Archive | crisis RSS feed for this section

La receta de Felipe González

2 Abr


Anoche fue la conferencia del ex-presidente del gobierno español, Felipe González, en el marco de las Conferencias Magistrales que auspicia la Presidencia de la República. Al leer la receta que sugiere González para enfrentar la crisis, no pudo ser más oportuno que su discurso fuese en la propia sede del gobierno dominicano, es decir, el Palacio Nacional.

Quienes realmente tienen que escuchar, comprender y ejecutar la receta de González es el presidente Fernández y sus funcionarios. Felipe González sugiere:

– Aunar esfuerzos y producir reformas conjuntas que hagan más transparentes sus ejecutorias, acabar el clientelismo, mejorar el capital humano y físico, así como adoptar medidas provisionales en el sector financiero y cuidar que fluya el crédito.

– Para los gobiernos de la región es más importante mantener el empleo que el crecimiento del Producto Interno Bruto. En otras palabras, más que crezca el PIB, es más importante crear empleos.

– Sin la recuperación económica de Estados Unidos será imposible para los países emergentes enfrentar la actual situación financiera.

El hecho de que la receta de González fuese presentada, teniendo al presidente Fernández y a sus principales funcionarios dentro de su auditorio, crea una esperanza de que las cosas en nuestro país puedan cambiar. La esperanza es lo último que se pierde.

G-20 más 50

2 Abr


Hoy se inicia la Cumbre de Londres del G-20, en donde se espera una declaración que inicie un nuevo orden de regulación financiera mundial, y planes de acción para que los países desarrollados asistan a los países en desarrollo para enfrentar la actual crisis económica, que tiene su epicentro en Estados Unidos de América. ¿Expectativas ante la Cumbre? Quizás esta viñeta de JRMora lo dice todo, gracias a Mangas Verdes. El tiempo dirá.

En medio del túnel

31 Mar


Primero, nos dijeron que el país estaba blindado, luego expresaron que ya estábamos sufriendo el impacto de la crisis, y ahora nos dicen que vamos hacia una recesión. Ante todo esto, me pregunto si es que los funcionarios del gobierno, ¿no se dan cuenta que, desde hace mucho tiempo, el país está en el medio del túnel de la crisis económica? Solo nos queda, apretarse el cinturón.

La familia en la crisis económica

24 Mar


La familia es el centro de nuestras vidas. Es un tema que parece obvio, pero que siempre es prudente recordarlo. He leído en el Hoy del pasado domingo este reportaje titulado La familia necesita unidad ante la crisis, el cual recomiendo. En medio de toda la crisis económica que no solo tiene su impacto global, sino también local, lo principal que hay que mantener es la unidad de la familia en torno a la realidad económica que se vive.

El economista Joaquín Disla pone el dedo sobre la llaga cuando advierte que es imprescindible que todos, en la familia, hagan conciencia que llegó el momento del ahorro, de la austeridad y de «arroparse hasta donde la sabana dé». Asimismo, resalta que es importante que se cumplan los acuerdos que se convengan dentro del presupuesto familiar. El reportaje tiene recomendaciones prácticas muy buenas.

Disla afirma que hay que abandonar la cultura del BAM (bulto, allante y movimiento) y evitar gastos superfluos que hacen más difícil enfrentar la situación. Sustituir esta cultura por la eficacia, eficiencia y efectividad. La unidad de quienes integran el núcleo familiar es imprescindible para enfrentar y superar la actual crisis económica.

Ricardo Lagos, un político en mayúsculas

18 Mar


En razón de mis funciones como Secretario General del PRD, ayer tuve la honra de compartir, casi todo el día, con el expresidente de Chile, Ricardo Lagos, quien agotó una intensa agenda en la República Dominicana, invitado por el Instituto de Formación Política, Dr. José Francisco Peña Gómez.

Las casi ocho horas que tuve el privilegio de escucharle en distintos escenarios y foros valen más que el mejor curso de ciencias políticas en la mejor universidad del mundo. Es que la experiencia que acumula la vivencia de haber ejercido la presidencia de un país como Chile, y salir de ese ejercicio, con la mejor tasa de aprobación de todos los presidentes de la democracia moderna de esa nación, no se encuentra todos los días.

