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¿Dónde esta mi voto? En Irán, igual que aquí en 1994

21 Jun


A raíz de las elecciones de Irán en las que, en medio de denuncias de fraude, Mahmund Ahmadineyad fue reelecto a un segundo período, con un 62.63%, en contra de Mir Hosein Musarí, quien obtuvo un 33.75%, la comunidad internacional ha expresado sus dudas sobre los resultados electorales. Gracias a las redes sociales, particularmente Twitter, nos hemos enterado de los acontecimientos y protestas que se han venido aconteciendo en Irán, a pesar de la censura y del bloqueo dispuesto por el gobierno iraní.

Las elecciones han provocado una fractura social en Irán, tal como señala El País de hoy, y se debate entre miles y miles de ciudadanos que quieren nuevas elecciones, y entre un gobierno, en el que el Islám es el alma del Estado, que no está dispuesto a convocar nuevas elecciones, y que, por el contrato, ve todo esto, como un hecho cumplido. No obstante, las protestas siguen, y ya se cuentan muertos.

Ahora, ¿qué fue lo que pasó en Irán? ¿Por qué se habla de fraude? A pesar de que la mayoría de los medios digitales se han ocupado de resaltar las protestas, he encontrado en el blog de Brad, una descripción de lo que realmente sucedió:

«A less than popular old-line incumbent facing massive public demonstrations against him and in favor of his main progressive challenger promising reform; polls that suggest a swell of support for the challenger; unprecedented turnout on Election Day; long lines at polling places; paper ballot shortages and names missing from voter rolls; widespread rumors, concerns, and evidence of voter intimidation and vote-rigging, all accompanied nonetheless by a general feeling among the populace that the incumbent has been turned out, only to learn from officials, late on Election Night, after secret vote counting, that the incumbent has been declared the winner of a second term».

Es decir, que el fraude electoral estuvo concentrado en enviar a las mesas electorales menos boletas que el promedio de electores supuesto a ir a votar, y por otra parte, hubo exclusiones en las listas de electores, o mejor dicho, en el padrón electoral.

Fue lo mismo que pasó en la República Dominicana en 1994, en las elecciones presidenciales en las que el gobernante de turno, Joaquín Balaguer, articuló, junto a otras fuerzas oscuras, un masivo fraude electoral, para impedir que José Francisco Peña Gómez ganara las mismas. Me recuerdo que una de los elementos del fraude fueron las masivas exclusiones del padrón electoral, es decir, votantes que no pudieron ejercer su derecho al voto. Todo esto provocó que, con la intervención de la Organización de Estados Americanos, se hiciera un pacto político que reformó la Constitución y que se convocaran a elecciones en 1996.

Dos diferencias son muy notables entre lo que sucedió aquí en 1994 y lo que está aconteciendo en Irán actualmente. Primero, la oposición iraní está muy dividida, y no hay un liderazgo alternativo que pueda aglutinar las distintas fuerzas y corrientes políticas y religiosas, que pueda provocar una salida a la actual fractura social. Y, segundo, en las elecciones dominicanas de 1994, hubo observadores electorales internacionales que certificaron el fraude, lo que no ha sucedido en Irán, como consecuencia de las medidas antidemocráticas del régimen iraní.

Este es el momento en que, por ejemplo, no he visto un acta de una mesa electoral en Irán en la que se pudiera apreciar el fraude. ¿Es que no había presencia de delegados de los candidatos presidenciales en cada mesa electoral? Esto fue un factor crucial para demostrar el fraude electoral en el 1994.

Los episodios que está viviendo Irán no terminarán por ahora. Es el inicio de un ciclo de cambios que se producirá en esa gran nación, promovido básicamente por los movimientos juveniles iraníes. Lo curioso de todo esto, es cómo Irán está viviendo en el 2009 lo que ya la República Dominicana vivió en 1994, hace 15 años.

ACTUALIZACION I: Por fin, el «think tank» británico, Chatham House, publica su informe en el que demuestra el fraude electoral en Irán. Hubo provincias en las que «votó» el 100% de la lista de electores. En otras provincias, no guarda relación la cantidad de electores con los resultados electorales. Esto era lo que hacía falta. Se acerca la hora de la verdad en Irán, y los cambios profundos en el sistema político, cada día, son y serán una realidad.

ACTUALIZACION II: Irán admite discrepancias electorales en alrededor de 3 millones de votos. Ya esto es suficiente para convocar nuevas elecciones.

‘Team of Rivals’, lecciones de Lincoln

22 Feb


Mi hermana me ha regalado el libro Team of Rivals – The Political Genius of Abraham Lincoln, de Doris Kearns Goodwin, e inmediatamente lo he comenzado a leer, y aún cuando no lo he terminado, he querido referirme a esa magnífica obra que retrata el talante y la madera de líder que caracterizó a Abraham Lincoln.

El libro recoge los episodios históricos que culminaron con la elección de Abraham Lincoln como el Presidente No.16 de los Estados Unidos de América, y cómo Lincoln nombró en su gabinete a quienes fueron sus rivales en la precampaña para la nominación presidencial en el Partido Republicano (¡Increíblemente, Lincoln era republicano!). De rivales, se convirtieron en aliados en el gobierno.

Tal como dice la autora:

It soon became clear, however, that Abraham Lincoln would emerge the undisputed captain of this most unusual cabinet, truly a team of rivals. The powerful competitors who had originally disdained Lincoln became colleagues who helped him steer the country through its darkest days.

Analistas políticos e historiadores han comparado las decisiones del presidente Barack Obama al integrar en su gabinete a Joseph Biden, como Vicepresidente, y a Hillary Clinton, como Secretaria de Estado, así como algunos funcionarios que formaron parte de otros gobiernos, a las que hizo Lincoln cuando ocupó la Presidencia en los 1860.

En el caso dominicano, probablemente el presidente Balaguer haya sido el que mejor utilizara esta táctica, guardando todas las distancias y aunque no siempre tuvo buenos resultados finales. Quizás el caso más dramático fue cuando nombró a Elías Wessin y Wessin como Secretario de las Fuerzas Armadas en sus últimos díez años de gobierno, cuando fue el propio Wessin y Wessin a quien Balaguer acusó de intentar un Golpe de Estado en la década de los setenta.

Ya más recientemente, el presidente Leonel Fernández ha emulado esta práctica, con el nombramiento de reconocidos políticos que, en su momento, le fueron adversarios.

Mientras en el caso de Obama y Lincoln, primaron las ideas y los intereses nacionales, por encima de los personales, la experiencia dominicana ha demostrado que ha sido a la inversa.

El libro de Doris Kearns Goodwin obtuvo el premio Lincoln en el 2005, y está considerado, por el New York Times, como el número uno en la lisa de los meas vendidos. Es una lectura que tiene profundas lecciones.