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Wikileaks y Nixon

13 Dic

Wikileaks ha roto con el secreto de Estado: Aquella información que los gobiernos preservan por años para luego revelar su contenido, incluso cuando sus protagonistas han desaparecido. Por ejemplo, en Estados Unidos de América, cada cierto tiempo son revelados los contenidos de 3,700 horas grabadas de las conversaciones telefónicas y personales del presidente Richard Nixon durante los últimos dos años antes de su renuncia en 1974. Las más recientes revelaciones están relacionadas con la opinión personal de Nixon sobre los judíos, los afroamericanos, los italianos y los irladenses. En el fondo, Wikipedia ha venido a ratificar lo mismo que está en esas grabaciones: La política exterior de Estados Unidos depende de la visión personal de quienes la formulan y la ejecutan. La única diferencia es que, si Wikileaks no hubiese existido, nos hubiésemos tenido que acostumbrar a las divulgaciones de las informaciones que solo el gobierno americano hubiese permitido luego de que las mismas fuesen dispuestas para el conocimiento público, como los Nixon Tapes. ¡Qué viva la Internet! ¡Qué viva la democracia!

¿Intentó Richard Nixon asesinar a un periodista?

3 Oct

Richard Nixon tiene antecedentes que ningún otro presidente norteamericano ha tenido durante su ejercicio presidencial: No solo tuvo lista de enemigos, ni tampoco solo fue el mentor de Watergate. Ahora, se le adiciona el haber supuestamente ordenado asesinar al periodista Jack Anderson. Así lo cuenta el libro Poisoning the Press: Richard Nixon, Jack Anderson and the Rise of Washington’s Scandal Culture, de Mark Feldstein. Cansado Nixon de las denuncias y artículos de Anderson, específicamente vinculándole al tráfico de influencias para que algunas empresas pagaren menos impuestos a cambio de donativos para su reelección, Nixon ordenó a uno de los plomeros la necesidad de eliminar al periodista mediante un supuesto accidente. La historia, aquí. Al final, Nixon y Anderson están muertos. La versión de la trama para asesinar a Anderson no ha podido ser confirmada por otras fuentes. Impresionante cómo Nixon sigue provocando historias e investigaciones sobre su presidencia. Falta mucho por ver, aún.

El fantasma de Watergate

9 Ago

Richard Nixon no figura entre los diez presidentes mejor valorados de Estados Unidos de América. Pero, reconozco que aprendí luego de leer In the Arena, que hay que estar preparado para enfrentar la experiencia de los vaivenes de la política, sobre todo cuando la salida del poder se produce en circunstancias difíciles. Lo anterior viene a cuenta de que todavía Watergate, el escándalo que provocó su renuncia de la presidencia, sigue siendo objeto de intenso debate político y jurídico. Ahora, la lucha es por su legado, es decir, las lecciones generadas por este hecho político que causó la renuncia de un presidente de Estados Unidos. Leo en el New York Times que la Biblioteca Presidencial Nixon tiene una disputa con los Archivos Nacionales de Estados Unidos respecto a cómo y el qué debe contener una exhibición sobre Watergarte en la reconocida Biblioteca. Al final, la decisión es y será de los Archivos Nacionales. El fantasma de Watergate sigue rondando los pasillos de la política americana.

El peso de la tradición

1 Jun


Ayer se celebró en Estados Unidos de América el Memorial Day, en recuerdo a todos los soldados caídos en cumplimiento del deber en las distintas batallas, operaciones y guerras que han participado las fuerzas armadas norteamericanas. Para las familias americanas, a parte de lo anterior, representa el primer feriado del verano, lo que es aprovechado para hacer comidas y picnics al aire libre.

Para este día, el presidente de los Estados Unidos tradicionalmente preside una hermosa y solemne ceremonia militar en el Cementerio Nacional de Arlington, que queda relativamente cerca de la Casa Blanca. Tratando de ser diferente, el presidente Obama, a diferencia de sus antecesores, y dado que estaba con su familia en su casa de Chicago, decidió presidir una ceremonia especial en el Cementerio Nacional Abraham Lincoln en Illinois. Por su parte, el Vicepresidente Joe Biden presidió la ceremonia tradicional en Arlington.

El tiempo le jugó mal a Obama ayer. La ceremonia que presidió fue cancelada dado que justo antes de llegar su turno para pronunciar el discurso central, una tormenta severa lo impidió y Obama tuvo que, bajo sombrilla, decir unas breves palabras de excusa. Algunos grupos conservadores criticaron que Obama presidiera esa ceremonia, argumentando que debía estar en la ceremonia de Arlington.

