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Terremoto en Haití

13 Ene

La isla en la que habito está en las noticias de los principales diarios del mundo, y es del tipo de información que no resulta agradable reportar: En Haití, hubo el peor terremoto que haya sacudido a ese hermano país en los últimos doscientos años, y obviamente, el impacto se sintió en República Dominicana, con un sismo que fue sentido en casi todo el país.

Del lado haitiano, completa devastación y un drama que nos obliga a no ser indiferentes. Del lado dominicano, hubo pánico, susto, pero, no hay daños ni pérdida de vidas como sí sucede en Haití. Y es increíble, como Haití, el país más pobre de América, víctima de dictaduras, corrupción, depredación, también es víctima de la furia de la naturaleza en esta magnitud.

Dentro de la tragedia que embarga a Haití y el pánico o susto que vivió República Dominicana por el impacto del sismo, un fenómeno positivo quedó demostrado ayer tarde y en la noche. Quienes dieron la cara al mundo frente a lo que estaba sucediendo, ante la ausencia de información, fueron las redes sociales, especialmente Twitter y Facebook. Medios tan importantes como CNN, tuvieron que valerse de las informaciones suministradas através de estas redes e instrumentos de comunicación. Las redes fueron más rápidas que los propios medios de comunicación del país, aunque todavía cueste reconocerlo públicamente. Pero, definitivamente, al menos la población que tiene acceso a las oportunidades del Internet, ya no tiene que esperar el amanecer para enterarse de lo que ha pasado. Ayer, luego de los acontecimientos, cada Tweet que salía desde Dominicana o desde Haití reportaba un hecho, una noticia, un «estamos bien», o un «S.O.S.». Ayer, la isla vivió, guardando las distancias, los que otros países han vivido, la Revolución de Twitter.

Finalmente, desde aquí mi solidaridad con Haití, con su pueblo, con su gente. Somos vecinos, pero no podemos hacer como una minoría que cree que somos vecinos distantes. La tragedia de Haití es nuestra tragedia. Continuaré dando seguimiento a este tema y a sus repercusiones.

¿Somos una democracia estable?

4 Nov


Investigando sobre la democracia, he leído este interesante estudio titulado Polity IV Project: Political Regime Characteristics and Transitions (1800-2008), muy poco conocido en nuestro país, y me he encontrado con la gráfica que comparto con ustedes que corresponde a la tendencia de autoridad democrática en la República Dominicana. En él, podemos apreciar como en nuestros períodos de inestabilidad política, como en la dictadura hasta 1960, en el período siguiente al golpe de Estado de 1963 y a la revolución de abril de 1965, y la mano dura del régimen en la década de 1970, representan los «bajones» que hemos tenido en nuestra democracia. Luego, vienen «las subidas» en los ochenta hasta 1994, en donde «bajamos» como consecuencia del fraude electoral, y ya desde 1996, hemos tenido una línea estable hasta nuestros días.

Oportuno es el momento que vive el país para mirarnos ante el espejo de otras naciones latinoamericanas, que han tenido retroceso, como Honduras, o vernos ante la situación de inestabilidad que tiene nuestro vecino Haití, para que, aún con nuestras imperfecciones, particularmente por la ausencia de fortaleza en las instituciones y por la profunda brecha social, hagamos conciencia de que somos una democracia estable, que necesita ser mejorada. Y los problemas de la democracia, se resuelven con más democracia, con más oportunidades. Ahí radica nuestro principal desafío.

Mr. Clinton: no solo Haiti, nosotros también

2 Oct


Bill Clinton estuvo ayer en Haití, la tercera vez en lo que va de año. Es el Enviado de Naciones Unidos ante Haití. Ayer estuvo reunido con inversionistas con el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo. Mi pregunta es la siguiente, ¿por qué no se organiza un encuentro de esa misma naturaleza, pero que también incluya a autoridades, empresarios e inversionistas dominicanos, es decir con representaciones haitianas y dominicanas?

Tal como dice el Departamento de Estado, sin República Dominicana no hay solución en Haití. De este lado de la isla, sumamente cargado por la presencia haitiana, sería un gran paso si el presidente Clinton, quien tiene buenos amigos por aquí, organizara un evento similar, y estoy seguro que tendría muy buenos resultados. La responsabilidad no puede ser estar de un solo lado, de nuestro lado.

