Nelson Mandela, desde la celda

22 Dic

«… la celda es un lugar idóneo para conocerte a ti mismo, para indagar con realismo y asiduidad cómo funciona tu propia mente y tus sentimientos. Al juzgar nuestra evolución como personas, solemos centrarnos en factores externos como la posición social, la influencia y la popularidad propias, la riqueza y la formación. Sin duda, esos parámetros son importantes evaluar el éxito de uno mismo en cuestiones materiales y es perfectamente comprensible que mucha gene se esfuerce especialmente por cumplirlos. Sin embargo, los factores internos puede ser aún más cruciales a la hora de evaluar el desarrollo como seres humanos. La honradez, la sinceridad, la sencillez, la humildad, la generosidad sin esperar nada a cambio, la falta de vanidad, la buena disposición a ayudar al prójimo (cualidades muy al alcance de todo ser) son la base de la vida espiritual de una persona. La evolución en cuestiones de esa índole es inconcebible sin una introspección seria, sin conocerte a ti mismo, sin ser consciente de tus puntos débiles y de tus errores. Al menos, aunque solo sirva para eso, la celda te da la oportunidad de analizar a diario toda tu conducta, de superar lo malo y de potenciar lo bueno que hay en ti».

Nelson Mandela, en carta dirigida a Winnie Mandela en la cárcela de Kroonstad, el 1 de febrero de 1975, publicada en su más reciente libro Conversaciones conmigo mismo.

Fidel Castro, el paciente

21 Dic

Ahora que personalmente estoy viviendo una experiencia en la que tengo que tratar diariamente a médicos y enfermeras, y junto a mi familia, tomar decisiones, me pongo en los zapatos de los médicos que atendieron a Fidel Castro, quien es un paciente muy particular. Es el Secretario General del Partido Comunista de Cuba y es el líder del régimen cubano. Durante su enfermedad, según revelan los cables de Wikileaks, Castro es el que ha tomado las decisiones, incluyendo las más cruciales, aunque no hayan sido las mejores:

Presentaba una perforación en el intestino grueso y necesitaba una colostomía, una abertura en la parte exterior del abdomen para eliminar los productos de desecho hasta que sane el colon o se le efectúe otra cirugía para sustituir el ano, «a la que (Castro) se opuso, diciendo que debían cortar la parte infectada y empalmar el intestino al colón. El doctor (Eugenio) Selman, jefe del equipo, estuvo de acuerdo, pero el resto de médicos se opuso. Fidel, caprichosamente, se opuso», prosigue el informe. «Con el paso del tiempo, y al haberse infectado el colon, la operación falló y la parte empalmada se separó. Tuvieron que operarle de nuevo, pero se toparon con una fístula (una conexión anormal entre dos órganos), cuya existencia desconocían».

El informe recogido por la legación diplomática de EE UU agrega que normalmente una fístula bloquea la digestión de la comida, con lo que Fidel Castro perdió cerca de 18 kilos y hubo de ser alimentado con suero «y utilizaron un aparato fabricado en Corea para tratar la fístula, aunque sin mucho éxito». Fue entonces cuando fue llamado el médico español José Luis García Sabrido, quien descartó la existencia de un cáncer, «y dijo que el equipo cubano había hecho lo que creyó conveniente pero que lo correcto hubiera sido una colostomía», según se indica en el cable del jefe de la Sección de Intereses. «En ese momento, se procedió a la retirada del doctor Selman del equipo, quien ahora trabaja en un empleo de menor categoría en algún lugar».

De lo anterior, queda evidenciado que Castro mantuvo control total de las decisiones. Que probablemente, al igual que otros pacientes hombres, no quizo que le pusieran la bolsa para los desechos hasta que se recuperara el colon, y tomó la decisión que le resultó riesgosa al extremo de que finalmente, meses después, hubo que aceptar lo que originalmente había rechazado.

Y el destino de su médico original, Dr. Selman, que había recomendado lo correcto, pero que su recomendación no fue aceptada por Castro, está hoy ocupando un empleo de segunda categoría en Cuba, en una especie de desgracia política. Definitivamente, atender al paciente Fidel Castro es una tarea compleja.

1988, mi defensa

20 Dic


Tengo en la memoria la imagen de mi padre, escribiendo en una libreta amarilla, y mi madre digitando en su computadora Mac, el contenido de probablemente el documento más importante que mi padre haya escrito en su vida, el cual tituló «Mi Defensa», y que fue publicado, in-extenso, el jueves de 6 de octubre de 1988, en el periódico HOY.

Fueron largas jornadas de ese verano de 1988, en Atlanta, en donde mi padre estaba siendo tratado por problemas cardíacos. A Atlanta llegamos aquel 14 de mayo de 1987, luego de que el gobierno dominicano excarcelara a mi padre por los quebrantos de salud, y después de transitar por el calvario de pasar varios días en la Embajada de Venezuela en Santo Domingo, y otros días más en la Clínica Gómez Patiño. Oportunamente me referiré a estos hechos.