Lo primero que me resalta es la humildad que exhibe el presidente Lagos, característica que, por lo que pude escucharle, ha estado siempre en él. Ayer, me la demostró con dos hechos que narró: Uno, cuando no pudo cumplir con su promesa de campaña de crear 200,000 puestos de trabajo en el primer año de gobierno, y que ante la imposibilidad de cumpliarla, se dirigió al país para explicar las razones por las que no podía acometer esta promesa. Pocas veces, he visto a un Presidente dirigirse a su pueblo para explicar el por qué no se pueden hacer algunas cosas. Es la humildad en su máxima expresión.

El otro hecho que narró fue cuando, después de haber dejado la presidencia de Chile, y estando en el primer lugar de las encuestas para ser el Candidato Presidencial para las elecciones del 2010, decidió dar el paso para que otra figura política fuese seleccionada para ostentar tal calidad, en momentos en que la Concertación Democrática cumple 20 años de gobiernos sucesivos en Chile. Desoyó las voces que siempre están en el entorno de un líder político, y fue humilde, permitiendo que otro fuese el elegido.

La segunda característica que ví en el presidente Lagos es su responsabilidad. Escucharle cómo tomó la decisión de no enviar tropas chilenas a Iraq, basado en que la guerra era al margen de las decisiones de Naciones Unidas, y luego cómo, cuando casi seis meses después, por mandato de Naciones Unidas, mandó tropas de Chile a Haití, es un episodio que permanecerá imborrable en mi memoria. Fue responsable y coherente, respetando la multilateralidad.

El tercer elemento que reúne el presidente Lagos es su visión global y local. Su descripción de la actual crisis económica mundial, y su advertencia de que «las economías pueden estar blindadas, hasta que llega el tsunami» es una clara premonición de que todavía no hemos enfrentado lo peor. De ahí es que plantea un nuevo orden mundial para enfrentar con responsabilidad los retos y desafíos que tiene el mundo por delante, tales como el cambio climático, la regulación financiera, el mercado, y los más importante, el respeto por las normas jurídicas aprobadas por la comunidad de naciones. Desde el punto de vista local, apunta que quien debe estar en el epicentro de las políticas son los ciudadanos, la gente. Ojalá muchos pudieran escucharle y entenderle.

Haber compartido con el presidente Lagos fue un cátedra constante y permanente. Como Ministro de Educación que fue en 1990, sabe cómo se educa. Lagos evidenció que es un político, pero un político en mayúsculas, de aquella estirpe rara, diferente y excepcional que da la cara por la buena política, la coherente, la responsable y la transparente, aquella que la generación que represento está comprometida. Una vez más, mi admiración a Chile y a su gente, por cultivar y producir hombres y mujeres de este talante democrático.

(ACLARACIÓN: Sobre su promesa de crear empleos, el presidente Lagos nos dijo ayer que, aún cuando no pudo cumplir su promesa en el primer año, al final de su mandato de seis años (2000-2006), había creado apróximadamente 800,000 puestos de trabajo en Chile.)

González, Krugman y Aznar: juntos, pero separados

15 Mar




La Confederación de Empresarios de Andalucía celebró el pasado viernes 13 y sábado 14 de marzo las jornadas tituladas Respuestas ante la crisis, en las que reunió, aunque de manera separada, a tres figuras reconocidas globalmente: Felipe González, Paul Krugman y José María Aznar.

Los tres presentaron posiciones y visiones distintas, aunque en el fondo, los tres reclamaron urgencia en la toma de decisiones ante la actual crisis financiera y económica mundial, que tiene su epicentro en Estados Unidos y en algunos países europeos. El debate sobre si el gobierno debe invertir más en la dinamización de la economía, mediante compra de acciones en bancos y en inversiones en obras públicas, o si debe ser a la inversa, sigue en la palestra pública, y cada quien tiene su propia visión.

Felipe González enfatizó la necesidad de un nuevo pacto social en el Siglo 21. Por su parte, Aznar planteó retomar una nueva agenda nacional de reformas para España. Y Paul Krugman, con toda su experiencia, afirmó que el camino será doloroso.