Un billón de dólares anuales en coimas y sobornos

22 May


Cuando estaba en la Administración Pública (2000-2004) tuve el honor de participar en varias reuniones con Robert Zoellick, quien en ese entonces era el Representante de Comercio de los Estados Unidos de América, a raíz de las negociaciones que culminaron con el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, República Dominicana y Centroamérica, mejor conocido como DR-CAFTA. Siempre muy directo y franco, pero un político con fino olfato, y ahí conocí que antes había sido oficial de la Marina. Por eso, cuando leí la noticia de que el Banco Mundial prohibió dar contratos a 351 compañías e individuos por realizar prácticas corruptas, confirmé la idea que siempre he tenido del señor Zoellick: Uno podrá estar de acuerdo o no con sus posiciones, pero ha recuperado la imagen y la credibilidad del Banco Mundial.

Esa misma noticia informa que solo en coimas y sobornos se desvían un billón de dólares anuales. Y eso, que estamos hablando de acciones anticorrupción que ha tenido que tomar el Banco Mundial, que de por sí, resalta entre los organismos que con mayor transparencia realiza sus transacciones. Recuerdo que precisamente en esas rondas de negociaciones sobre el DR-CAFTA, tuve también la ocasión de participar en una reunión con el entonces Secretario de Estado Collin Powell, quien se expresó en muy duros términos sobre la clase política haitiana, al decir que todo el dinero que se había donado para ayudar a Haití había quedado en manos de los dueños de las grandes casas en Petionville. Esto obviamente fue afirmado con referencia a la situación que vivía Haití en el 2003.

De ahí es que organizaciones como el Banco Mundial han tenido que establecer procedimientos para asegurarse de que el dinero que prestan o donan lleguen efectivamente a las manos que lo necesitan. En iguales términos, he oído directamente expresiones de las agencias de cooperación internacional de Europa. Todo esto a quien afecta no solo es a las grandes mayorías que necesitan de la mano amiga, sino a la credibilidad del gobierno y del país.

Ahora que el Banco Mundial ha condicionado determinados financiamientos para el sector eléctrico de la República Dominicana, tengamos pendiente las normas y políticas anticorrupción que ha estado aplicando este organismo multinacional de financiamiento, esperando que nunca una compañía dominicana o sus propietarios estén en la lista negra.

Remesas, a la baja

12 May


El impacto de la recesión económica en Estados Unidos, como era previsto, se siente en la reducción de las remesas hacia América Latina. Un estudio reciente del Diálogo Interamericano ha determinado una caída del 7% de remesas que afectará a cinco millones de familias en América Latina. Entre los países más afectados están República Dominicana, Haití, Nicaragua y Paraguay.

Para el 2008, se calculó que el aporte de las remesas a América Latina fue de US$69 billones, mientras que para el 2009, se estima en US$64 billones, una disminución de US$4 billones, como consecuencia de los despidos laborales, menos ingresos, y una migración más lenta.

Este dato representa un golpe duro para la economía dominicana, toda vez que las remesas, junto al turismo y a las exportaciones, han sido los pilares de nuestra economía en términos de los ingresos de moneda fuerte, junto a la inversión extranjera. Hoy día, las cuatro áreas están sensiblemente afectadas por la recesión.

Esta tendencia está provocando que incluso sean que los dominicanos, residentes en el país, y haciendo un sacrificio enorme, son los que estén enviando ayudas, en una especie de remesas (al revés), a sus familiares que están viviendo momentos difíciles en Estados Unidos, tal como lo simboliza esta caricatura de DominicanosHoy.

Este indicador de las remesas es una señal de que la crisis todavía no ha tocado fondo en nuestro país.

ACTUALIZACION: Anoche, el Secretario de Estado de Hacienda, Vicente Bengoa, afirmó que República Dominicana perdería US$498 millones de dólares como consecuencia de la crisis: remesas, menos 6% (US$187MM); turismo, menos 5% (US$209MM); y zonas francas, menos 10% (US$102MM). ¿No que estábamos «blindados»?

Sergio Ramírez sobre Haití (y República Dominicana)

10 May


Siempre he respetado y admirado a Sergio Ramírez, el destacado político y escritor nicaragüense, que ha publicado hoy en El País Semanal, el artículo titulado Testigo del horror: la piedra bajo el sol. Se trata de un testimonio sobre la realidad que padecen países que viven sometidos a la inestabilidad política, correspondiéndole en esta oportunidad a Haití.

