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Lección para Obama: Conocer a la audiencia

27 Jun

Hace unos días, el presidente Barack Obama vivió una lección, que para un político de su experiencia, resultaba superada. Antes de hacer un comentario sobre temas deportivos que están vinculados a regionalismos y localismos, hay que conocer a su audiencia. Es de público conocimiento que Obama es fanático de los Chicago White Sox, y estando en un acto de donantes y contribuyentes de su campaña en Boston, se refirió,  a título de broma, al cambio del jugador Kevin Youkilis, de los Boston Red Sox, a los Chicago White Sox.

La reacción del auditorio fue la siguiente:

Cada acción tiene su reacción. El vocero de la Casa Blanca intentó aclarar lo que era muy difícil de aclarar.

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1972, Los totumeros

4 Dic


Ese era el nombre que mi padre le puso al equipo infantil de beísbol que teníamos en Santiago. Estaba integrado por mis primos y los vecinos de la Ave Estrella Sadhalá. Jugábamos en el patio de mi casa, que estaba muy por encima del nivel de la calle, y por esa razón, era una especie de totuma o «chichón». Tengo gratos recuerdos de muchas pelotas de beísbol que caían en la calle, y que a veces golpeaban a los vehículos que transitaban, y como niños, al fin, salíamos corriendo cuando el conductor de un vehículo iba a mi casa a reclamar. Era recibido por mi padre, quien nos daba nuestra respectiva reprimenda. Momentos inolvidables.

Todos los domingos nos levantábamos a las cinco de la madrugada, para llegar primero al Monumento, y «tomar» el play, que estaba donde está ahora construido el Gran Teatro Cibao. Quienes llegaban primero al play, eran los primeros en jugar. Ahí iban niños de La Joya, de Los Pepines y de Pueblo Nuevo, contra quienes jugábamos, sin mayores formalidades. Eran juegos de puro entretenimiento. Luego terminábamos en los famosos «paragüitas», tomando refrescos.

Mi padre le gusta el beísbol. Lo ha seguido siempre. Es fanático de Las Aguilas Cibaeñas. Recuerdo que a principios de la década de los setenta, yo iba al estadio uniformado con el No. 1 de Miguel Diloné. Muchos años después, le comenté esto a Diloné, a quien admiro y respeto.

Muy pocos saben que mi padre fue jardinero derecho del equipo de softball «Los Leguleyos», que era un equipo integrado por abogados de Santiago, y que se reunían semanalmente para entretenerse en medio de sus actividades profesionales. Don Cuqui Córdova, su amigo de siempre, ha escrito sobre esto.

El viernes 19 de noviembre de 2010, el día antes de ocurrir el accidente que lo mantiene luchando entre la vida y la muerte, hablamos sobre beísbol. Estaba entusiasmado. Quería ir el sábado para Santiago, lo cual se quedó solo en palabras. Hoy mi padre cumple quince días en estado de coma profundo. La pelota y también la política son parte de su historia.

Nota sobre la foto: Es una foto del 1985, muy característica. Mi padre siempre usaba las manos como recurso de oratoria. Esas manos que están hoy luchando por vivir, son las mismas que afortunadamente vencieron muchas adversidades. Son las mismas que diariamente tocamos en señal de respeto y de admiración.

Ponchado por el Beísbol

31 Jul

Struck Out by Béisbol. Así se titula el reportaje de la revista Time que hace una radiografía de la realidad del beísbol dominicano. Cómo los llamados «buscones» se han convertido en la pieza clave para la ubicación y mantenimiento de las futuras estrellas del beísbol en las Grandes Ligas. Su sistema cruel e inhumano de todo lo que tienen que pasar los jugadores elegidos para ser las estrellas del mañana. En el fondo, es también tráfico de humanos, falseando edades, comprando pastillas y vitaminas o drogas energizantes. El reportaje, asímismo, pasa juicio al actual gobierno dominicano, pues analiza las pocas prioridades del gobierno en la inversión pública en educación. Como dominicano, me he identificado con la conclusión de que el beísbol dominicano está «broken», es decir, quebrado en sus reglas morales, todo con el único fin de obtener la buena vida que viven aquellos que se han destacado en las Grandes Ligas. Ni el gobierno ni los dominicanos de buena voluntad pueden permanecer indiferentes. Las fotos son dramáticas. La historia aquí.

Aguilas Cibaeñas, lecciones de una derrota

13 Ene

Estoy seguro que algunos se sorprenderán al leer este apunte de hoy, sobre un tema deportivo, particularmente sobre el beísbol dominicano, principal pasatiempo en nuestro país. Al igual que la mayoría de los dominicanos, sigo el beísbol, y confieso que soy fanático de Las Aguilas Cibaeñas, que fueron descalificadas anoche por sus eternos rivales Los Tigres del Licey, a cuyos fanáticos felicito.

A raíz de la derrota de Las Aguilas, estas declaraciones de su Gerente General, Winston Llenas, me motivaron a escribir esta entrada de hoy, pues hay un vínculo que existe entre la pelota y la política. Tradicionalmente, en el campo político, cuando suceden derrotas electorales como las experimentadas por Las Aguilas (su peor desempeño en el «Todos contra Todos» desde el 1988), se pide la cabeza de quien o quienes han estado al frente de la dirección del partido o del movimiento durante el proceso electoral.

Bajo el calor del momento y de la emoción, se desea una solución radical o extremista, que puede pedir de vista el sentido general de lo que la prudencia marca a hacer. Las declaraciones del Gerente General fueron las adecuadas: Se tomarán las decisiones desde la cabeza hasta los pies, indicando que luego de finalizado el torneo de beísbol, se hará la evaluación correspondiente.

Es lo correcto. Hacer una rigurosa evaluación autocrítica del desempeño durante el torneo que casi finaliza. Con sus fortalezas y sus debilidades. Un equipo, como Las Aguilas, es muy probable que haya agotado su ciclo en cuanto a las estrellas y exitosos jugadores profesionales que durante más de ocho años arrancaron los aplausos y las alegrías de sus fanáticos, y llevaron a Las Aguilas a ganar 5 de los últimos 8 torneos.

Hay que renovar su nómina de jugadores, con sangre nueva, aprovechando la experiencia de sus dirigentes. Algunos, bajo la emoción, piden la cabeza de Felix Fermín, su Manager, pero, no hay que olvidar que Félix Fermín ha sido y es el mejor manager de todos los tiempos. Por lo tanto, su experiencia tiene que ser aprovechada por Las Aguilas para el futuro. Solo le ha tocado un momento difícil de dirigir a un equipo agotado de sus propios triunfos, y que necesita recuperar lo que, en la película Rocky III, se llamó el eye of the tiger, o el ojo del tigre, ese espíritu fajador que tienen los deportistas de dar lo mejor de sí en momentos en que son puestos a prueba.

Estoy seguro que Las Aguilas se renovarán, luego de este proceso de evaluación autocrítica. De las derrotas, siempre hay que sacar lecciones positivas. Las Aguilas aprenderán de este proceso, a reivindicar su arrojo, fortaleza, disciplina y temple, y luego del cumplimiento de los necesarios procesos de renovación, continuarán siendo uno de los principales equipos del beísbol dominicano, para deleite de toda su fanaticada.