Tanto González como Krugman coincidieron en apoyar una mayor inversión pública en los actuales momentos (incluso Krugman reiteró su opinión de que la Ley de Estímulo Económico del presidente Obama se ha quedado corta ante la magnitud de la crisis), y hicieron un llamado a una mayor coordinación entre los distintos países para enfrentar coherentemente la crisis, aunque advirtieron que no se llegara a una sobre regulación del sistema. En una posición contraria, Aznar exigió un recorte del gasto público y sugirió una nueva oleada de privatizaciones de empresas públicas.

Desde mi punto de vista, la solución está en las manos de los gobiernos, tal como se ha hecho en Estados Unidos, Inglaterra, España, Alemania, Francia, México y Brasil. Obviamente, cada economía tiene sus propias situaciones, pero lo cierto es que es el momento de la inversión pública con transparencia y reglas claras, y más aún, si los países tienen reservas y capacidad crediticia.

Al margen de las diferencias que se puedan tener con estas destacadas personalidades, hay que reconocer que el hecho de que, en un mismo evento, aunque de manera separada, participen y expresen sus opiniones, revela el grado de madurez que tienen las instituciones en España. Es una iniciativa que debería implementarse en otras latitudes.

Obama y Lula, su primer encuentro

13 Mar


Mañana se reunirán los presidentes Obama y Lula en Washington, en lo que será no solo el primer encuentro entre ambos líderes, sino el primer encuentro de Obama con un presidente de América Latina. Se trata de un encuentro que tiene suma trascendencia, en el que ambos líderes tienen de qué aprender del uno y del otro.

El prestigio de Lula a nivel mundial, particularmente en América Latina, es reconocido por el resto de los gobernantes latinoamericanos, al extremo de que, según informa El País, ha puesto a la orden del presidente Hugo Chávez la diplomacia brasileña para hablar ante Obama. Por lo tanto, Lula hablará con Obama sobre América Latina, y la necesidad de que Estados Unidos cambie su política, o más bien, priorice su política exterior hacia América Latina.

Cuando estuve en diciembre pasado en Brasil, compré la revista Política Externa, una publicación trimestral que recoge la visión de la política exterior del Brasil, cuya portada del mes de diciembre08-enero,febrero09, comparto con ustedes (por alguna razón, el link de la revista está «indisponible»), con un artículo de fondo muy interesante titulado «O mundo a espera de Obama» («el mundo a la espera de Obama), en el que se resalta el liderazgo que debe asumir Brasil ante la administración de Obama en todos los foros multinacionales y bilaterales.

Detrás de la estrategia de la política exterior de Brasil, está Celso Amorim, el Ministro de Relaciones Exteriores, hombre de la plena confianza de Lula. Dicho sea de paso, en el año 2001, tuve la honra de conocerle cuando Amorim era Embajador de Brasil ante los organismos internacionales en Ginebra, Suiza. En aquél entonces, un amigo diplomático me observó que pusiera mis ojos en Amorim, que ya tenía una buena ganada reputación, y así ha sido, el éxito de la política exterior ha sido evidente. El Palacio Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, da buenas cátedras de diplomacia internacional.

Por su parte, Obama tiene mucho que aprender de Lula. Tal como apunta la revista Time, Brasil todavía no ha sido afectado por la crisis financiera mundial, y se mantiene como un referente de políticas de mercado y sociales impulsadas por Lula con mucho éxito. Claro, que hay temas nodales para Estados Unidos como algunas barreras proteccionistas que tienen ambos países, que deben ser resueltas, como también profundizar las relaciones en las fuentes de energía alternativa, como el etanol. Ahí ambos líderes tienen experiencias exitosas. Asimismo, estoy convencido de que hablarán de la próxima reunión del G-20 en Londres, para establecer el nuevo orden financiero mundial, e igualmente sobre la Cumbre de las Américas que se celebrará próximamente en Trinidad.

