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La foto: el club de los presidentes (2)

17 Ene

Bush (padre), Obama, Bush, Clinton y Carter.

 

El 7 de enero de 2009, el entonces presidente George W. Bush recibió al presidente electo Barack Obama en la Casa Blanca, junto a los expresidentes Bill Clinton, Jimmy Carter y George H.W. Bush. A ese encuentro, le dediqué este apunte titulado El club de los presidentes.

González, Rajoy, Rey Juan Carlos, Zapatero y Aznar.

 

Ayer, se produjo en España, un encuentro similar, que reunió a los cuatro últimos presidentes del gobierno español: Felipe González, Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar, posando junto al Rey de España. Al margen de las diferencias que se puedan tener con cada uno de los políticos antes mencionados, la simbología de esta foto es trascendental. No solo es una foto histórica, sino también refleja el reconocimiento a quienes, con esfuerzo y sacrificio, han tenido sobre sus hombros la responsabilidad de conducir las políticas públicas.

Es una lástima que, en otras latitudes, se carezca de esta visión de Estado.

El Mossad, lo hizo otra vez

16 Ene

En el mundo de los organismos de inteligencia, las cosas no ocurren por casualidad. Al contrario, los hechos son el resultado de una cuidadosa investigación y seguimiento de los objetivos: Cuáles son sus hábitos, sus rutinas, su forma de vestir, los lugares que habitualmente pernoctan, en fin, todos los detalles. Más cuando se trata de uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo, como lo es, indudablemente, el Mossad, organización a la que, desde estos apuntes, le doy seguimiento.

Su más reciente acción fue la ejecución de un científico iraní que ocupaba un alto puesto en una planta nuclear en Irán. Murió muerto en su carro al cual un motociclista le había colocado una bomba. Es el quinto científico iraní asesinado de esa manera. Evidentemente, ninguna organización ha reivindicado estas ejecuciones, ni tampoco ningún gobierno. Claro, Irán ha acusado a Estados Unidos y a Israel de estar detrás de estas acciones. Estados Unidos ha negado totalmente su participación en el hecho.

¿Cuál es la realidad? Agentes del Mossad se hicieron pasar por agentes de la CIA,e infiltraron una organización terrorista en Pakistán, que fue la ejecutó estas acciones. Todo a espaldas del gobierno americano. La revelación, capaz de ser un guión de la película Misión Imposible, fue hecha por el periodista Mark Perry en la revista Foreign Policy, luego de revisar documentos secretos de la administración de George W. Bush. Al decir del periodista, Bush se enfureció cuando se descubrió toda esta trama.  El propio Perry lo revela en esta entrevista en la BBC:

Igual que siempre, nadie en la Mossad habla sobre esto, ni tampoco Israel reconoce haber participado en esta operación. A diferencias de operaciones similares en el siglo 20, las últimas operaciones del Mossad han sido más fácilmente detectadas, como consecuencia de los avances de la tecnología y también de la existencia de mayor acceso público a los documentos oficiales que, permanecían ‘secretos’, por muchos años. Obviamente, también hay más periodistas comprometidos con la verdad.

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Apuntes relacionados:

El secreto Eichmann.

El secuestro de Abu Sisi.

La misión en Dubai.

 

Los diez hechos de 2011

31 Dic

El mes de diciembre ha sido tan activo que no había tenido tiempo para preparar la lista de los hechos globales y locales que caracterizaron el 2011, siguiendo con la tradición en estos apuntes. Al cierre del año, comparto con ustedes, mi lista:

1.- La primavera árabe, los indignados y el empoderamiento de los derechos del ciudadano. Lo que inició como las protestas en el norte de Africa, sobre todo en Túnez, Egipto, Libia y Siria, se expandió rápidamente en el movimiento de los indignados por Europa, Estados Unido, Asia y América Latina. Indudablemente, que estos movimientos que derrocaron a dictadores entronizados en las mieles del poder, lograron devolver la esencia al ejercicio de los derechos y las libertades. Claro, que hubo mártires, víctimas de la irracionalidad, que son sus vidas, incendiaron la chispa de la libertad. Por ello, la revista Time seleccionó como personaje del año, al ‘Manifestante’, al ciudadano, que contribuyó a un mundo con más libertad y mas democracia.

