En el Jardín Botánico
5 Abr
Ayer estuve en el Jardín Botánico Nacional, y fue un encuentro entre la flora y la fauna. Comparto con ustedes estas fotos. Hay otras en Flickr.
5 Abr
Ayer estuve en el Jardín Botánico Nacional, y fue un encuentro entre la flora y la fauna. Comparto con ustedes estas fotos. Hay otras en Flickr.
4 Abr

En estos días, en que he estado preparando mi reingreso a la profesión de abogado, luego de más de ocho años de retiro forzoso, a causa de mis funciones públicas y políticas (salvo algunas incursiones excepcionales), este editorial With the downturn, it’s time to rethink the legal profession, es muy oportuno.
Los abogados no han escapado al impacto de la recesión económica, y solo, en Estados Unidos, se estima que, en el mes de marzo, se perdieron 3,677 puestos de trabajos en distintas firmas de abogados. Esto ha provocado que centenares de abogados estén hoy sin empleos y sin los beneficios propios que genera la profesión, lo cual se suma a la incertidumbre que crea la propia recesión.
Es el momento para que se reformulen y se repiensen algunas prácticas y normas que tradicionalmente han regido a los abogados, tanto internacional como localmente.
– La especialización será la tendencia, es decir, habrán menos firmas de abogados, grandes y que realicen práctica general del derecho, y en su lugar, se extenderán las llamadas «oficinas boutiques», que se especializan en determinados nichos o temas específicos del derecho, con mejores atenciones a sus clientes. Ya en nuestro país, hay buenos ejemplos de este tipos de oficina, y esta será la tendencia.
– Hay que revisar las tarifas de honorarios. En medio de la recesión de Estados Unidos, ya el esquema de «facturar por horas» está siendo parte del pasado, y se están evaluando otros mecanismos de facturación. Hay que tener esquemas de facturación atractivos, razonables y eficientes, sin caer en la competencia desleal.
– Las escuelas de derecho tienen que repensar el esquema tradicional de formación de los estudiantes de derecho. Solo pensar la gran cantidad de abogados que termina ejerciendo una actividad distinta, a la abogacía, como por ejemplo, la industria, las finanzas, el comercio, la informática, la economía, la hotelería, la educación superior, y hasta la política, es decir, dentro de la formación de los abogados debe incluirse áreas que permitan una mayor visión de las complejidades del mundo de hoy, y la interacción con sus potenciales clientes.
– El gran beneficiario de estos cambios será el cliente, el consumidor de los servicios legales, que aprovechará la especialización, con buenas prácticas éticas, y con mayor potencialidad y capacidad de opciones sobre la mesa.
De las grandes crisis, se producen las grandes soluciones. Aprovechemos esta oportunidad.
3 Abr