Como dominicano, y como admirador de Brasil, espero que el presidente Lula esté a la altura de las circunstancias, y se comporte como representante del Continente Americano, que reclama respeto por el multilateralismo y por la cooperación internacional. Y lo más importante, que no sea un encuentro para tomar fotos, sino que se remaguen las camisas, y se pongan a trabajar por el bien de ambas naciones, y del resto del Continente Americano.

Apretarse el cinturón

9 Mar


Esta expresión la hemos escuchado muchas veces, pero cuando uno la escucha de la voz de un economista, con la experiencia acumulada de Bernardo Vega, hay que asumir la gravedad del momento. Refiriéndose a la recesión en Estados Unidos, Vega afirmó en Líderes que:

Pero nadie está hablando de que esto va a mejorar hasta el 2010 y quien sabe si más tarde. Así que es un proceso en el que hay que apretarse los cinturones por bastante tiempo.

Lo que, a su vez se confirma, con la explicación sencilla, pero profunda, sobre la recesión, que ofrece el propio presidente Barack Obama, en una entrevista al New York Times, es para no dejar lugar a dudas sobre el peso que está sobre sus hombros:

I don’t think that anybody has that kind of crystal ball. We are going through a wrenching process of de-leveraging in the financial sectors – not just here in the United States, but all around the world – that have profound consequences for Main Street. What started off as problems with the banks, led to a contraction of lending, which led in turn to both declining demand on the part of consumers, but also declining demand on the part of business. So it is going to take some time to work itself through.

Si a todo esto le suma lo que ha dicho ayer el Banco Mundial en el sentido de que la economía mundial no solo se achicará, sino que los países desarrollados y emergentes no contarán con sus propias reservas para enfrentar la crisis, entonces cabe preguntarse ¿Qué le pasará a los países desarrollados como el nuestro, que no nos hemos preparado para una larga recesión?

Incluso, ya en Estados Unidos, se está hablando de otro paquete de estímulo, pues el aprobado recientemente sometido por el presidente Obama, se está quedando pequeño ante las escalofriantes cifras del desempleo, y las cuantiosas sumas invertidas por el gobierno americano en bancos como Citigroup, Bank of America, y entidades como AIG, General Motors, entre otras. Y no hay que dudarlo, habrá otro plan de estímulo.

Mientras todo esto acontece, el momento actual es para tomar decisiones claves en el ámbito de los presupuestos familiares. Más ahorro, más austeridad. Más eficiencia. Y, claro, con los cinturones apretados.

Plan Escudo de Costa Rica, un referente ante la crisis

5 Mar


Costa Rica es cuna de la democracia en América Latina, una nación cuyos gobernantes siempre han dado el ejemplo de ponerse a la altura de las circunstancias. El Plan Escudo, que contiene las medidas para la protección social y estímulo económico frente a la crisis internacional, presentado por el presidente Oscar Arias el 29 de enero de 2009, constituye una importante referencia para países como el nuestro.

Al presentar el Plan Escudo, el presidente Arias expresó (para el caso de los lectores dominicanos, les ruego sustituir donde dice «Costa Rica» por «República Dominicana»):

El hambre, la pobreza extrema, el desahucio, la quiebra, el desempleo se multiplican sobre la faz de la Tierra. Gigantes financieros se desploman, potencias económicas han entrado en recesión y mercados pujantes empiezan a decrecer con velocidad alarmante. Una y mil veces hemos dicho que Costa Rica no vive en una burbuja: aquello que acontece en el mundo la afecta. Esta crisis internacional significará para nuestra economía una contracción fuerte, que muy probablemente se reflejará en el aumento de la pobreza y el desempleo. Habrá menos turismo y disminuirán las exportaciones y la inversión extranjera directa. Quien en este país no se haya dado cuenta aún de la situación que estamos enfrentando, debe abrir los ojos. Nuestros desafíos son graves y deben ser asumidos con seriedad.

¡Cuánta humildad en esta afirmación del presidente Arias! ¡Qué bueno hubiese sido que otros gobernantes de estas latitudes se hubiesen referido así en sus discursos recientes ante sus respectivas naciones!

El Plan Escudo comprende medidas para cuatro sectores fundamentales: 1.- Familia; 2.- El trabajo y los trabajadores; 3.- El sector productivo; 4.- El sector financiero. Aquí pueden encontrar un resumen del Plan.