Lo que siempre estuvo claro en mi padre fue que, una vez concluido su tratamiento, regresaría a Santo Domingo a defenderse de las acusaciones y de las persecuciones. En esto, recibió todo nuestro apoyo, conscientes todos de lo que sucedería y de las vejaciones y humillaciones que sufriría. El honor y la dignidad están por encima de todo.

Formamos un equipo de trabajo. Mi padre escribía. Dilia y yo organizábamos el material de apoyo. Mi madre digitaba, y ocasionalmente, yo. Fueron días interminables. El documento estuvo listo el día 18 de julio de 1988. Tenía 245 páginas, con un análisis demoledor de cada una de las acusaciones que injustamente le hicieron a mi padre. Luego se tomó la decisión de esperar que llegara el momento de su publicación, que se hizo en ocubre de 1988. Mi padre regresó, junto con nosotros, a Santo Domingo a principios de diciembre de 1988. Él fue reingresado a la cárcel.

Como he dicho en otras ocasiones, muy pocos hicieron caso a «Mi Defensa», y le prestaron escasa atención. No había oídos. Al contrario, la audiencia prestaba atención al circo, a la infamia, a las acusaciones, a la inventiva, a la injuria. Sin embargo, mi padre quizo cumplir y tener la tranquilidad en su conciencia de que había expuesto su caso, nuestro caso.

En su última página, mi padre expresa:

«Inútil sería que los tribunales conociésen la verdad si no tienen la firmeza de defender la Justicia por encima de todos los prejuicios y de todas las presiones políticas o las ocultas, que se mueven como insoslayables que jamás podrían ocultarse ante los ojos de los pueblos».

«En esta Magistratura contemplo esas excelsas virtudes: La Verdad que sacia el conocimiento y la Justicia que apaga la sed de los justiciables. La presunción de inocencia que enriquece el juicio penal, haciéndolo más humano, es la razón desnuda de los sufrimientos del hombre y su reencuentro con la pureza de sus acciones».

«En vuestras manos esta mi vida que es también mi toga en mi noble y honesta lucha en los tribunales, en mi vida ciudadana y al frente de los destinos públicos. Me confundo con ella y me abrazo a ella con toda la fuerza que da la inocencia».

«Me inclino reverente ante este Tribunal, que no es fuero político sino penal».

«Por eso espero vehemente mi absolución total».

Palabras que, las leo una y otra vez, y tocan mi corazón. Mi padre fue condenado en primera instancia en el 1991. Diez años después, en apelación, y ya sin la pasión política, mi padre fue absuelto y descargado por no haber cometido ninguno de los hechos que le imputaban.

«Mi defensa» es el retrato hablado de mi padre, Salvador Jorge Blanco, quien hoy cumple 31 días en estado de coma profundo, luchando por vivir, en paz.

Los informantes de Crassweller

19 Dic

Robert D. Crassweller escribió Trujillo, la trágica aventura del poder personal, la mejor obra que se ha escrito sobre el dictador. Crassweller falleció en julio de 2004, refiere Angela Peña en este reportaje publicado ayer en el periódico Hoy. Crassweller era un abogado que trabajó por mucho tiempo en el Departamento de Estado, en la unidad de inteligencia, y luego de la caída de la dictadura, en 1961, tuvo contactos con destacados dominicanos que fueron colaboradores y adversarios de Trujillo que se encontraban en el exilio. En 1967, publica la referida obra, que fue una sensación nacional e internacional. ¿Quiénes fueron los informantes de Crassweller? Peña cita a Euclídes Gutiérrez con esta afirmación:

«Otros aspectos importantes del largo proceso conocido con el nombre de la Era de Trujillo, el doctor Balaguer los narró, con la misma intención y estilo personal, a Robert Crassweller, quien le fuera presentado en Nueva York por el doctor Juan Arce Medina, concediéndole a Crassweller entrevistas que duraron por espacio de siete horas, según le confesó el Dr. Balaguer a quien les dirige la palabra».

Otro informante de Crasweller fue Virgilio Alvarez Pina (Don Cucho), quien fue uno de los más cercanos colaboradores de Trujillo, durante su exilio en Nueva York durante los años 1961 y 1964, según refiere Peña citando a Bernardo Vega:

«Uno podía pensar que después de las entrevistas de Robert Crassweller a Don Cucho, durante su exilio de poco más de dos años en Nueva York, material que utilizó el historiador norteamericano en su libro sobre el régimen trujillista, Don Cucho no tenía más que aportar. Ahora sabemos que no es así», en referencia a las memorias de Don Cucho publicadas en el 2008.

Es curioso cómo los más cercanos colaboradores de Trujillo fueron los informantes de Crassweller, quien tenía el peso relevante de haber ocupado puestos en el gobierno norteamericano, lo cual no descarta que esa información fueran transmitidas extraoficialmente a las agencias correspondientes. Fue durante ese período que los americanos pusieron sus ojos sobre el presidente Balaguer, exilado en New York, para que regresara a Santo Domingo en 1966. Luego, la historia es conocida.

