Creo en la libertad, la igualdad y la fraternidad como principios ordenadores de una sociedad justa. Pero de verdad, tomados en serio y adaptando su consecución a las realidades cambiantes del mundo.
El pasado domingo se celebró el primer debate presidencial en México, de cara a las elecciones del 1 de julio de 2012. Josefina Vásquez Mota, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri de la Torre confrontaron, en un ambiente muy encartonado, sus ideas y propuestas, y también sus diferencias. No hubo un claro ganador del mismo, aunque Quadri dejó muy buena impresión. López Obrador utilizó su tribuna para atacar a sus contrarios, y exhibió muy pocos cambios a su ya conocida trayectoria. La atención estuvo concentrada en Vásquez Mota y Peña Nieto, que representan las principales opciones. Ambos pudieron haberlo hecho mejor, pero se ciñeron estrictamente al guión, y reflejaron escasa emoción.
Lo que más llamó la atención del debate, no tuvo nada que ver con los candidatos, sino con ella. Como era de esperar, el toque de tequila.
Continuaré dando seguimiento a este proceso electoral.
Hollande, en primer plano; Sarkozy, en segundo plano.
Esta foto ha llamado mi atención. Ocurrió ayer durante la celebración del aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en el Arco del Triunfo en París. El presidente saliente de Francia, Nicolás Sarkozy, invitó al presidente electo, François Hollande, a presidir ambos esta ceremonia patriótica. Dos días atrás, ambos eran rivales políticos; ayer, se colocaron por encima de sus diferencias, y protagonizaron este gesto de unidad. Pero, el poder tiene esa particularidad que ni siquiera el protocolo puede impedir. El primer plano lo ocupó el presidente electo, Hollande, mientras que el segundo plano fue del presidente saliente Sarkozy. La foto describe el momento en que Hollande saluda a los jefes militares. Es evidente que el poder se ha desplazado al presidente entrante.
En mi vida, he pasado por momentos similares. He vivido tres transiciones políticas. He saboreado las mieles del poder, pero también el amargo sabor de la sávila cuando se abandona el poder. Lo importante es que quien vive esa experiencia, debe estar consciente de que nada es permanente. Todo es transitorio, por lo que afortunadamente nunca he vivido la mala experiencia de aferrarse a funciones públicas, las cuales tienen un solo dueño: el pueblo, los votantes.
Francia es Francia. Y estas latitudes son otras latitudes. Hay claramente muchas diferencias, pero, sin lugar a dudas, Francia envía una señal de institucionalidad y de respeto al símbolo del presidente de la República. Nos quedan aún muchas lecciones que aprender.
La composición del parlamento griego luego de las elecciones del domingo pasado.
Era previsible. Las elecciones de Grecia del pasado domingo han desnudado la desconexión de la clase política con los ciudadanos en medio de la profunda crisis económica que vive ese país. Los dos partidos mayoritarios que han gobernado Grecia en los últimos treinta años, Nueva Democracia y PASOK, no lograron obtener la mitad más de uno de los 300 escaños en el parlamento. Alcanzaron 149 puestos.
Pero, como si lo anterior fuese poco, la ultraderecha, representada por los neonazis, obtuvo 21 escaños. De igual manera, el partido comunista logró 26 puestos. También, la izquierda, representada en la coalición Syriza, ganó 52 sillas. Es decir, gobernar en Grecia será una tarea difícil y compleja. Incluso, si no logran concertar la formación de un nuevo gobierno, se convocará a nuevas elecciones. Es un embroglio.
Por estas latitudes, debemos vernos en el espejo de Grecia, para evitar que los políticos transiten ese mismo camino.
François Hollande ganó las elecciones presidenciales de Francia, imponiéndose sobre el presidente Nicolás Sarkozy. Hollande se convierte en el segundo presidente socialista electo, desde la Segunda Guerra Mundial. El primero lo fue François Mitterrand. Por su parte, Sarkozy es el primer presidente francés que no gana la reelección en treinta años de democracia. Para no dejar dudas, este François no es Mitterrand.
La lección más importante de este proceso electoral es que, en política nadie debe ser subestimado. Hace dos años, era impensable que Hollande pudiese ser electo candidato presidencial del partido Socialista, y mucho menos, presidente de Francia. A pesar de haber dedicado por ocho años de su vida como secretario general del partido hasta 2008, su proyecto político inicial fue el de la supervivencia. Hollande inició su proyecto presidencial, sin ruidos, de manera silente, superando cada uno de los obstáculos que se le fueron presentando. Incluso, diseñó una brillante estrategia de «fuerza tranquila» hasta convertirse en el presidente de todos los franceses.