La verdad es que la ley no exige que el presidente de Estados Unidos deba presidir la ceremonia en Arlington. Sin embargo, el peso de la tradición indica que ese día, el presidente americano dirige un mensaje a las fuerzas armadas y a sus conciudadanos. Cada presidente lo ha hecho a su estilo. Su antecesor, Geroge W. Bush asistió, durante sus ocho años, a casi todas las ceremonias de Arlington. El presidente Gerald Ford asistió los dos años que le tocó gobernar. Entre las excepciones, los presidentes George H. W. Bush (a pesar de que fue piloto condecorado de la Marina en la Segunda Guerra Mundial) nunca asistió a esta ceremonia, así como Richard Nixon. Ambos enviaban mensajes a propósito de esta significativa fecha.

En la sociedad americana todo se politiza, incluyendo honrar a sus muertos de guerra. El peso de la tradición se impone. Al final, Obama tuvo que celebrar cuando llegó ayer a la Base Aérea Andrews, que es el lugar donde despega y aterriza su avión presidencial, una improvisada ceremonia ante los militares y familiares con motivo del Memorial Day. Se cumplió con la tradición.

Un detalle del debate Kennedy – Nixon

29 May

El primer debate presidencial televisado en Estados Unidos de América fue el protagonizado por John F. Kennedy y Richard Nixon en 1960. Ha sido un debate muy analizado desde todos los puntos de vistas. La mayoría de los analistas apuntan al triunfo de Kennedy sobre Nixon, cuya imagen se vió muy deteriorada en los televisores.

Lo que no es tan conocido es lo que sucedió después del debate, relatado en el libro Presidential Debates: Fifty years of high risk TV. Jacqueline Kennedy, que estaba en su segundo embarazo, decidió celebrar un encuentro público con la prensa e invitados en su casa para ver el debate, mientras que Pat Nixon decidió quedarse en su casa a ver el debate. Mientras la esposa de Kennedy aprovechó el momento para reunirse con amistades y hacer las primeras relaciones públicas, la esposa de Nixon decidió mantenerse en privacidad. Así lo reporta el libro:

«In Hyannis Port, Massachusetts, Jackie Kennedy, six months pregnant with her second child, was hosting a debate-watching party. About thirty people had gathered in the Kennedys’ summer home on Nantucket Sound, where the guest list included Jackie’s sister, Lee Radziwill; Professor and Mrs. Archibald Cox; Professor and Mrs. Arthur Schlesinger, Jr.; Democratic committeewomen from around New England; and last but not least, about a dozen journalists.»

«The Kennedy “Listening Party,” as the newspapers anachronistically termed it, offers further evidence of how differently the two political camps regarded the debate. While the wife of the Democratic candidate used the occasion for public relations, Pat Nixon spent a quiet evening watching at home with her two daughters in Washington, out of sight of reporters until the next day, when she would be enlisted for damage control.»

Al terminar el debate, Jacqueline Kennedy pasó a los libros de la historia, en lo que se conoce como el primer comentario de relaciones públicas a favor de un candidato luego de un debate, cuando exclamó ante la prensa: «Yo creo que mi esposo estuvo brillante». Así lo recoge el autor de la obra:

«In what history records as the first example of postdebate spin, Jacqueline Kennedy turned to her guests at program’s end and exclaimed, “I think my husband was brilliant.”

Quince minutos luego de terminar el debate, Kennedy llamó a su casa, y todo era algarabía. Contrario a lo que sucedió con Nixon, que en una conversación que sostuvo con su madre, relatada por el mismo, reconoció que «había cometido un error básico. Me concentré demasiado en la sustancia, y no en la apariencia. Debí recordar que una imagen vale más que mil palabras». Una lección que perdura hoy día al igual que ayer.

Richard Nixon y Elvis Presley: Detrás de la foto

31 Ene

Esta foto que recoge el encuentro entre el presidente Richard Nixon y Elvis Presley, la leyenda del rock, tomada en la Casa Blanca el 21 de diciembre de 1970, tiene una historia increíble. En los años setenta, tanto Nixon como Presley estaban en momentos muy difíciles, y Presley que, en su vida, había escrito solo cuatro cartas, le escribió una carta al presidente Nixon, de cinco páginas, solicitándole una entrevista. La Casa Blanca recibe la carta, y decide dar la cita a Presley por solo cinco minutos. El encuentro se extendió por casi una hora.