Cuando lo comencé a leer, pensaba que era un reportaje sobre la situación que se vive en Haití, la cual siempre es y será noticia, y tal como dije ayer, nadie puede permanecer indiferente. Pero, cuando ya iba casi terminando la lectura, me encuentro con que Ramírez hace unas afirmaciones hacia la República Dominicana que, aún cuando sea sobre la base de fuentes recogidas en la entrevista, el escritor nicaragüense debió, al menos, obtener una reacción de parte de las autoridades dominicanas, o si no, de escritores o historiadores dominicanos. Estas son las afirmaciones de Ramírez, seguidas de un breve comentario:

1.- «Los haitianos que viven en Jimaní y se dedican al comercio fronterizo son gente pacífica y trabajadora, contrario a la mala fama de vagos y pendencieros con que ha sido marcados en la República Dominicana». No es cierto que para los dominicanos, los haitianos tienen «mala fama de vagos y pendencieros». Al contrario, si hay una fuerza laboral que ha estado aumentando su presencia en la República Dominicana es la haitiana, la cual ha sido bienvenida en muchos hogares y negocios dominicanos, sobre todo en el área de la construcción. Claro, como sucede en todas las sociedades del mundo, hay casos excepcionales de haitianos, como de cualquier otra nacionalidad, que no representan dignamente a su país, por lo que es un error de Ramírez generalizar sobre una percepción que no se corresponde con la realidad.

2.- «La frontera es abierta y porosa, y las constantes deportaciones solo hacen que los deportados regresen días después, aunque ya no principalmente como braceros, porque hay menos plantaciones de caña y el corte está siendo mecanizado». Nuestro país, al igual que toda nación regida por leyes, tiene una normativa de migración. República Dominicana, por sí sola, no puede cargar con el peso que significa Haití. Las deportaciones, aunque odiosas, son un recurso legal que tiene que implementarse respetando el debido proceso de ley y los derechos de todos los involucrados. Es Haití, y también República Dominicana, ambas naciones, que tienen que reforzar la seguridad en la frontera.

3.- «Pero las dificultades siguen sin resolverse. Los niños de doble condición no pueden ser inscritos en el Registro Civil dominicano y quedan en tierra de nadie». Es una afirmación que debió estar acompañada de lo que dispone el Artículo 11 de la Constitución de la República Dominicana que otorga la nacionalidad dominicana a los hijos de extranjeros que viven legalmente en el país.

4.- «La madre que es haitiana no puede documentarse, y los niños no tienen derecho a atención médica de parte de la seguridad social, aunque el padre sea dominicano». Esta afirmación, tan absoluta, debió tener una reacción de parte de las autoridades dominicanas, además de que desconoce la realidad del sistema de protección social dominicano que es muy distinto al europeo.

El reportaje de Sergio Ramírez tiene otras menciones sobre República Dominicana, tal como que «el mercado fronterizo representa US$600 millones de dólares al año». Es un artículo que recomiendo su lectura, y que debe merecer la atención del gobierno dominicano a fin de que la Cancillería dominicana o la autoridad que el gobierno juzgue competente, emita una aclaración. Por la amplia difusión que tiene el País, en este caso, el País Semanal, por la calidad del autor, y por la importancia de su contenido, se impone una reacción oficial.

Haití, hambruna silenciosa

9 May

Vía CNN en español, he visto este reportaje preparado por la Fundación Albatros Media, organización no gubernamental panameña, muy bien hecho e impactante. Haití es nuestro vecino, y aunque no podemos como país cargar sobre nuestros hombros la realidad haitiana, tampoco podemos permanecer indiferentes. Haití ha sido saqueado por la corrupción, golpeado por la naturaleza, y sus habitantes no pueden perder la esperanza de vivir. Ver este documental es también una forma de apreciar nuestra tierra en este otro lado de la isla.

Nicholas Kristof, PLAN y el buen periodismo

20 Abr


Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de resaltar la labor de Plan Internacional en la República Dominicana. Como habitual lector del New York Times, fue muy grato ayer leer este artículo de Nicholas Kristof, uno de sus columnistas más destacados, en el que relata que, desde hace cinco años, está ayudando con US$24 dólares mensuales, através de Plan Estados Unidos de América, al niño Yuneiris Rafael de León, quien vive en Azua, República Dominicana.

Kristof estuvo haciendo unos reportajes en Haití, y aprovechó para cruzar la frontera y visitar a Yuneiris en Azua. El video de su visita y encuentro, en el que también resalta las realidades que se vive en nuestro país está muy bien hecho. Aquí lo pueden ver. Hay dos cosas que me encantaron del video: Primero, el cruce de la frontera, que está justo al comienzo; y segundo, la respuesta de Yuneiris, cuando Kristof le pregunta sobre quiénes juegan mejor el beísbol, si los americanos o los dominicanos.