Me llamó especial atención una de las medidas que impactan a las familias más pobres, y es la de extender lo que sería nuestro desayuno escolar, a los fines de semana, y ampliarlo para que los padres también sean beneficiarios de los mismos. Esto es lo que se llama reorientar el gasto público.

Como toda política pública, el Plan Escudo no es perfecto. Un vistazo a la prensa de ese hermano país revela que determinados sectores han hecho críticas al mismo. Sin embargo, se reconoce que es una iniciativa que refleja la toma de decisiones adecuadas a estos tiempos de crisis.

Lo novedoso de esta crisis económica mundial, es que cada país tiene que adoptar sus propias recetas. Lo curioso es que, mientras unos tomaron las medidas, bajo el ejercicio de la voluntad política, otros no la han tomado, justamente por falta de la voluntad política.

En Costa Rica, no hubo que hacer inversiones en diálogos ni cumbres nacionales para adoptar estas medidas. Un dato interesante: Este es el segundo mandato del presidente Arias. Un hecho, poco usual, en la política de Costa Rica. Un ejemplo también de las lecciones aprendidas de su primer mandato presidencial. Una segunda oportunidad de pasar a la historia.

Después del discurso, ¿y ahora qué?

1 Mar


Dejé transcurrir, al menos un día, para referirme al discurso del presidente Leonel Fernández pronunciado ante el Congreso Nacional, cumpliendo con la disposición constitucional que establece que cada 27 de febrero (fecha en que se conmemora el aniversario de nuestra Independencia Nacional), el presidente debe rendir cuentas de su gestión.

Palabras Libres ha hecho un excelente resumen de las 41 promesas que hizo el presidente Fernández durante su discurso, y el editorial de El Nacional de ayer sábado (cuya caricatura comparto con ustedes) tiene una conclusión, con la que estoy totalmente de acuerdo: «Con un discurso para justificarse todo indica que la situación seguirá en las mismas…. La pieza, en definitiva, quedó corta frente a las expectativas de la opinión pública».

Fue la novena ocasión en la que el presidente Fernández se presentaba al Congreso Nacional un 27 de febrero. Y, probablemente, de todas las anteriores, no había existido una ocasión, como la actual, para que el presidente Fernández se colocara a la altura de las circunstancias, y pudiera enviar las señales que la mayoría de la población estuvo esperando. Pero, las expectativas, tal como señala el editorialista de El Nacional, no fueron satisfechas.

El presidente Fernández que ví y escuché el pasado 27 de febrero no es mínimamente aquel orador que ví y escuché el 27 de febrero de 1997 o el 27 de febrero de 2005, por citar los «27 de febrero» que subsiguieron a sus anteriores juramentos presidenciales. Ví a un presidente Fernández, teniendo que recurrir a «presentaciones power-point» (cuya calidad, por cierto, dejó mucho que desear), o «a videos virtuales», como los que ya había presentado en alocuciones anteriores, para justificar la actual situación que vive el país.

Nueva vez, más promesas, más palabras, y poca acción. No hablaré de sus anuncios sobre los acuerdos en la denominada «Cumbre de fuerzas vivas», pues dejaré que el tiempo pase y los hechos se impongan sobre la realidad. Sé que algunos de los actores que participaron en esta Cumbre, deben haber saboreado el amargo de la sávila.

Frente a este discurso, lo que nos queda es preguntarnos, ¿y ahora qué? Pues todo seguirá igual, desde el gobierno, con el mismo derroche, con la falta de prioridad en el gasto público y con la ausencia de reorientación en el gasto público. Con un desenfrenado aumento de la deuda pública, y con una ausencia de un plan claro para reducir el déficit de la cuenta corriente del país.

Los ciudadanos debemos prepararnos para días difíciles. Continuar con nuestros propios planes de ahorro y de austeridad. Y, desde nuestra acera, hacer las propuestas de políticas que puedan ser valoradas por la mayoría de los dominicanos para que, en el 2010, nuestra primera cita electoral en este período, las cosas puedan cambiar para bien en la República Dominicana.