2.- Menos dictadores. El año termina sin Hosni Mubarak, Ben Alí, y Muammar Gadafi, en el poder. Evidentemente, el hecho de que estos dictadores no estén en el poder, no significa que la dictadura haya concluido. Algunos países han avanzados más que otros, pero es obvio que en Egipto, sin Mubarak, sigue la dictadura. En Libia, se respiran otros aires. Túnez tiene ya nueva Constitución, y ha electo a su nuevo gobierno, por la vía democrática. Al finalizar el año, murió Kim Jong-il, el dictador de Corea del Norte. Como si se tratase de una monarquía estalinista, le sucedió su hijo, Kim Jong-un.

3.- Twitter, Facebook y las Redes Sociales. La primavera árabe y la revolución de los indignados no se han logrado por las redes sociales, pero sin las redes sociales, no hubiesen tenido el mismo impacto y resultado. Twitter ha jugado un rol crucial, supliendo informaciones en «tiempo real», provocando alertas, creando conciencia internacional y local. Y Facebook, la principal red mundial, ha sido protagonista de estos movimientos. Lo interesante es cómo las redes sociales han resistido los intentos de censura por parte de gobiernos autoritarios y totalitarios, como Irán y China. Particular mención merece la extraordinaria difusión de las redes sociales en América Latina, en donde a pesar de la brecha digital, los movimientos sociales de Chile y Brasil han tenido un éxito rotundo.

4.- La muerte de Osama Bin Laden. El terrorista más buscado del mundo, el autor intelectual de los ataques del 11 de septiembre de 2001, fue ejecutado por un comando élite de los ‘Navy Seals’ el 1 de mayo de 2011, en una operación dirigida y supervisada por el propio presidente Barack Obama, desde la Casa Blanca.

5.- El fin de la ocupación americana en Irak. Al concluir el año, concluye también la ocupación americana en Irak, invadido por los americanos en una guerra sin sentido y sin razón, que fue promovida por el entonces presidente George W. Bush y sus ‘halcones’. El mundo fue distinto a partir de esta guerra, que puso en el suelo la reputación internacional de Estados Unidos. Afortunadamente, con la llegada de Obama a la Casa Blanca, se dió cumplimiento al retiro de las tropas. Pasarán muchos años para lograr la estabilidad política en Irak.

6.- La muerte de Muammar Gadafi. El hombre fuerte de Libia, que gobernó como dueño absoluto del poder durante treinta años, fue ejecutado el 20 de octubre, en una operación que involucró a la OTAN, y a las fuerzas rebeldes que habían previamente conquistado el control del país. Libia, que es uno de los países con mayor reserva de petróleo y gas, inicia una nueva vida en libertad y en democracia.

7.- La crisis. Desde 2008, la crisis económica ha seguido golpeando en diferentes aspectos tanto global como localmente. Durante este año, la crisis se ha reflejado en los déficits fiscales de Europa y de Estados Unidos. En Europa, la crisis derrocó a los gobiernos de Grecia e Italia, en una especie de ‘golpes de estado institucionales» en donde renunciaron sus primeros ministros, y se seleccionaron a ‘tecnócratas’, con el apoyo de todos los partidos políticos. Es evidente que, sin Berlusconi, se respiran mejores aires en Italia. Por su parte, en Estados Unidos, se ha desarrollado una feroz lucha entre republicanos y demócratas sobre los recortes de impuestos y el déficit fiscal, que, en dos ocasiones, el gobierno americano estuvo al punto de quedarse sin presupuesto. Al final, se impuso el presidente Obama que logró sensibilizar al pueblo americano y obtuvo la aprobacion del Congreso americano. Importante es señalar que América Latina ha dado una excelente lección al «Viejo Mundo» sobre manejo de crisis, pues los principales países latinoamericanos como Brasil, Argentina y Chile han superado el impacto de la crisis.

8.- La salud de los gobernantes latinoamericanos. En este año, y de manera impresionante, los presidentes Fernando Lugo, Dilma Rousseff, Hugo Chávez y Cristina Fernández de Kirchner fueron diagnosticados y tratados de cáncer. Con distintos matices, cada uno lo fue superando. Queda pendiente la presidenta Fernández, cuyo tratamiento está pautado para ser iniciado en enero. A esto se le agrega el cáncer diagnosticado al expresidente Lula, quien ya ha salido muy bien de su tratamiento. No ha faltado quienes hayan dicho que el cáncer le da solo a los presidentes de izquierda, y no a los derecha.