Dentro de la conversación, Presley le solicitó a Nixon que lo nombrará como «agente federal antinarcóticos», lo que le fue otorgado inmediatamente con un «badge». Presley le regaló a Nixon una «Colt 45», la cual está exhibida en la Biblioteca Nixon. A su vez, Nixon le regaló a Presley diversos «souvernirs» de la Casa Blanca. El «badge» está hoy exhibida en la casa de Presley en Graceland.

Lo interesante y curioso es que este encuentro permaneció en secreto, con el acuerdo de Nixon y Presley, durante trece meses. Ni siquiera el servicio secreto ni las damas que saludaron a Presley en la Casa Blanca lo revelaron a nadie, hasta que un periodista, trece meses después, revisando las memorias del Suplente de Director John Finlator se encontró con la noticia de que a «Elvis Presley se le había otorgado una licencia como agente federal antinarcóticos».

Después la historia es conocida. Nixon renuncia de la Presidencia de Estados Unidos el 9 de agosto de 1974. Presley muere el 16 de agosto de 1977, con una sobre dosis de drogas. Nixon se apresuró en aclarar que eran «drogas legales», para evitar el contraste con el hecho de que Presley muriera con una sobredosis, siendo «agente federal antinarcóticos».

Finalmente, esta foto de Nixon y Presley, según los Archivos Nacionales de Estados Unidos, está entre las fotos más buscadas y copiadas de toda su historia.

La historia de todo lo que ocurrió detrás de esta foto puede ser leída aquí. Impresionante relato. Definitivamente, en política, a veces, lo que no se ve es más importante que lo que se ve.

Obama en la Muralla China

20 Dic

Tenía varios días por comentar la visita del presidente Obama a la Muralla China durante el pasado mes de noviembre, de manera particular su visita a la Muralla China. Todos los presidentes de Estados Unidos de América que han viajado a China, aún en los momentos de más tensión de la guerra fría, han visitado la Muralla China, para la tradicional foto. En el caso particular de Obama, como era previsible, su foto no sería igual que la del resto de los presidentes americanos que la han visitado: Richard Nixon fue el primero en visitar la Muralla China; Ronald Reagan también estuvo ahí; y claro, George W. Bush también. Sin la compañía de ningún funcionario chino, ni sin el protocolo oficial, Obama hizo el tour de la Muralla China y se tomó su foto. Definitivamente, sigue rompiendo esquemas.

Frost Nixon, o el poder de la televisión

18 May


Hacía tiempo que no veía una película que describiera genialmente el ejercicio político del poder, especialmente el impacto que tiene en la figura del presidente de una nación cuando no asume responsablemente una actitud ante el cumplimiento de la ley. En Frost Nixon, la película que recoge las veintiocho (28) horas de grabación de la entrevista que le hizo el conductor inglés David Frost al expresidente Richard Nixon, tres años después de haber renunciado a la presidencia de Estados Unidos, tras el escándalo de Watergate, se vive esta cruda realidad de la política y el poder. Desde otra perspectiva, es un reflejo del poder de la televisión.

Confieso que he leído varias veces las memorias de Nixon titulada In the Arena, A memoir of victory, defeat and renewal. Pero, en las mismas, no se relata lo que sucedió antes, durante y después de la entrevista a Frost. La película lo hace excelentemente, bajo la dirección de Ron Howard, con actuaciones brillantes de Michael Sheen, quien hace el papel de David Frost, y de Frank Langella, quien hace el rol de Nixon.

No fue fácil para Frost prepararse para esta entrevista, dado que nunca había hecho entrevistas de esta naturaleza. Él era un conductor de «shows», y fue básicamente por eso, que Nixon aceptó la entrevista, no sin antes exigir una cuantiosa suma de dinero para la misma. Frost se asesoró de dos destacados periodistas e investigadores, y de un amigo productor. Tuvo poco respaldo en el patrocinio, pero, no obstante hizo el proyecto.

Es interesante ver cómo, para 1977, se producía un programa de televisión, sin las innovaciones tecnológicas del Siglo 21. Era, entonces, el mundo análogo, muchas notas, los archivos y documentos había que guardarlos en cajas fuertes, las luces y las cámaras al estilo de esa década, no había micrófonos inalámbricos, ni salas de edición como las de ahora. Ver a Nixon, con su pañuelo, en la mano, para quitarse el sudor, y le observa al conductor, que no quería que se viera, luego de la edición, él quitándose el sudor.

Por su parte, Nixon tenía a todo su cuerpo de asesores, conocidos todos en la política norteamericana de entonces. Por ejemplo, yo desconocía que Diane Sawyer, excelente periodista de varias cadenas norteamericanas, era parte del staff de Nixon. Nunca Nixon y Frost discutieron el guión de la entrevista, aunque sí hubo un acuerdo firmado, pero cuando se sentaron en sus respectivas sillas, cada uno, debidamente preparado, Nixon no sabía las preguntas.