Tal como dice Kristof, hay muchas formas de poder ayudar a niños en el mundo. Plan Internacional es una de esas vías, y tal como él lo describe, el destino de las ayudas que recibe es muy bien administrado y con beneficios para toda la comunidad. Asimismo, Kristof resalta cómo el hecho de haber venido a Azua le permitió reflexionar a sus hijos para que entiendan que, en el mundo, hay niños que quieren cosas más prioritarias que probablemente tener el último modelo del Ipod.

Particularmente, lo que me gustó del artículo y del video de Kristof es que ordinariamente los periodistas que trabajan en los grandes medios de comunicación internacional y que realizan trabajos y reportajes sobre la República Dominicana están sentados en sus escritorios en las grandes urbes, y escriben sin vivir la realidad de nuestros países. Kristof es la excepción. Vino a la República Dominicana, conoció a su «ahijado», sintió nuestra realidad, la cual objetivamente es planteada en el artículo y en el video.

Estos son los testimonios que tienen un impacto invaluable. Felicito, otra vez a Plan Internacional por sus aportes a favor de la niñez y las comunidades de nuestro país. Por cierto, el miércoles 22 de abril, Plan lanza su campaña Aprender sin miedo, la cual cuenta con todo nuestro respaldo. Así se hace un mejor país.

En Palm Beach: vidas paralelas

11 Abr







Desde el martes 7 al jueves 9 de abril, estuve, por motivos de trabajo, en Palm Beach, Florida, Estados Unidos de América. En las casi 48 horas que estuve en la ciudad, pude palpar la compleja vida social que tiene esta isla, que esta entre el Oceáno Atlántico y el Lake Worth, y que pertenece a West Palm Beach.

Como se puede imaginar, Palm Beach es un lugar exclusivo en el que viven personas mayores de sesenta años, normalmente retiradas, o que, en distintas épocas del año, sobre todo en invierno, vienen a sus residencias que, de vez en cuando, aparecen en portadas de prestigiosas revistas norteamericanas. Su población es de unos 10,000 habitantes. Aquí el índice de pobreza es menos del 2%.

Lo novedoso, al menos para mí, fue saber que Palm Beach ha sido una de las ciudades de Estados Unidos más afectadas por las maniobras financieras de Bernard Madoff, quien tiene una lujosa residencia en esta ciudad. Recomiendo leer este interesante artículo titulado Madoff’s world, publicado en la revista Vanity Fair.

Y aquí viene lo curioso. Resulta que Palm Beach fue fundada en 1911 por familias propietarias de las grandes corporaciones norteamericanas, como un lugar para descansar y vacacionar. Estas familias provenían de la extrema derecha, y como es natural, trajeron sus costumbres y códigos de conducta, que, felizmente hoy son rechazados por la mayoría de los habitantes en el mundo, excepto todavía en Palm Beach. Así, entonces, fundaron uno de los cuatro clubes que actualmente existen para sus reuniones sociales, con rigurosas reglas de admisión, que muy bien pudieran calificarse, algunas de ellas, discriminatorias. El club comenzó a rechazar solicitudes de admisión hechas por judíos (y tengo entendido, que todavía al día de hoy, no se aceptan). En la medida en que los judíos fueron llegando a Palm Beach, y al no lograr entrar al club, formaron su propio club, con las mismas comodidades que el resto de los clubes.

Madoff es admitido al club de los judíos. Para que se tenga una idea, a pesar de que el costo de admisión es de U$350,000 dólares, lo importante es lo que el socio pueda donar a distintas causas sociales. De su más de trescientos miembros, más de cien, fueron afectados por Madoff. Hoy, muchas fundaciones judías, que daban cuantiosas donaciones a distintas causas, han tenido que cerrar sus puertas, sin contar a quienes su patrimonio se le ha reducido a nivel cero. Según Vanity Fair, y yo también lo pude percibir, en una sociedad tan pequeña y llena de estas complejidades, hay quienes maliciosamente se alegran de la desgracia ajena.

Al finalizar mi recorrido por la ciudad, volví rápidamente a mi realidad. Mi taxista, un haitiano, muy amable y gentil, me contó que tenía 24 años viviendo en West Palm Beach, sudando la gota gorda, trabajando para mantener a su esposa e hijos, y que estaba decidido a no regresar a Haití. De los cinco millones de habitantes de West Palm Beach, viven unos setenta mil haitianos. Al igual que mi taxista, viven y trabajan en la búsqueda del «american dream». Y yo, feliz de estar de vuelta, en mi querido país.

Nota sobre las fotos: Comparto con ustedes algunas fotos de Palm Beach. En vez de publicar las fotos habituales de los sitios característicos de la zona, decidí mejor publicar las fotos que reflejan las vidas paralelas en esta ciudad.