9.- Fin del terrorismo en España. Luego de 52 años de ataques terroristas, la organización ETA anunció, el 20 de octubre,  el cese al fuego definitivo. Se trata de un paso importante en la lucha por la paz.

10.- Corrupción, crimen organizado y narcotráfico. A pesar de que el 2011 fue declarado el ‘Año de la Transparencia’ en República Dominicana, las denuncias y acusaciones de corrupción por parte de funcionarios públicos continuaron ocupando el escenario nacional. Todo unido a la penetración activa y preocupante del crimen organizado y del narcotráfico en amplios sectores de la vida nacional, provocando incertidumbre e inseguridad entre la población.  Crímenes, muertes, atracos, secuestros y feminicidios estremecieron a la sociedad dominicana.  En el año, quedó evidenciado la voracidad oficialista, la ocupación de importantes estructuras del Estado y la ausencia de voluntad política para enfrentar estos males.

 

 

El declive de Obama

21 Sep

«El declive de la suerte política de Obama, la Gran Desilusión, puede atribuirse a cuatro factores fundamentales: el insoluble legado de George W. Bush; la resistencia republicana, que se ha convertido en un auténtico sabotaje; las expectativas nada realistas y el desencanto inevitable de algunos partidarios del presidente; y, por supuesto, el propio Obama.»

Bill Keller, exdirector de «The New York Times’, describe las causas de la caída política de Obama en el artículo Cómo llenar los huecos, cuya lectura es imprescindible.

 

Después de Osama Bin Laden, ¿qué sigue?

2 May


La noticia cambió la tranquilidad del domingo por la noche. Osama Bin Laden, la persona más buscada en la lucha contra el terrorismo, fue ejecutado en un operativo de inteligencia por parte del gobierno de Estados Unidos de América en Abottabad, Pakistán. Casi diez años después de los hechos del 11 de septiembre de 2001, el objetivo central era logrado. Es la noticia principal en todos los diarios. El hecho amerita analizarlo desde tres ángulos:

Primero, para Estados Unidos de América, la muerte de Bin Laden constituye el más duro golpe de la lucha contra el terrorismo, a un alto costo político, económico, y evidentemente, humano. Es también una señal de poderío y reivindicación de las fallas de las estructuras de inteligencia que permitieron los atentados del 11 de septiembre. Igualmente, es el reflejo de una lucha coherente y persistente que la inició el presidente George W. Bush y que la siguió el presidente Barack Obama. Su discurso de anoche entra en la categoría de los discursos memorables de la historia:

La noticia se produce en un momento crucial de la vida americana, en donde el tema principal es la economía, por lo que, al menos en las dificultades, hay un momento para dejar de lado esas preocupaciones, y celebrar en unidad. Ahora bien, Obama debe completar pasos concretos, luego de la muerte de Bin Laden: Por un lado, debe anunciar el retiro de las tropas americanas en Afganistán, con un calendario firme y que se cumpla; y por otro lado, acelerar el cierre de la prisión de Guantánamo. Con esos dos pasos, Obama terminará de consagrarse como el presidente que terminó con el segundo Vietnam.

Para fines electorales, la noticia incrementará la popularidad del presidente Obama. Pero, a diferencia de otras experiencias en elecciones pasadas, la muerte de Bin Laden, por sí sola, no le garantiza éxito futuro en su reelección. Además de dar los pasos sugeridos anteriormente, Obama debe verse en el espejo de George H.W. Bush (Bush padre), quien fue exitoso en la primera guerra del Golfo Pérsico, pero que perdió la reelección, debido a que no se concentró en resolver los problemas de la economía americana. Estoy seguro que Obama lo sabe, y que no caerá en esa experiencia.

Segundo, Al-qaeda no termina con la muerte de Bin Laden. Indudablemente que la organización terrorista ha recibido un golpe devastador, pero no mortal. Desde que Bin Laden se escondió para evadir su captura, la organización se fragmentó, y por lo tanto, hay muchas células en distintos puntos de Africa y del Medio Oriente que responden a otros líderes. El futuro de Ayman al-Zawahri, el No.2 de la organización, es incierto; y luce que el liderazgo de la organización será asumido por Anwar al-Awlaki, sobre quien escribí este apunte. Por lo tanto, la lucha contra el terrorismo no ha terminado. Pasa a otra etapa.

