El golpe de estado militar que no es golpe: en Egipto

4 Jul

Soy demócrata. Creo en la regla de oro de la democracia: Elegir y ser elegido. Si una persona es electa por la vía democrática, debe permanecer en sus funciones mientras dure su período o mandato, aún cuando se tengan diferencias con esa persona. Es muy probable que por vivir en un país que vivió una férrea dictadura de 30 años y que luego, el primer presidente electo por la vía democrática fue derrocado por los militares, haya forjado mi actitud en ese sentido.

Aplaudí en su momento la transición democrática en Egipto hace un año atrás. Pero, ante el golpe de estado militar ocurrido ayer que depuso del primer presidente electo en democracia, me sumo a quienes lo rechazan. Sin embargo, increíblemente, Egipto es de los pocos países en el mundo, en el que un golpe de estado militar no es un golpe de estado. La reputación y la influencia del Ejército es extraordinaria. Tanto así que el golpe de estado de ayer, fue previamente anunciado por los militares. Y el presidente fue arrestado y detenido. Y ya hoy, hay un presidente provisional que convocará a nuevas elecciones.

Y no faltan los políticos que, al igual que por estas latitudes, nunca han ganado una elección, pero que se convierten en los ideólogos del golpe de estado, como ha sido el penoso caso de Mohamed ElBaradei.

Por último, la lamentable declaración del presidente Barack Obama sobre lo ocurrido en Egipto, me recuerda la misma posición de doble moral frente al golpe de estado de Honduras.

Continuaré dando seguimiento a este proceso.

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