Creo en la libertad, la igualdad y la fraternidad como principios ordenadores de una sociedad justa. Pero de verdad, tomados en serio y adaptando su consecución a las realidades cambiantes del mundo.
Hay una delgada línea roja que separa el deber de informar las noticias y el respeto a las personas involucradas en las mismas. Reportar lo que pasa en Haití es un ejemplo de ello. Es indudable que el trabajo de la prensa ha ayudado a forjar más conciencia sobre el drama haitiano, lo que ha repercutido positivamente en la solidaridad internacional. Sin embargo, con pesar, he visto situaciones como esta, esta y esta. Hay que respetar la dignidad de las personas en medio de una tragedia como la que está viviendo Haití.
La noticia de que Venezuela ha decidido no comprar el 49% de acciones en la Refinería Dominicana de Petróleo asesta un golpe negativo a los planes del gobierno dominicano. Solo hay que recordar que el presidente Leonel Fernández nombró a una comisión oficial para hacer estas negociaciones, e hizo una conferencia de prensa para justificar, desde el punto de vista legal, esta transacción, a pesar de las advertencias que se hicieron en contra de la misma. Hubo viajes de ida y vuelta a Venezuela, y hubo hasta facilidades que se otorgaron al gobierno, vía Petrocaribe, sobre la base de esta negociación. Hubo declaraciones y acusaciones. También, hubo anuncios de visitas del presidente Chavez para firmar el acuerdo de compraventa, que luego fue pospuesta, sin dar explicaciones. Ahora vuelve todo hacia atrás, y sería muy interesante escuchar la posición oficial del gobierno dominicano.
Para fines de récord, comparto con ustedes los apuntes que les dediqué al tema:
Siempre me opuse a la venta del 49% al gobierno venezolano. Hoy, luego de haber visto esta noticia, reafirmo que mis preocupaciones y temores eran ciertos. Lo más aconsejable es que se reabra la licitación y se haga de manera transparente para seleccionar un socio estratégico, que no sea vinculado a ningún gobierno (ni al dominicano) para asegurar innovación, crecimiento y rentabilidad en un área que es vital para la economía dominicana.
Cuarenta y ocho horas después del terremoto, me trasladé a Haití y filmé mi recorrido que puede ser visto aquí. Una experiencia extraordinaria. Sin embargo, lo que no había visto hasta ahora es la terrible sensación de estar durante el terremoto. Scientific America ha colocado en su página este video que fue filmado por un norteamericano que estaba visitando un orfanato que había ayudado a construir en el mismo instante en que ocurrió el terremoto. Afortunadamente, todos los niños del orfanato y sus encargados salieron ilesos. Sencillamente, impresionante.
Tres elementos en la política interna han producido este descenso preocupante: Primero, haber heredado una recesión económica en la que todavía hay dudas de que pueda salir de ella, con una alta tasa de desempleo. Segundo, haberse embarcado en la más profunda reforma del sistema de salud de Estados Unidos, apostando a que con la entonces mayoría del Partido Demócrata en el Congreso, especialmente en el Senado, podría convertir ese objetivo en realidad. Tercero, haber lanzado la más profunda reforma bancaria y financiera de un sistema que fue el origen de toda esta crisis.
Para que se tenga una idea de la compleja situación en la que se encuentra el presidente Obama, comparto con ustedes este video que fue utilizado hasta ayer en la elección del Senador del Estado de Massachusetts:
Finalmente, en el plano internacional, lo que puedo destacar, desde el punto de vista positivo, es que, a pesar de algunas sombras, como la actitud de Estados Unidos ante el golpe de estado en Honduras, y en la lucha contra el terrorismo, hay que señalar de que la imagen internacional, en términos generales, ha mejorado, al obviar las acciones unilaterales al margen de la comunidad internacional.
El desempeño de Obama, sin lugar a dudas, al frente del gobierno norteamericano, será un tema recurrente en estos apuntes, por lo que continuaré dando seguimiento a este tema.
