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El dedo de Ricardo Lagos en 1988

10 Feb

La política es oportunidad. La política es espacio. La política es hacer lo que se tiene que hacer en el momento oportuno. Ver el momento histórico de Ricardo Lagos en 1988:

http://youtu.be/BBeBEXzG1vI

 

Doce años después de esa intervención, Lagos fue electo presidente de Chile.

Clinton, Blair, González, Cardoso, Lagos y Santos en Bogotá

8 Jul

Más, aquí.

El Club de los presidentes chilenos

9 Dic

Ricardo Lagos, Sebastián Piñera, Patricio Alwyn y Eduardo Frei, reunidos en La Moneda, el 27 de noviembre de 2012. Falta Michelle Bachelet, quien se excusó por estar en el extranjero.

 

Todos los presidentes de Chile, en el Bicentenario de la Constitución.

 

Los países se fortalecen cuando respetan a sus símbolos, en este caso, a quienes han llevado sobre sus hombros la responsabilidad de conducir los destinos de la nación. La foto del pasado 27 de noviembre en la que aparecen los  expresidentes Ricardo Lagos, Patricio Alwyn y Eduardo Frei junto al presidente Sebastián Piñera es el mejor ejemplo de ello (Michelle Bachelet se excusó por cumplir compromisos internacionales). Quienes están en esas fotos son políticos, que lógicamente tienen diferencias, pero las mismas son dejadas de lado, cuando tienen que reunirse. Ese ha sido el éxito de Chile.  Por estas latitudes, esas imágenes no se ven. Nos queda un largo camino por recorrer.

‘El momento político de América Latina’

24 Nov

«Hay otro momento político, hay otra América Latina. En el ciclo político que termina hemos conseguido que se respete el Estado de derecho pero ahora hay que empezar a fortalecer las instituciones… La democracia 2.0 ha empezado a caminar. El dirigente político expone sus ideas y el ciudadano en Twitter se las echa abajo. La ciudadanía se mueve y quiere ser oída».

Ricardo Lagos, expresidente de Chile, refiriéndose a los avances democráticos por estas latitudes, durante la presentación del libro El momento político de América Latina, puesto a circular ayer en Madrid, España.

Nostalgia del poder

22 Oct

Luis Spota es quien mejor describe lo que le pasa a los presidentes luego de ser presidentes. En el primer día, lo describe genialmente. Ajustarse a la realidad de ser un ciudadano común obliga a tener los pies sobre la tierra. Estar consciente, como me dijo una vez mi padre, de que el poder es como una sombra que pasa. Hay presidentes excepcionales, como, por ejemplo, Ricardo Lagos, José María Figueres, Felipe González, Michelle Bachelet, quienes fácilmente se han adecuado a la vida ordinaria. Hay otros, a quienes le cuesta tener que levantarse y despertar, cada día, sin tener los privilegios y las bondades de la presidencia. George W. Bush es uno de ellos. A pesar de que disfruta sus disertaciones, y recibe ovaciones, es indudable que tiene nostalgia del poder.

Ricardo Lagos, un político en mayúsculas

18 Mar


En razón de mis funciones como Secretario General del PRD, ayer tuve la honra de compartir, casi todo el día, con el expresidente de Chile, Ricardo Lagos, quien agotó una intensa agenda en la República Dominicana, invitado por el Instituto de Formación Política, Dr. José Francisco Peña Gómez.

Las casi ocho horas que tuve el privilegio de escucharle en distintos escenarios y foros valen más que el mejor curso de ciencias políticas en la mejor universidad del mundo. Es que la experiencia que acumula la vivencia de haber ejercido la presidencia de un país como Chile, y salir de ese ejercicio, con la mejor tasa de aprobación de todos los presidentes de la democracia moderna de esa nación, no se encuentra todos los días.

Lo primero que me resalta es la humildad que exhibe el presidente Lagos, característica que, por lo que pude escucharle, ha estado siempre en él. Ayer, me la demostró con dos hechos que narró: Uno, cuando no pudo cumplir con su promesa de campaña de crear 200,000 puestos de trabajo en el primer año de gobierno, y que ante la imposibilidad de cumpliarla, se dirigió al país para explicar las razones por las que no podía acometer esta promesa. Pocas veces, he visto a un Presidente dirigirse a su pueblo para explicar el por qué no se pueden hacer algunas cosas. Es la humildad en su máxima expresión.

El otro hecho que narró fue cuando, después de haber dejado la presidencia de Chile, y estando en el primer lugar de las encuestas para ser el Candidato Presidencial para las elecciones del 2010, decidió dar el paso para que otra figura política fuese seleccionada para ostentar tal calidad, en momentos en que la Concertación Democrática cumple 20 años de gobiernos sucesivos en Chile. Desoyó las voces que siempre están en el entorno de un líder político, y fue humilde, permitiendo que otro fuese el elegido.