Tercero, el impacto de la muerte de Bin Laden en la ola de cambios en el mundo árabe. Salvo en la fracción AQIM, que es la versión de Al-qaeda que opera en el norte de Africa, no preveo mayores consecuencias con motivo de la muerte de Bin Laden. Solo en la mente de un dictador, como Gadafi, se le ocurre pensar que su gobierno está luchando contra Al-qaeda, cuando en realidad, es el pueblo oprimido que ya no lo acepta en Libia. Por cierto, Gadafi debe verse en el espejo de Bin Laden. La ola de cambios en el mundo árabe es indetenible. Los deseos de libertad y de democracia no los para nadie. Continuaré oportunamente con este tema.

La foto es la portada del New York Post. Al mejor estilo americano.

La fortuna de Gadafi

14 Mar


¿Cómo Gadafi puede resistir el aislamiento internacional, comprar armamentos, pagar mercernarios y hacer negocios en Libia? La respuesta, aquí.

También, recomiendo leer Can Buy me Love, interesante artículo sobre cómo George W. Bush, Tony Blair y Silvio Berlusconi «lavaron» la cara del dictador.

Robert Gates: no más Afganistán ni Iraq

28 Feb

Robert Gates no formó parte de los halcones que decidieron invadir a Afganistán ni Iraq. Le correspondió una tarea más muy delicada, al convertirse en Secretario de Defensa: administrar una guerra, con todas las consecuencias que ello implicó. Primero, tratar de tener las menos vidas pérdidas de soldados americanos; Segundo, convencer a quienes decidían las políticas en la Casa Blanca y el Congreso que el costo económico de la guerra debía ser respaldado; Tercero, y no menos importante, lograr retirar la mayor cantidad de tropas de Afganistán e Iraq en el menor tiempo posible; Cuarto, evitar la aparición del fantasma de Vietnam; y Quinto, adecuar y ajustar las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a la nueva realidad mundial, en donde las prioridades no son las de la guerra fría.

Ha tenido la experiencia de trabajar con dos presidentes: George W. Bush y Barack Obama, lo que, sin dudas, le coloca en una categoría especial de servidor público. Como era lógico, ya anunció su retiro voluntario del cargo, y sus declaraciones públicas en estos días finales son con más libertad, y tienen un carácter de reflexión sobre el presente y el futuro del poder militar de la nación más poderosa del mundo. El pasado viernes 25 de febrero, Gates pronunció su último discurso ante West Point Academy en el que afirmó que no pueden volverse a repetir guerras como Agfanistan e Iraq:

«La necesidad de una pesada armadura y poder de fuego para sobrevivir, junto con, y destruir al enemigo siempre estará ahí, como los veteranos de la ciudad de Sadr y Fallujah no puede dudar de fe. Y uno de los beneficios de la reducción en Iraq es la oportunidad para llevar a cabo el tipo de formación de espectro completo – incluyendo ejercicios mecánicos de armas combinadas – que es descuidado para satisfacer las demandas de las guerras actuales. De cara al futuro, sin embargo, en la competencia cerrada por el presupuesto dentro y entre los servicios, el Ejército también debe enfrentarse a la realidad de que la más plausible, los escenarios de alta calidad para los militares de EE.UU. son los compromisos sobre todo naval y aérea – ya sea en Asia, el Del Golfo Pérsico, o en otro lugar. La estrategia racional para las fuerzas expedicionarias de rápido movimiento, ya sea del Ejército o infantes de marina, infantería aerotransportada o de operaciones especiales, es evidente dada la probabilidad de lucha contra el terrorismo, la reacción rápida, la respuesta a desastres, o la estabilidad o las misiones de las fuerzas de seguridad ayuda. Pero en mi opinión, cualquier secretario de Defensa de futuro que asesore al presidente a enviar de nuevo un gran ejército de tierra americana en Asia o en Oriente Medio o África debe «tener la cabeza examinada», como el general MacArthur tan delicadamente lo dijo en una ocasión.»

