Creo en la libertad, la igualdad y la fraternidad como principios ordenadores de una sociedad justa. Pero de verdad, tomados en serio y adaptando su consecución a las realidades cambiantes del mundo.
Interesante reportaje publicado por la revista del New York Times sobre las relaciones entre el entonces presidente George W. Bush y el entonces vicepresidente Dick Cheney. Tradicionalmente las relaciones entre presidentes y vicepresidentes no son buenas, salvo honrosas excepciones. Sin dudas, los últimos días del mandato de Bush, sus relaciones con Cheney, fueron días de fuego.
“El Gobierno ha perdido toda su credibilidad. Obama ha demostrado que es evidente que el poder ejecutivo utilizará cualquier poder que se le conceda y muy probablemente lo ejercerá de forma abusiva. Esa es la razón por la que hemos dicho desde hace mucho tiempo que la Patriot Act, aprobada tras el impacto causado por el miedo posterior a los atentados del 11S por congresistas que en su mayoría ni siquiera la habían leído, era descabellada en su autorización de poderes de vigilancia innecesarios y excesivos. (…)
Existen todas las razones para creer que el Gobierno federal ha recogido cada fragmento de información sobre las llamadas telefónicas de los norteamericanos, excepto las palabras empleadas en esas llamadas. (…)
No cuestionamos la legalidad, bajo la Patriot Act, de la orden judicial desvelada por The Guardian. Pero rechazamos tajantemente el uso de ese poder de esta manera. Es lo mismo contra lo que se manifestó Obama cuando dijo en 2007 que la política de vigilancia del Gobierno de Bush ‘planteaba una elección falsa entre las libertades que atesoramos y la seguridad que obtenemos’”.
Lo que Obama criticaba a Bush, ahora se ha convertido en un continuador de Bush. Por eso, ya algunos hablan de George W. Obama.
Carter, Clinton, Obama y Bush, detrás de cámaras, durante la inauguración de la Biblioteca Presidencial de George W. Bush.
Esta foto es de hace casi un mes atrás. Antes de salir a escena, en el marco de la inauguración de la Biblioteca Presidencial de George W. Bush, el presidente Barack Obama se confunde entre risas con los expresidentes Jimmy Carter, Bill Clinton y George W. Bush. Entre ellos, tienen sus diferencias, pero son capaces de ponerse por encima de ellas, y dar una demostración de unidad. Aspiro a que algún día, por estas latitudes, la clase política pueda seguir ese ejemplo.
Leyendo y escuchando los discursos de los expresidentes de Estados Unidos durante la inauguración de la Biblioteca Presidencial «George W. Bush», las palabras de Bill Clinton fueron la mejor de todas. Sin dudas, Clinton cumple su rol de manera ejemplar. Fue un discurso corto, pero apropiado para la ocasión, y de un contenido variado. Clinton sigue siendo la estrella de los expresidentes:
El segundo mejor discurso fue el de Jimmy Carter:
Impresionante, cómo dos demócratas fueron capaces de colocarse por encima de sus diferencias con los republicanos, para exhibir galas de formidables oradores sobre George W. Bush. Esa es la grandeza de la política.
Anderson Cooper ha divulgado un reportaje que recoge los momentos inolvidables en los debates presidenciales de Estados Unidos:
En vista de que mañana miércoles es el primer debate entre los candidatos presidenciales Barack Obama y Mitt Romney, todos los ojos de los medios y una enorme teleaudiencia estarán sobre ellos, observando todo tipo de detalles. Me parece interesante el final del video de Cooper que concluye con el famoso «suspiro» de Al Gore en su debate ante George W. Bush, lo cual fue interpretado como una descortesía de Gore, quien presumía que sabía más que Bush. Al final la historia es ya conocida.
Hoy se conmemoran 11 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, que decretaron la llamada «guerra contra el terrorismo». ¿Qué tanto sabía el presidente George W. Bush sobre las operaciones de Al-qaeda en Estados Unidos antes de estos atentados? ¿Qué decían los informes de inteligencia? ¿Qué hizo Washington para prevenir estos terribles hechos? The New York Times publica este artículo en el que su autor, Kurt Eichenwald, asegura que la Casa Blanca estaba sorda ante las informaciones de inteligencia sobre los atentados en territorio americano. Una mirada retrospectiva al 11 de septiembre, lo que fue y lo que pudo no haber sido.adobe creative suite
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La política americana nos tiene acostumbrados a este tipo de encuentros, que se realizan muy esporádicamente, pero que envían una señal contundente de respeto a la institución que es la presidencia de los Estados Unidos de América. Que un presidente demócrata reciba en la mansión presidencial a un presidente republicano es un hecho que, por más simple y ordinario que sea, nunca dejará de ser trascendente e importante, al margen de la poca o mucha influencia política que tenga actualmente el ex-incumbente.
