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Los "suicidios" de Guantánamo

13 Jun

Los gobiernos totalitarios son especialistas manipulando y retorciendo la verdad, técnica que luego fue extendida y aplicada por gobiernos democráticos dominados por la visión de unos halcones que afortunadamente ya no están o si están, poco le quedan para su extinción. Cuántas veces he escuchado historias en mi país que cuentan de «suicidios» en las cárceles o en los palacios de la policía, o de que «muertos caídos en intercambios de disparos», cuando en realidad han sido asesinatos. Del principal centro de tortura del Siglo 21, que es Guantánamo, especialmente el Campo Delta, se han escuchado muchas historias de «suicidios», que ahora aparecen como que exactamente eran otra cosa. Es un poco largo, pero por la verdad histórica, vale la pena leerlo.

¿Ingenieros terroristas?

15 Feb

A raíz de la lucha global contra el terrorismo, se ha escrito mucho sobre los perfiles de los terroristas, sobre todo aquellos que provienen del Islam. En algunos casos, se ha querido crear prejuicios o esterotipos, solo con el deseo de discriminar, lo cual rechazo totalmente. Sin embargo, leyendo a Moises Naím me he enterado de un dato que desconocía y es que la mayoría de los terroristas son ingenieros, dato muy curioso. El estudio completo, del European Journal of Sociology, está aquí.

Abdulmutallab, ¿es un ‘combatiente enemigo’?

4 Ene

Luego de la detención del nigeriano Ulmar Farouk Abdulmutallab por haber intentado explotar el vuelo 253 al aterrizar en Detroit procedente de Amsterdam, el presidente Brack Obama, através de su Procurador General, tiene que decidir si declara a Abdulmutallab como combatiente enemigo, en cuyo caso deberá ser procesado por la corte militar que juzgó a la mayoría de los detenidos en Guantánamo. Bajo este mecanismo, los derechos civiles de Abdulmutallab están reducidos a su más mínima expresión, sin ninguna garantía judicial.

La primera pregunta que hay que hacerse es ¿dónde fue detenido Abdulmutallab, en Afganistán, Irak, Pakistán, Somalia o en territorio americano? Todos los que han sido declarados como «combatientes enemigos» han sido detenidos en los países en donde las tropas americanas están luchando en contra de Al-Qaeda o el Talibán, y por lo tanto, fueron juzgados y condenados bajo un estatuto muy especial creado por el Pentágono, al margen de la Convención de Ginebra sobre los Prisioneros de Guerra. Pero, resulta que Abdulmutallab fue detenido en suelo americano, en Detroit, por lo tanto, sus derechos están garantizados por la Constitución de los Estados Unidos de América. En otras palabras, Abdulmutallab es un terrorista, sin dudas, pero debe ser juzgado según las reglas y el procedimiento criminal de Estados Unidos.

Y cabe hacerse otra pregunta, ¿hay algún precedente en la justicia americana sobre un terrorista extranjero que haya sido detenido, juzgado y condenado por los tribunales criminales, siguiendo el debido proceso de ley? La respuesta es positiva. El precedente es el de Richard Reid, mejor conocido como el «shoe bomber», que el 22 de diciembre de 2001 fue detenido en Miami, al llegar en un vuelo de American Airlines, procedente desde París. En el 2003, fue condenado a prisión de por vida. En la sentencia del Juez, al momento de dictar su decisión, se establece claramente que Reid es un terrorista, no un combatiente enemigo.

Hay otro aspecto que debe pesar al momento de que el Presidente Obama tome su decisión, y son sus promesas de campaña. Obama fue un ferviente opositor de las violaciones a los derechos civiles a los detenidos en la llamada lucha contra el terrorismo, y por eso, una de sus primeras medidas fue ordenar el cierre de Guantánamo y revisar los juicios hechos bajo el estatuto de la justicia militar. Obama retrocedería si declara a Adbulmutallab como un combatiente enemigo.

El debate es, sin lugar a dudas, interesante. Personalmente, en base a los principios, y a pesar de lo horrible que hubiese resultado que ese atentado de Detroit se hubiese concretizado, me sumo a los que favorecen que Adbulmutallab sea procesado y juzgado por los tribunales norteamericanos, siguiendo las reglas del debido proceso de ley, garantizado por la Constitución de los Estados Unidos de América.