Hollande recibe un país con serios y graves problemas económicos. Sus primeros días estarán concentrados en preparar la transición, formar gobierno, e iniciar ofensiva en las relaciones con Europa, Estados Unidos y el resto del mundo. Su mayor reto es rescatar el prestigio de la presidencia francesa, duramente golpeada por el ejercicio presidencial de Sarkozy. Deberá también tratar de ganar una mayoría en las elecciones de medio término, para poder tener presencia y poder en la Asamblea Nacional, e impedir un potencial triunfo de la ultraderecha entre diputaciones y senadurías.
El triunfo de Hollande devuelve la esperanza a Francia, y a todos aquellos que queremos más igualdad, más oportunidades, más democracia para todos.
El presidente Barack Obama inició ayer oficialmente su campaña reeleccionista en un impresionante y multitudinario acto en Ohio. Al ser su primer acto oficial de campaña, no estaba colocado en el podium el «sello de la presidencia de los Estados Unidos de América», sino el cartel de «Obama-Biden», y en el fondo, el nuevo slogan de campaña: Forward. Todo el público, integrado mayoritariamente por jóvenes estudiantes, con carteles azúl claro, el color de la campaña.
Obama fue presentado por su esposa, Michelle, quien hizo excelente presentación. En el video, preparado por la campaña, introduce un elemento novedoso, en los primeros 30 segundos, y es que presenta a Obama detrás del escenario, antes de entrar formalmente a la escena. La canción de introducción es ésta de U2.
El relato de Obama es claro y realista: Estas elecciones no se trata de un proceso electoral más, sino que es y será un punto determinante y crucial para el presente y el futuro de su país. Para ganar, lo haremos por la vía tradicional, casa por casa, puerta por puerta, vecindario por vecindario. Y para lograrlo, necesitamos la ayuda de todos. No es una tarea de un hombre, es de todos.
La economía americana en 2008 estaba hundida, y se ha recuperado, pero falta mucho por hacer para que tengamos reglas claras para todos, con más oportunidades. Los republicanos se han propuesto negarle a la mayoría de los americanos más derechos y más oportunidades. Los republicanos quieren que siga la desigualdad en el pago de los impuestos. Nosotros queremos que los más ricos paguen más impuestos. Por todo ello, «quiero ser presidente de Estados Unidos por cuatro años más, no podemos ir hacia atrás, sino hacia adelante».
Obama concluye afirmando que estas elecciones serán más competitivas que las de 2008. Por eso, necesita la ayuda de todos. Todavía hay gente que la recuperación no les ha llegado ni tocado. El resultado de las elecciones dependerá del trabajo de los electores. Habrá campaña negativa, también. Pero, nada es más poderoso que millones de voces reclamando el cambio. Cuando el pueblo decide que quiere cambio, el cambio se produce. Ese es el espíritu que necesitamos. Esta campaña es sobre «esperanza» y «cambio». «El pueblo no está dividido entre republicanos y demócratas, somos americanos. Yo creo en ustedes, y pido que ustedes crean en mí», expresó Obama.
El evento concluyó con esta canción de Bruce Springsteen.
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– Luego de su viaje a Afganistán, Obama celebró el cumpleaños de una periodista a bordo de Air Force One.
Mañana domingo, Francia y Grecia deciden su presente y su futuro, en sendas elecciones que serán observadas por Europa y por el mundo. Son dos elecciones distintas y distantes, pero que tienen un elemento en común: Se producirán cambios en el liderazgo político:
En Francia, los últimos sondeos indican que François Hollande lleva una ventaja entre cinco y siete puntos sobre el presidente Nicolás Sarkozy. De ser derrotado mañana, el presidente Sarkozy será el primer presidente francés en no ser reelecto desde 1981. Por su parte, de ganar Hollande, significará la vuelta del socialismo al poder desde los tiempos de François Miterrand. Sin embargo, en junio se celebran las elecciones de medio término, y la ultra derecha aspira a constituirse en fuerza determinante. Marine Le Pen ha decidido abstenerse de votar en las elecciones del domingo, por lo que una eventual sorpresa de una victoria de Sarkozy depende del apoyo que reciba de los votantes conservadores. Desde mi punto de vista, y salvo que ocurra un hecho extraordinario, Hollande será el próximo presidente de Francia.