El discurso del Papa Benedicto XVI, durante la presentación de las cartas credenciales del nuevo Embajador de la República Dominicana es breve y contundente. Comparto con ustedes, ésta afirmación de Su Santidad:
«En los últimos tiempos, gracias al trabajo de las diversas instancias de su País, se han ido produciendo notables logros, tanto en el plano social como económico, que permiten auspiciar un futuro más luminoso y sereno. No obstante, queda aún un largo camino por recorrer para asegurar una vida digna a los dominicanos y erradicar las lacras de la pobreza, el narcotráfico, la marginación y la violencia. Así pues, todo aquello que se oriente al fortalecimiento de las instituciones es fundamental para el bienestar de la sociedad, que se apoya en pilares como el cultivo de la honestidad y la transparencia, la independencia jurídica, el cuidado y respeto del medio ambiente y la potenciación de los servicios sociales, asistenciales, sanitarios y educativos de toda la población. Estos pasos deben ir acompañados por una fuerte determinación para erradicar definitivamente la corrupción, que conlleva tanto sufrimiento, sobre todo para los miembros más pobres e indefensos de la sociedad. En la instauración de un clima de verdadera concordia y de búsqueda de respuestas y soluciones eficaces y estables para los problemas más acuciantes, las Autoridades dominicanas encontrarán siempre la mano tendida de la Iglesia, para la construcción de una civilización más libre, pacífica, justa y fraterna.»
Para buen entendedor, pocas palabras.
3 Abr
Duarte 101 y Ebgarcía han pedido mi opinión en torno al debate sobre ¿si vivir en tu patria o vivir fuera? Antes de responder esta interesante pregunta, lo primero que debo destacar es el respeto y la admiración que tengo por los/as dominicanos/as que residen en el exterior, especialmente aquellos que trabajan y viven en otros países, y que se han integrado a otras culturas, aún preservando nuestras raíces. A las mujeres y a los hombres que, con el sudor de su frente, realizan trabajos para, no solo sobrevivir en sociedades en las que el individualismo es su característica principal, sino para mantener a sus familias en nuestro territorio. Con mucho sacrificio, pasando a veces, mucho frío, y a veces, mucho calor, para ganarse su trabajo.
Unos son ejemplos vivos del «american dream» y del modelo europeo, así como también han sido acogidos por urbes latinoamericanas y asiáticas. Como dominicano, me siento orgulloso cuando veo que un/a dominicano/a se destaca en los distintos quehaceres humanos en el extranjero.
Así como dijo lo anterior, lo más triste es cuando veo en las noticias que dominicanos/as mueren en las costas tratando de llegar, de manera ilegal, a playas extranjeras. La desesperación, las frustraciones, y a veces, la ignorancia, lleva a buscar este tipo de escape. Es probablemente aquí donde más resida la opinión mayoritaria reflejada en encuestas y estudios de que el 57% de los dominicanos quiere irse del país. Este es el punto que debe motivar a reflexión a quienes les preocupa el presente y el futuro de nuestro país.
¿Qué hacer para evitar que este sentimiento contínue impregnándose en muchos dominicanos que prefieren irse del país, arriesgando incluso hasta sus vidas, en vez de quedarse aquí? Es obvio que no me refiero a quienes legalmente y legítimamente viajan a otros países para trabajar, aprovechando oportunidades únicas. Me refiero a quienes creen que, por el simple hecho de vivir en otro país, en ocasiones hasta por falta de información, estarán mejor que en su tierra natal.
Y, en esto, tenemos que hacer un ejercicio crítico. Veamosnos en el espejo de Haití. Cada vez que visito Haití, quisiera que cada dominicano tenga la oportunidad de visitarlo y conocerlo. Y cada vez que lo visito, me hago las siguientes preguntas: ¿Cuántos haitianos viven en el extranjero? ¿Cuántos recursos humanos extraordinarios de origen haitiano, en vez de estar trabajando en Haití, están en otros países, en exitosas actividades profesionales y comerciales? ¿Qué es Haití hoy? Pero, más aún, ¿Cómo era Haití en los 1800? y ¿Qué es hoy? Uno de los países más pobres del mundo, por la indolencia de sus gobernantes, y por la indiferencia de muchos de sus habitantes. Es a nuestro país, a quien más le conviene, que tengamos un Haití fuerte y estable.
El momento es propicio para hacer conciencia sobre la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo de nuestro país. No podemos seguir en más de lo mismo. La esperanza está aquí, en la República Dominicana, en el espíritu noble y trabajador que siempre ha caracterizado a la mayoría de los dominicanos. Claro, nuestros problemas y retos no pueden ser resueltos el gobierno y un solo partido, lo debemos resolver entre todos/as, sin demagogia, sin sacarle provecho político, colocando los intereses nacionales por encima de los intereses personales y grupales. Es tener la capacidad que tuvieron países, como España, Japón, Argentina, Chile, Perú y Costa Rica, países que se levantaron después de fuertes períodos de inestabilidad política y económica, y hoy son ejemplos de democracia, con sus propias fortalezas y debilidades.
Necesitamos, por lo tanto, una estrategia y un plan nacional, que reivindique nuestros valores democráticos, el orgullo nacional, que coloque en el epicentro a la gente, al ciudadano, y continuar luchando y trabajando para que tengamos más democracia, más igualdad, más educación, más salud y más oportunidades.
2 Abr