El período más difícil para un presidente es el que transcurre entre el momento en que democráticamente se elige a su sucesor, al presidente electo, y la fecha en que entrega la banda presidencial. En inglés, al presidente se le denomina como lame duck, o pato caído. Por estas latitudes, en donde la institucionalidad no es fuerte, es un período muy complejo, pues por la misma condición humana, salvo honrosa excepciones en su entorno, el presidente se queda casi solo. El «spotlight» se mueve hacia el presidente electo.
Personalmente, he vivido dos transiciones presidenciales (en mi país este período dura tres meses que va desde el 16 de mayo al 16 de agosto, de cada cuatro años), tanto a la subida como a la bajada (en total, 4). La primera que me tocó vivir a primera mano fue cuando mi padre fue electo presidente de la República Dominicana en el 1982, y luego cuando mi padre entregó la banda presidencial en el 1986. La segunda me correspondió vivir en un plano más indirecto fue cundo Hipólito Mejía fue electo presidente de la República en el 2000, y luego cuando Mejía entregó la banda presidencial en el 2004. En la primera ocasión, yo era parte de la familia presidencial. En la segunda ocasión, era colaborador y funcionario de gobierno.
En ese período de transición, el presidente saliente debe tratar de ocupar lo más que pueda su tiempo. No se trata de competir con el presidente electo. Pero, el presidente saliente debe tener su agenda concentrada en sus actividades oficiales. El mejor modelo es lo que está haciendo la presidenta Michelle Bachelet con su agenda. Es una excelente manera de vivir los últimos días de su gestión presidencial.
El martes por la noche, al recibir las noticias sobre el terremoto de Haití, decidí rápidamente organizar un viaje al hermano país para hacer un programa especial de Líderes sobre Haití. Junto a Aneudy, el inseparable camarógrafo, luego de haber tenido en nuestras manos los respectivos pasaportes visados, viajamos a Haití el pasado jueves. No hay palabras que puedan describir esta experiencia. El programa íntegro que, fue transmitido el pasado domingo a las 9am por Color Visión, puede ser visto aquí.
A comienzos del año pasado, el gobierno anunció la preparación del libro Historia General del Pueblo Dominicano, bajo la coordinación de la Academia Dominicana de la Historia y del Archivo General de la Nación, con la participación de 72 intelectuales dominicanos. La idea es preparar seis tomos de quince capítulos cada uno en el que se narre todo el acontecer dominicano desde la prehistoria hasta el año 2000.
No tengo dudas de las buenas intenciones de este valioso proyecto, patrocinado por el gobierno dominicano, y pagado con los dineros que pagamos los dominicanos através de nuestros impuestos, pero me ha llamado la atención de que dos valiosos y reconocidos historiadores dominicanos, como Franklin Franco y Hugo Tolentino Dipp hayan públicamente renunciado del proyecto. Ambos de manera separada, aunque en sus respectivos estilos, hacen aseveraciones muy graves sobre el fondo del proyecto, al extremo de señalar que los capítulos del proyecto serían revisados por el Presidente de la República.
Solo quisiera pensar que con este proyecto sobre la Historia General del Pueblo Dominicano, no suceda lo mismo que ha pasado con otros proyectos del gobierno, como el de la reforma a la Constitución o con el Diálogo Nacional, que se le han dado visos de apertura a diferentes corrientes ideológicas y representantivas del país, y al final, el gobierno las ha impuesto, sin que necesariamente sea el resultado de lo que aspire la mayoría, luego de un gasto alarmante de recursos públicos.
Hacer y escribir la historia de un país, con la objetividad y la transparencia necesaria, es un desafío. Desde aquí, continuaré dando seguimiento a este tema.
Las fotos se explican por sí solas. Fotos de la Cátedral Notre Dame en Haití, antes del terremoto, gracias a Haiti, The Hidden Face. Las tres fotos de la Cátedral, ex-post fueron tomadas por mí el 14 de enero de 2010. La foto del Cristo que increíblemente quedó intacto, en las afueras de la Cátedral, a pesar del desplome total de esta histórica obra, vía Acceso Sin Límites.
Sigo compartiendo algunas de las fotos que tomé durante mi recorrido por Haití el pasado jueves 14 de enero. Esas fotos corresponden al Palacio Presidencial de Haití, totalmente destruido, incluyendo algunas de sus partes aledañas, como una especie de «guarita». Las fotos hablan por sí solas.
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