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Ecuador, a curar la herida

1 Oct

Desde tempranas horas de la mañana de ayer, comencé a recibir las noticias de que miembros de la policía se habían amotinado en protestas por la entrada en vigencia de una nueva ley de servicio público en Ecuador. Los reportes apuntaban a que el presidente Rafael Correa se había apersonado al más importante regimiento policial en Quito, y que había sido insultado y agredido, y que luego había sido retenido en el hospital policial por parte de los rebeldes. Ahí permaneció más de once horas. Hasta que, en horas de la noche, fue rescatado por efectivos militares, en medio de fuerte intercambio de disparos. Ya entrada la noche, el presidente Correa llegó a los balcones del Palacio de Carondelet, y pronunció su alocución en la que dejó claro de que no habría perdón ni olvido para quienes participaron en este intento desestabilizador.

Un observador extranjero, sobre todo europeo, acostumbrado a vivir dentro de instituciones democráticas fuertes, no entendería lo que pasó en Ecuador, ayer. Hay, en primer lugar, una cuestión de principio: Rafael Correa es el presidente electo democráticamente en Ecuador, y por lo tanto, al margen de cualquier diferencia política, debe respetarse su mandato constitucional. Por eso, las expresiones de solidaridad de casi toda América Latina, Estados Unidos y España, y de las entidades como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión de Naciones del Sur (UNASUR).

América Latina no podía permitir que ayer se produjera una ruptura en el orden constitucional en Ecuador. La experiencia de Honduras fue funesta, y a muchos países se les vió el refajo, con el oportunismo propio de la política. La OEA quedó muy mal parada en ese proceso. Y si vemos la situación que se está viviendo en Paraguay, no hay lugar a dudas de que lo de Ecuador no se podía permitir, bajo ningún concepto. Por lo tanto, hay que saludar la prontitud de la respuesta internacional a favor del sistema constitucional ecuatoriano y de su presidente, Rafael Correa.

Lo segundo es que democracia no es solo votos. Es concertación. Es respeto a la minoría. El avasallamiento es dañino, sobre todo cuando hay debilidad en las instituciones democráticas. Si hay un proceso de revisión de leyes en el que está participando las fuerzas vivas de una sociedad, el gobierno no puede, sobre la base de que tiene la mayoría parlamentaria, cambiar las reglas de juego e imponer leyes sin el conocimiento de las partes que han estado trabajando en ese proceso de revisión. Ahí se genera la desconfianza, y como ha sucedido, la protesta. Una lección para el presidente Correa.

Y por último, hay que sancionar a todos los que participaron en ese acto bochornoso y vergonzoso de agresión y retención del presidente Correa. La oposición política reflejó madurez, excepto el sector que responde al expresidente Lucío Gutiérrez, que dicho sea de paso, también fue derrocado en su momento. Al presidente Correa, como a todos los presidentes, hay que derrotarlos en las urnas, con la expresión soberana, no con las armas.

Quien mejor describió lo que pasó ayer en Quito fue una intervención en el programa de Carmen Aristegui en CNN: Todo comenzó como una réplica del golpe de estado de Honduras, pero terminó como Venezuela en el 2002, cuando Chávez fue sacado del poder por pocas horas, y regresó por la noche. Correa tiene la gran oportunidad de reconstruir y fortalecer las instituciones, aprendiendo de las lecciones de ayer, y así curar la herida ocasionada a la democracia ecuatoriana, que también es una herida en la democracia latinoamericana.

Repensar la Cumbre Iberoamericana

1 Dic

Hoy concluye la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebra en Estoril, Portugal, y como ciudadano, debo decir que si no hubiese sido por la crisis de Honduras, esta Cumbre pasaría como una reunión más de Jefes de Estado y de Gobierno, de las tantas que se hacen cada año.

Es indudable que la Cumbre Iberoamericana ha venido perdiendo su esplendor en los últimos años. Recuerdo que en el 2007, lo que la catapultó a las primeras planas fue el Porque no te callas del Rey Juan Carlos al presidente Hugo Chavez. Es decir, que si no fuera por situaciones coyunturales que se producen al interno de estas reuniones, o si no fuera por situaciones particulares que suceden como ahora en Honduras, la Cumbre Iberoamericana no llama la atención como hace años atrás.

Incluso, al comienzo de estas Cumbres, recuerdo que la televisión transmitía en vivo las sesiones inaugurales y de clausura, y la verdad que era un espectáculo, ver y escuchar las piezas oratorias de los entonces Jefes de Estado y de Gobierno. Hoy día, la Cumbre Iberoamericana ha sido desplazada por otras iniciativas que van desde el G-20, que incluye a Brasil, Argentina y México; La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que comprende a los países del sur de América Latina; La Alianza Bolivariana (ALBA), iniciativa del presidente Hugo Chavez; y la propia política exterior de España, que se está concentrando más en la presidencia de la Unión Europea que tendrá a partir de enero de 2010.

La Cumbre Iberoamericana se ha celebrado también con ausencia notables, particularmente la de aquellos países que hoy día están representando opciones populistas en América Latina. Aunque, hay que señalar que la presencia del resto de los gobernantes, encabezados por el Presidente Lula, ha equilibrado el peso político en la misma.

El gran reto de la Secretaría Iberoamericana, encabezada por don Enrique Iglesias, persona que conozco y respeto, es la de repensar el esquema y la potencialidad de la Cumbre Iberoamericana. Por lo pronto, debe comenzar cambiando su página web, e introducirle las nuevas herramientas de las redes sociales para acercar más a los Jefes de Estado y de Gobierno con sus ciudadanos. Hay que, por lo tanto, repensar la Cumbre Iberoamericana, para que no sea una mera oportunidad para tomar fotos.