Anoche fue la conferencia del ex-presidente del gobierno español, Felipe González, en el marco de las Conferencias Magistrales que auspicia la Presidencia de la República. Al leer la receta que sugiere González para enfrentar la crisis, no pudo ser más oportuno que su discurso fuese en la propia sede del gobierno dominicano, es decir, el Palacio Nacional.
Quienes realmente tienen que escuchar, comprender y ejecutar la receta de González es el presidente Fernández y sus funcionarios. Felipe González sugiere:
– Aunar esfuerzos y producir reformas conjuntas que hagan más transparentes sus ejecutorias, acabar el clientelismo, mejorar el capital humano y físico, así como adoptar medidas provisionales en el sector financiero y cuidar que fluya el crédito.
– Para los gobiernos de la región es más importante mantener el empleo que el crecimiento del Producto Interno Bruto. En otras palabras, más que crezca el PIB, es más importante crear empleos.
– Sin la recuperación económica de Estados Unidos será imposible para los países emergentes enfrentar la actual situación financiera.
El hecho de que la receta de González fuese presentada, teniendo al presidente Fernández y a sus principales funcionarios dentro de su auditorio, crea una esperanza de que las cosas en nuestro país puedan cambiar. La esperanza es lo último que se pierde.
2 Abr

¿Qué pasaría si Estados Unidos de América fuera cliente del Fondo Monetario Internacional? ¿Cuál sería la opinión del FMI? Recomiendo leer este artículo publicado en la Revista The Atlantic, de Simon Johnson, que está siendo objeto de amplia difusión y discusión en los medios de opinión norteamericanos.
2 Abr

Hoy se inicia la Cumbre de Londres del G-20, en donde se espera una declaración que inicie un nuevo orden de regulación financiera mundial, y planes de acción para que los países desarrollados asistan a los países en desarrollo para enfrentar la actual crisis económica, que tiene su epicentro en Estados Unidos de América. ¿Expectativas ante la Cumbre? Quizás esta viñeta de JRMora lo dice todo, gracias a Mangas Verdes. El tiempo dirá.
1 Abr

Anoche, recibí, vía Paula Carri, la lamentable noticia del fallecimiento de Raúl Alfonsín, ex-presidente de Argentina, durante el período 1983 y 1989, y líder del partido Unión Cívica Radical. Coincidió que mi padre, Salvador Jorge Blanco, siendo presidente de la República Dominicana (1982-1986), compartió e hizo una muy buena relación de amistad con el presidente Alfonsín. Aunque yo era un adolescente, siempre le he dado seguimiento a las personalidades políticas que, en aquellos años ochenta, cargaron sobre sus hombros las responsabilidades de Estado.
Recuerdo que ambos, Alfonsín y mi padre, coincidieron muchas veces en las reuniones del Grupo Cartagena, que fue la primera iniciativa integracionista de América Latina, y que fue impulsada por Alfonsín. Y es que, Alfonsín, era un hombre de Estado, de un líderazgo y reciedumbre moral, muy especial y que le correspondió concretizar la transición democrática de Argentina, del autoritarismo militar a la democracia. Aún después de haber dejado la Presidencia, sus opiniones eran ponderadas y respetadas en la política argentina.
En el 2004, un apreciado amigo de mi familia, don Cirilo Castellanos, quien vive en Buenos Aires, me regaló el libro Memoria Política, del presidente Alfonsín, el cual leí, e incluso escribí un artículo titulado Los consejos de Alfonsín. Al enterarme de su muerte, busqué el libro, y comparto con ustedes estas breves líneas escritas por el propio Alfonsín que, a mi juicio, retratan su estatura política y moral, cuando expresó:
El objetivo de toda mi vida ha sido que los hombres y las mujeres que habitamos este suelo podamos vivir, amar, trabajar y morir en democracia. Para ello era y es necesario que además de instituciones democráticas haya demócratas, porque solo así las instituciones democráticas pueden sobrevivir a sus gobernantes.(pág. 19)
Presidente Alfonsín, ¡misión cumplida! Descanse en paz. Mi padre y mi familia se unen al dolor que vive hoy Argentina por el fallecimiento del político más importante de la transición a la democracia de este hermano país.
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