fondo, porque Obama ha dicho claramente que para poder sostener las finanzas de Estados Unidos, hay que hacer recortes, pero también hay que subir los impuestos a los multimillonarios, a los que tienen cuantiosas riquezas. Desde otra perspectiva, los ‘indignados’ son justamente una expresión del descontento que existe con la injusta distribución de la riqueza. Más que ir en contra de Obama, ‘los indignados’, agrupados en Occupy Wall Street, están en contra de los privilegios que han tenido los que han acumulado riquezas, através de las maniobras financieras que justamente Obama ha tenido que enfrentar y regular.

Paul Krugman describe genialmente lo que está sucediendo en su artículo El pánico de los plutócratas:

«… ya provocaron una reacción asombrosamente histérica de Wall Street, los superricos en general y políticos y expertos que confiablemente sirven a los intereses de la centésima parte más rica. Y esta reacción dice algo importante. Concretamente, que los extremistas que amenazan a los valores estadounidenses son los que Franklin Delano Roosevelt llamaba “monárquicos económicos”, no la gente que acampa en el parque Zuccotti.»

«¿Qué está pasando aquí? La respuesta, sin duda, es que los Amos del Universo de Wall Street se dan cuenta, muy en el fondo, cuán moralmente indefendible es su posición. No son John Galt; ni siquiera Steve Jobs. Son gente que se enriqueció vendiendo complejos planes financieros que, lejos de producir beneficios claros para el pueblo estadounidense, ayudaron a empujarnos a una crisis cuyos efectos retardados siguen arruinando la vida de decenas de millones de sus conciudadanos.»

Krugman cita, en su artículo, la campaña de difamación lanzada contra Elizabeth Warren, candidata demócrata al Senado por Massachusetts, y quien ha sido una ferviente defensora de la reforma a leyes financieras para proteger más a los consumidores. Warren ha exigido impuestos para los ricos, sobre la base de la siguiente explicación:

Las elecciones norteamericanas de 2012, más que cualquier otro proceso electoral, decidirán sobre estos principios, que están en el centro del debate.  Es posible que Obama no haya podido satisfacer todas las expectativas, pero es, de cara al futuro de Estados Unidos, la opción que representa más igualdad y oportunidades. Enfrentar, desde la presidencia de Estados Unidos, a la derecha extrema, que es poderosa y que, por demás, mantiene una obstinada campaña mediática de descrédito y de ofensas, no tiene precedentes históricos recientes. Lo intentó hacer Kennedy en la década de los sesenta, y la historia de su final es conocida. Los plutócratas continuarán, pero no podrán lograr su objetivo, porque la indignación que existe sobre su conducta es mayor, y fortalecerá los cambios futuros para una sociedad más justa, local y globalmente.

Continuaré dando seguimiento a este tema.

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