Fue en esta entrevista, que Nixon pronunció su nefasta declaración de que todo lo que un Presidente decidiera, era legal, y fue aquí, cuando luego de ser presionado por Frost, admitió que había defraudado al pueblo americano. La película recoge todos estos detalles, y probablemente, se apreciará el poder de la televisión, al ver en primer plano, la cara de Nixon devastada, después de esta admisión. Es el poder de la televisión, la cual logró lo que Nixon se habia negado a hacer ante jueces y abogados, gracias a la audacia de un conductor, que, como Frost, sabía que tenía que buscar el momento oportuno para obtener este resultado.

Frost, que no recibió el respaldo de los patrocinadores que esperaba, dió una extraordinaria lección. La entrevista que fue transmitida en mayo de 1977 fue un éxito en los ratings, y es, hasta ahora, la mejor entrevista que haya hecho en toda su carrera. Una lección de persistencia.

Para quienes le guste la actuación cinematográfica, la producción de televisión, y claro, la política, es una película que debe verse.

Colofón: Nixon fue perdonado por el presidente Gerard Ford en 1974, luego de el primero haber renunciado. Nixon falleció en 1994. Frost conduce actualmente un programa semanal para el canal árabe Al Jazeera.

Cien días de Obama, grado "A"

29 Abr


Hoy se cumplen los primeros cien días de Barack Obama como Presidente de Estados Unidos de América. Y, tal como se anticipaba, han sido cien días de cambio. Haber heredado la carga pesada de una imagen deteriorada de Estados Unidos a nivel internacional como consecuencia de la guerra en Iraq, al margen de Naciones Unidas, y tener sobre sus hombros la recesión económica más fuerte desde la Gran Depresión, han sido los dos factores con que Obama ha tenido que lidear en el inicio de su período presidencial.

Ha sido muy vasta su agenda, pero tal, como dice el editorial de El País, Obama se ha afianzado como un líder solvente. Aquí definitivamente ha estado la clave: Con su carisma personal, y su extraordinaria oratoria, el presidente Obama ha levantado la confianza del norteamericano en medio de momentos muy difíciles, y la mejor evidencia es que, según las encuestas, hoy goza del 64% de aprobación (la mayor para un presidente norteamericano, excepto Ronald Reagan).

¿A cuál de sus antecesores se puede comparar a Obama? El New York Times ha hecho un interesante trabajo, comparando a Obama con los siguientes presidentes: Ronald Reagan, Lyndon Johnson, Richard Nixon, Franklin Delano Roosevelt y John F. Kennedy. Es un poco largo, pero vale la pena leerlo.

Obama, sin lugar a dudas, se ha convertido en el presidente de mayor poder de los que han ocupado la Casa Blanca, como consecuencia de la crisis económica. Haber abrazado la política intervencionista, según la teoría económica de Keynes, para reactivar la economía, le ha permitido acumular mucho poder (como por ejemplo, haber intervenido en la solicitud de renuncia del presidente de General Motors), y Obama lo ha hecho con mucha destreza, firmeza, pero con humildad. Incluso, a pesar de tener la mayoría en el Congreso Nacional, ha tratado de hacer alianzas con sus opositores en determinadas piezas legislativas.

De igual manera, ha viajado por el mundo, llevando un mensaje diferente, no el de la imposición, sino el de escuchar para colaborar en la búsqueda de decisiones globales. Hay que, en ese sentido, resaltar, respecto a América Latina, el cambio de su política hacia Cuba. A pesar de esto, y dada las prioridades que tiene en su agenda, no vislumbro mayores cambios hacia la política exterior en América Latina.

Hay que destacar también que, en estos cien días, ha vuelto una familia a la Casa Blanca. Su esposa, Michelle, ha demostrado que una Primera Dama puede ejercer sus funciones con sencillez, sin exhibir los grandes vestidos de la moda, y con una visión de apertura que hacía tiempo que no se veía en Washington. Asimismo, los Obama han demostrado el lado familiar, atendiendo sus responsabilidades ante sus hijas y la comunidad.

Han sido cien días de cambio. Algunos hubiesen querido que los cambios fuesen más rápido, pero son tantos los desafíos y los retos, que, desde mi punto de vista, Obama lo ha hecho muy bien, y si tuviera a bien juzgar su desempeño, le asignaría una «A», excelente.