El mensaje que se envía es poderoso: Dos políticos con visiones diferentes para enfrentar las duras decisiones que deben adoptar, se reúnen para compartir e intercambiar impresiones. Uno de ellos es el actual presidente, y el otro es el pasado presidente. Es decir, el último le entregó el mando al primero, y antes de despedirse de su cargo hace casi cuatro años, recibió al entonces presidente electo, junto al resto de los presidentes vivientes, en un gesto histórico. Me imagino las lecciones que aprendió Barack Obama de ese encuentro.
El presidente Obama lo dijo claramente en su encuentro con Bush: » Es justo decir que cada presidente que viene a la Casa Blanca sabe que somos inquilinos temporales, que tenemos fecha de entrada y de salida». El funcionario que no está consciente de esa realidad, no está preparado para el ejercicio racional del poder político. En los países desarrollados, es muy común observar las transiciones políticas, sin mayores complicaciones, como vimos recientemente en Francia con la transición del poder entre Nicolas Sarkozy y François Hollande.
Por estas latitudes, nos queda un largo camino por recorrer. Nos falta más conciencia en el respeto hacia quienes han ejercido la presidencia del país, sin distinción de partidos. Y por otro lado, muchos políticos que ejercen funciones de poder deben recordar, cada día, que «el poder es como una sombra que pasa».
El próximo 1 de mayo se conmemora el primer aniversario de la captura y ejecución de Osama Bin Laden por el equipo élite de los SEALS, en una operación que fue dirigida por el presidente Barack Obama y su equipo, desde la Casa Blanca. Con motivo de esta fecha, Obama ha ofrecido una entrevista a NBC, que fue grabada en el Situation Room, el lugar más seguro y secreto de la Casa Blanca, la que será transmitida el próximo 2 de mayo.
Como es natural, en medio de la contienda electoral, es lógico que el presidente Obama exhiba, como trofeo político, la ejecución de Bin Laden. Los republicanos, que tradicionalmente se presentan como los defensores del gasto militar, no pueden cuestionar a Obama en este tema. Solo recordar que George W. Bush no pudo encontrar a Bin Laden, es el mejor argumento que tiene Obama a su favor.
A propósito, el secretario de defensa, Leon Panetta, ha descrito los cuatro momentos más tensos que vivieron Obama y su equipo, durante la operación de búsqueda de Bin Laden:
1.- El cruce por el espacio aéreo de los helicópteros de los SEALS por la frontera paquistaní. El gobierno americano tuvo el temor de que fuesen detectados.
2.- La caída de uno de los helicópteros dentro del fortín de Osama Bin Laden.
3.- Cuando el cuerpo élite entró a la habitación de Bin Laden, se perdió la comunicación audio y visual con la Casa Blanca, por veinte minutos. Fue, en ese lapso, que Bin Laden fue capturado y ejecutado. Fue el momento más tenso.
4.- Cuando se destruyó el helicóptero que se había caído para no dejar evidencias sobre el uso de la tecnología. Todos los equipos tuvieron que irse en un solo helicóptero, incluyendo el cadáver de Bin Laden.
En política, hay reglas no escritas. Una de ellas, es sacarle provecho a los logros que apuntalan la imagen del candidato. Obama lo sabe muy bien, y con Osama Bin Laden, la está aplicando cabalmente.
Alexandra Pelosi, periodista y productora de documentales, estuvo 18 meses cubriendo la campaña electoral del entonces Gobernador de Texas, George W. Bush, entre 1999 y 2000, y produjo el documental Journeys with George. Es la visión del periodista que cubre una campaña, con sus notas personales, de manera particular la relación especial, a veces cerca, a veces distante, entre el candidato y la prensa. (Por cierto, Alexandra es hija de la representante Nancy Pelosi. Como su madre, Alexandra es demócrata).
http://youtu.be/D9mdzTrIugo
El resto del documental puede ser visto, en los capítulos 2, 3, 4, 5, y 6.
Quienes ejercen el poder tienen una experiencia que difícilmente otros seres humanos puedan vivir. Después de todos, son muchos los llamados, y pocos los elegidos. Pero, ¿cómo se ejerce el poder político? Ostentar la máxima representación del Estado requiere de habilidades, destrezas, pero también de virtudes, como por ejemplo, la humildad, lo cual no debe confundirse con la ausencia de carácter.La soberbia es mala consejera del poder.
Me he encontrado con esta escena de la serie The West Wing que recoge el ADN del poder, que contrasta con lo expresado en el primer párrafo. Es una escena de ciencia ficción, pero que muy bien, se parece a las decisiones que el presidente George W. Bush tomaba «sin completar las formalidades». Veamos:
Una escena que revela el poder del grande contra el pequeño. No justifico la dictadura que supuestamente representa el pequeño, pero fue, en virtud de lo plasmado en este guión de ficción, que los halcones de George W. Bush emprendieron la guerra que marcó el antes y el después. Este es el ejercicio abusivo del poder, que vulneró soberanías y sepultó a la comunidad internacional.
Por suerte, el presidente Barack Obama, que no es el presidente Barlett (el presidente ficticio en The West Wing), está hoy en la Casa Blanca.
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