Muy pocos medios tradicionales se hicieron eco de esta especie de confesión. Solo ví esta noticia. El discurso de Gates tiene otros temas interesantes, sobre todo, relacionados con la promoción interna dentro de las Fuerzas Armadas, y la visión gerencial y corporativa que debe tener esta institución, aunque Gates, con razón dice que «el Ejército no es Apple, no es General Electrica ni la Cruz Roja». El discurso completo, aquí.

Wikileaks y The New York Times

30 Ene

¿Cómo The New York Times recibió los cables de Wikileaks? Es un relato fascinante, narrado por uno de sus principales protagonistas, Bill Keller, director del periódico. En síntesis, The New York Times fue invitado a participar por invitación de The Guardian, no directamente de Julian Assange, todo rodeado de secretismo y de distintas condiciones, sobre las cuales me referí en este apunte. La narración revela aspectos interesantes. Primero, que las relaciones entre el periódico y Assange son tensas, y quizás no han sido ni son las mejores. Keller insiste en establecer claramente que Assange es una fuente, no un asociado. Segundo, que la Casa Blanca fue muy respetuosa cuando Keller le informó previamente sobre los cables, a diferencia de la reacción que tuvo la Casa Blanca cuando fue enterada sobre los cables de Afganistán. Lógicamente, ahora el presidente es Barack Obama, y antes lo era George W. Bush. Tercero, que lo importante es la noticia, verificada y ajustada a las normas legales, sin hacer daño a las personas involucradas en la información. La historia, aquí.

Los puntos suspensivos de Bush

16 Dic

El presidente de Estados Unidos de América recibe todos los días el President’s Daily Breifing, mejor conocido por sus siglas «PDB», el informe que recoge todos los datos y análisis de inteligencia sobre temas que comprometen la seguridad nacional. En sus memorias, George W. Bush comienza el capítulo relacionado con los ataques terroristas del 11 de septiembre, con su propia opinión sobre estos informes:

«Cerca de las 8:00am, yo recibí el Informe Diario al Presidente. El PDB, que combinaba inteligencia altamente clasificada con análisis profundos sobre geopolítica, era uno de los momentos más facinantes de mi día. El informe del 11 de septiembre, entregado por un brillante analista de la CIA comprendía sobre Rusia, China y las protestas en Palestina.»

Lo que ese informe no decía es que ese día ocurriría el peor atentado terrorista en suelo americano desde Pearl Harbor. En otra parte de sus memorias, hay otra referencia al Informe Diario al Presidente, del mes de agosto de 2001, relacionado con el interés de Osama Bin Laden de atacar al territorio americano, «pero no se pudo confirmar ningún plan concreto».

Incluso, en la página 35 de sus memorias, Bush cita parcialmente el contenido de ese PDB:

«No hemos podido corroborar algunos de los reportes más sensibles de amenaza, como el de… que Bin Laden quiere secuestrar un avión americano».

Esos puntos suspensivos están, reitero en la página 35 del libro de Bush, seguidos de la única nota al pie que tiene toda la obra, que reza:

«La fuente de este reporte, que es un servicio de inteligencia extranjero, permanece clasificado».

Ni quien fuera el presidente de Estados Unidos puede revelar ese nombre hasta que el gobierno americano decida hacerlo público. Un contraste con la transparencia develada por Wikileaks y los cables de la diplomacia americana.

La ‘regla de oro’

6 Nov

En la política americana hay una regla de oro que se cumple a cabalidad: El presidente saliente no emite opiniones sobre el presidente en funciones. Siempre se ha cumplido. George W. Bush, quien está promoviendo sus memorias, lo acaba de confirmar: No emite críticas en contra del presidente Barack Obama. Ha expresado que:

«Yo no creo que sea bueno para un ex presidente que esté por ahí opinando sobre todos los temas…Él (Obama) tiene un trabajo duro. Confía en lo que te estoy explicando. Y va a haber un montón de críticos, y no necesita que yo le critique. Y no creo que sea bueno para la presidencia. Otras personas tienen un punto de vista diferente.»

Al margen de mis diferencias con Bush, debo reconocer que, con esto, demuestra que tiene clase, que es elegante, que es, al menos, respetuoso de esa regla tradicional que ha permitido que Estados Unidos exhiba la democracia que tiene. Obviamente, esas declaraciones no ocupan las primeras planas de los diarios, pero es un recordatorio de la decencia en política, valor que está muy ausente en los debates.