En Grecia, habrá cambios en el liderazgo político para sustituir el gobierno de tecnócratas que fue electo a fines del año del pasado, como consecuencia de la profunda crisis financiera y económica que vive ese país. El cambio será tan profundo que se producirá la debacle en los partidos tradicionales, con el surgimiento de los partidos extremistas. Es la respuesta de los votantes al fracaso de la política tradicional. Indudablemente, Grecia arrojará importantes señales para la clase política global y local.
Cuando Barack Obama asumió la presidencia en 2008, la economía estaba en recesión, con 4.4 millones de desempleados. El presidente Obama tomó las medidas de lugar, impulsando paquetes económicos para aumentar las inversiones públicas, rescatar la industria automotriz, y los resultados están a la vista: El sector privado ha generado 4.1 millones de empleos. La reforma sanitaria que ha beneficiado a miles de americanos es una obra de Obama. Por su parte, los republicanos en el Congreso son siempre negativos, todo es «no». Osama Bin Laden, ya no existe, fue capturado y ejecutado en una operación dirigida por el propio Obama. Y lo más importante: «América se está recuperando».
Brillante spot electoral. Sin dudas, Obama sigue marcando la tendencia sobre cómo debe ser la línea comunicacional en campaña y en el gobierno.
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Misceláneos:
– Newt Gingrich retiró ayer sus aspiraciones presidenciales para apoyar a Mitt Romney. Crónica de una muerte anunciada.
Por primera vez, desde que el presidente Hugo Chávez confirmó su delicado estado de salud, el Partido Socialista Unido de Venezuela ha reconocido que “El presidente tiene cáncer. No es cualquier cosa y cualquier conflicto se puede desatar”. Así lo expresó uno de sus voceros, lo cual es un reconocimiento de la encrucijada que tiene el presidente Chávez de cara a las elecciones de octubre. El principal obstáculo que tiene Chávez es él mismo, particularmente si estará en condiciones de asumir la candidatura presidencial a su eventual reelección.
A seis meses de las elecciones, el panorama plantea dos escenarios:
1.- Si el presidente Hugo Chávez asume la candidatura presidencial, al día de hoy, ganaría las elecciones. Según la encuesta Datanálisis, Chávez alcanza 44.7%, superando con 13 puntos al candidato de la oposición, Henrique Capriles, que obtiene 31.4%. Importante es significar que la tasa de indecisos supera el 20%.
2.- Sin embargo, si Hugo Chávez no es el candidato presidencial del oficialismo, al día de hoy, Henrique Capriles ganaría las elecciones. Capriles supera ampliamente a los eventuales sucesores de Chávez: Elías Jaua, 29.5%; Nicolás Maduro, 23.3%; Diosdado Cabello, 20.4%. Evidentemente, ha sido un error de Chávez haber centralizado su liderazgo, y sin haber preparado, con tiempo, los mecanismos sucesorales para estas circunstancias. Este error le puede costar tan caro, como perder el poder.
Falta mucho por ver en la política venezolana, aún. Continuaré dando seguimiento a este proceso.
Lo primero que resalta es la voluntad y determinación de la presidenta Chinchilla que, al pasar por el lugar del accidente, detuvo su vehículo, y fue inmediatamente a socorrer a las víctimas del accidente.
Lo segundo es que la presidenta Chinchilla despachó a su único escolta para que persiguiera y capturara al conductor fugado, permaneciendo sola en el lugar de los hechos. Incluso, algunos reportes de prensa, señalan que ella misma dirigió el tráfico de vehículos.
Ejemplos como ese son muy escasos. Tradicionalmente, los presidentes se mueven con extraordinario aparataje de seguridad y a una velocidad más rápida que lo usual, por lo que, a veces, no presencian lo que sucede en su entorno. Además, de que hacer lo que valientemente hizo Chinchilla, no es aconsejable según expertos en seguridad. Chinchilla se mueve con una discreta escolta, y vive como una ciudadana más, con los pies sobre la tierra.
De igual manera, la presidenta demostró su alto grado de humildad. En una época en que la prepotencia de los funcionarios públicos es exhibida en diferentes naciones, el ejemplo de Laura Chinchilla es admirable. Sin dudas, Costa Rica sigue siendo la suiza de América, y sin dudas, la presidenta Chinchilla es digna representante de su país.
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