Creo en la libertad, la igualdad y la fraternidad como principios ordenadores de una sociedad justa. Pero de verdad, tomados en serio y adaptando su consecución a las realidades cambiantes del mundo.
El Alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, ex-hombre fuerte de la Casa Blanca al principio de la presidencia de Obama, está aspirando a su reelección, pero primero, tiene que vencer en las primarias internas del Partido Demócrata. Emanuel se caracteriza por su temperamento fuerte, lo cual le ha generado críticas y según los expertos, es lo que ha influido en la pérdida de simpatías electorales. La respuesta de Emanuel ha sido excelente. Ha preparado este video en el que contiene su propia confesión:
http://youtu.be/hjqQWB3WtCo
Extraordinaria lección de cómo sacar provecho positivo a su fuerte temperamento.
La ciudad de Chicago eligirá el próximo martes 22 de febrero a su próximo Alcalde, luego de que su actual incumbente, Richard Daley, anunciara su retiro. La elección, por lo tanto, será el centro de atención política, particularmente en Estados Unidos. Para mí, esa elección me llama la atención por el hecho de que uno de sus aspirantes, Rahm Emanuel, es una fígura política a la que siempre he dado seguimiento. Fue consejero del expresidente Bill Clinton, legislador en representación de Illinois, y fue Jefe de Gabinete del presidente Barack Obama. Es, por lo tanto, un animal político, en el mejor sentido.
Cuando Emanuel comenzó la carrera por la alcadía estaba en un lejano lugar en las encuestas. Hoy es el candidato que ganará, y probablemente lo hará sin necesidad de que ocurra una segunda vuelta electoral. ¿Cómo lo ha hecho Emanuel? ¿Cuál ha sido su rutina? ¿Qué innovaciones ha implementado? Scott Turow, brillante novelista y articulista, estuvo con Emanuel y escribió este excelente reportaje: One-Man Political Machine. En pleno siglo 21, a pesar de la tecnología, la política sigue siendo el contacto diario y permanente con la gente, con los ciudadanos. Me ha encantado la idea de Emanuel de que, luego que sea electo, se instalará como Alcalde en los supermercados, en los centros comerciales, en donde está la gente, para estar cerca a sus problemas y buscar soluciones entre todos. Turow, quizás sin proponérselo, ha hecho un manual imprescindible para quienes hacen política.
Durante el día de ayer, através de twitter, sostuve un intercambio sobre las razones por las cuales Río de Janeiro fue seleccionada como la ciudad anfitriona de los Juegos Olímpicos de 2016. Mi análisis partió de lo siguiente: La política del Comité Olímpico Internacional es distinta a la llamada «real politik». Ni Obama es culpable de la derrota de Chicago, ni Zapatero de la derrota de Madrid. Es cierto que la presencia de la pareja presidencial de Estados Unidos ante el Comité Olímpico Internacional, por primera vez en toda su historia, imprimió una vinculación personal con la candidatura de Chicago, pero no se puede responsabilizar a Obama de que Chicago no fuese la ciudad elegida.
Chicago no pasó de la primera ronda, por dos razones: No tiene infraestructura para albergar unos Juegos Olímpicos, y pesa mucho la recesión económica que está viviendo Estados Unidos. Por su parte, Madrid, que hizo una excelente presentación, está muy cerca de Londres que será la sede de los Juegos Olímpicos de 2012, por lo que no podía ganar. Y Tokio, le pasaba lo mismo, por su cercanía con Beijing, sede de los Juegos Olímpicos del 2012, por lo que también fue descartada.
Todo lo cual hizo que el Comité Olímpico Internacional mirara hacia el Sur, hacia Río de Janeiro, hacia Brasil, hacia América del Sur, continente que nunca había celebrado Juegos Olímpicos. Esto tuvo un peso enorme en la decisión, y por otra parte, la extraordinaria planificación estratégica de Brasil, totalmente incluyente, en adición al crecimiento económico que ha tenido Brasil, sin lugar a dudas. El presidente Lula le informó al presidente Obama, en la Cumbre de G20 celebrada en Pittsburgh, que asistiría a Copenhague a la presentación de la candidatura de Río, y según informó a la prensa, le dijo a Obama que sino venía a la cita, Río le iba a ganar. Obama, al parecer le dijo inicialmente que asistiría su esposa, pero finalmente se decidió, y asistió. Y Lula, triunfó, por la pasión que impregnó a su presentación. Pero más que el político, ha triunfado la visión de un país, como Brasil, que admiro y que es mi segunda casa.
El discurso de Lula, aunque en portugués, se entiende perfectamente para quien habla español. Disfruténlo.
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