La segunda característica que ví en el presidente Lagos es su responsabilidad. Escucharle cómo tomó la decisión de no enviar tropas chilenas a Iraq, basado en que la guerra era al margen de las decisiones de Naciones Unidas, y luego cómo, cuando casi seis meses después, por mandato de Naciones Unidas, mandó tropas de Chile a Haití, es un episodio que permanecerá imborrable en mi memoria. Fue responsable y coherente, respetando la multilateralidad.

El tercer elemento que reúne el presidente Lagos es su visión global y local. Su descripción de la actual crisis económica mundial, y su advertencia de que «las economías pueden estar blindadas, hasta que llega el tsunami» es una clara premonición de que todavía no hemos enfrentado lo peor. De ahí es que plantea un nuevo orden mundial para enfrentar con responsabilidad los retos y desafíos que tiene el mundo por delante, tales como el cambio climático, la regulación financiera, el mercado, y los más importante, el respeto por las normas jurídicas aprobadas por la comunidad de naciones. Desde el punto de vista local, apunta que quien debe estar en el epicentro de las políticas son los ciudadanos, la gente. Ojalá muchos pudieran escucharle y entenderle.

Haber compartido con el presidente Lagos fue un cátedra constante y permanente. Como Ministro de Educación que fue en 1990, sabe cómo se educa. Lagos evidenció que es un político, pero un político en mayúsculas, de aquella estirpe rara, diferente y excepcional que da la cara por la buena política, la coherente, la responsable y la transparente, aquella que la generación que represento está comprometida. Una vez más, mi admiración a Chile y a su gente, por cultivar y producir hombres y mujeres de este talante democrático.

(ACLARACIÓN: Sobre su promesa de crear empleos, el presidente Lagos nos dijo ayer que, aún cuando no pudo cumplir su promesa en el primer año, al final de su mandato de seis años (2000-2006), había creado apróximadamente 800,000 puestos de trabajo en Chile.)

Constructores de políticas

6 Oct

En medio de toda la grave y difícil situación económica global y local, estamos asistiendo a un debate sobre la reforma constitucional, que es, en el fondo, una nueva Constitución. Y, debo decir, que, hasta el momento, el debate público en los medios no ha estado a la altura del momento. Estamos viendo este tema con un visión corta y muy limitada a los temas coyunturales, como el de la reelección presidencial, por citar un caso.

Creo que la reforma constitucional es un excelente tema para que la clase política nacional ofrezca una lección de madurez y de aprendizaje de lecciones pasadas. Y que, en torno a ella, construyamos las políticas de Estado del presente y del futuro. El problema es que los intereses políticos y grupales de quienes nos gobiernan, mas los que están presente en los partidos de oposición, obstaculizan este paso trascendental. Quienes pertenecemos a una generación que no ha estado contaminada por estas luchas, debemos colocarnos por encima de esos intereses.

Ayer, se cumplieron 20 años del plebiscito que cambió el rumbo de Chile, aquel 5 de octubre de 1988. Hoy, Chile tiene instituciones fuertes, y progreso económico. Pero, el liderazgo político de esa nación no se ha quedado con los brazos cruzados, y hoy día, hay una profunda lucha por reformar y cambiar el modelo implementado por la Concertación Democrática, que, hasta el momento, ha sido muy exitosa. Sin embargo, tal como lo afirma Ricardo Lagos en una entrevista en El Mercurio:

El futuro de la Concertación depende entonces de la capacidad que tengamos de producir un programa que interprete a Chile.

Lo mismo, desde otra perspectiva, ha dicho Eduardo Frei en una entrevista a Carmen Aristegui:

Hay un modelo que no esta dando resultado en América Latina, adicionalmente al populismo, y es el de aquellos regímenes presidenciales en donde quienes llegan se olvidan de todo lo anterior, y generan más pobreza, más miseria, menos libertad de expresión, y más dificultades para construir políticas de Estado, dada la ausencia de oposición constructiva.

Nuestro país de hoy es muy distinto al de hace cuatro años atrás. Es muy diferente al de la última reforma constitucional. La misión nuestra, sobre todo de aquellos que estamos en la política, es construir sobre la base de los cambios que ha experimentado nuestro país. No hay recetas únicas ni modelos que puedan ser impuestos. Pero, definitivamente, hay que tomar iniciativas que nos coloquen por encima de conductas que son rechazadas por la mayoría de los dominicanos. Ese es nuestro desafió.