Otro dato relevante que destaca Peña es que no existe en internet ninguna foto de Crassweller. Ni siquiera el New York Times, en donde Crasweller trabajó hizo un obituario al momento de su fallecimiento. El único obituario encontrado es éste, referido por Peña.

Recomiendo que las nuevas generaciones lean la obra de Crassweller, para que nunca jamás se repita ningún asomo de dictadura en nuestra querida tierra.

Estadísticas: 200 años, 4 minutos

18 Dic

Impresionante. Visto aquí.

Wikileaks, secreto y prensa

17 Dic

El New York Times es una de mis fuentes diarias, por la calidad de sus reportajes. Hace unos días, Bill Keller, el director del periódico, participó en el evento titulado Desde Watergate hasta Wikileaks: Secreto y Periodismo en la nueva era mediática, en el que tuvo la oportunidad para emitir su opinión sobre Wikileaks. Particularmente, llamó mi atención al proceso interno que sigue el periódico antes de publicar los cables cuya fuente es Wikileaks:

Primero, el periódico consulta con sus abogados para asegurarse que no vulneren la ley, y en todo caso, tener la protección legal.

Segundo, el periódico comparte esa información con reporteros que estén familiarizados con la divulgación de noticias secretas.

Tercero, el periódico le solicita a su departamento de informática que conviertan todo esa información en formato amigable para que pueda ser puesta en conocimiento del público.

Cuarto, el periódico le pasa la información a los reporteros que la trabajarán a profundidad, tanto en el país a que se refiera la noticia como en la propia sede central.

Quinto, el periódico redacta la noticia con «sentido común» para que pueda ser comprendida por los lectores.

Y sexto, la información que será publicada es remitida al Departamento de Estado o al que corresponda, solo para su conocimiento previo. Posteriormente, el periódico calendariza las noticias, e igualmente comparte esa información con Wikileaks. Keller aclara que Wikileaks es la fuente, no el socio del periódico.

Definitivamente, la experiencia no se improvisa. Después de todo, Keller dirige el periódico que provocó el principio del fin de la presidencia de Richard Nixon. La participación completa de Keller, aquí.

1982, el mitin

17 Dic



Recuerdo perfectamente este mitin, que fue el de cierre de la campaña electoral, antes del 16 de mayo de 1982. Fue celebrado en la explanada del Estadio Quisqueya, en Santo Domingo, República Dominicana. La otra foto recoge el momento en que mi padre es cargado, con su traje blanco y corbata, al momento de llegar a la manifestación. Ese día se confirmó su victoria. En el fondo, se observan afiches de José Francisco Peña Gómez, líder de siempre del Partido Revolucionario Dominicano; Jacobo Majluta, quien era candidato a senador por el Distrito Nacional; y mi padre, Salvador Jorge Blanco, candidato presidencial. Fue un día felíz.

Hoy, mi padre ha llegado otra vez a su casa, tras 28 días interno en la clínica. Sigue en estado de coma, pero he sentido la misma tranquilidad que hemos tenido siempre en nuestro hogar, a pesar de las altas y las bajas en nuestras vidas. En aquellos años de vida de duras pruebas, de alegrías y de tristeza, nuestra casa siempre fue nuestra fortaleza, el lugar para compartir, leer, reflexionar y descansar. Hoy nuestro apiario casero está de jubilo. Ha llegado quien se nutre de la miel. Un gladiador. Un luchador. El mismo que está en esa manifestación, en medio de la gente, del pueblo. Qué lección de vida.

Wikileaks, el documental

17 Dic

Es el documental producido por la televisión sueca. Son 57 minutos, sin desperdicios:

Los puntos suspensivos de Bush

16 Dic

El presidente de Estados Unidos de América recibe todos los días el President’s Daily Breifing, mejor conocido por sus siglas «PDB», el informe que recoge todos los datos y análisis de inteligencia sobre temas que comprometen la seguridad nacional. En sus memorias, George W. Bush comienza el capítulo relacionado con los ataques terroristas del 11 de septiembre, con su propia opinión sobre estos informes:

«Cerca de las 8:00am, yo recibí el Informe Diario al Presidente. El PDB, que combinaba inteligencia altamente clasificada con análisis profundos sobre geopolítica, era uno de los momentos más facinantes de mi día. El informe del 11 de septiembre, entregado por un brillante analista de la CIA comprendía sobre Rusia, China y las protestas en Palestina.»

Lo que ese informe no decía es que ese día ocurriría el peor atentado terrorista en suelo americano desde Pearl Harbor. En otra parte de sus memorias, hay otra referencia al Informe Diario al Presidente, del mes de agosto de 2001, relacionado con el interés de Osama Bin Laden de atacar al territorio americano, «pero no se pudo confirmar ningún plan concreto».

Incluso, en la página 35 de sus memorias, Bush cita parcialmente el contenido de ese PDB:

«No hemos podido corroborar algunos de los reportes más sensibles de amenaza, como el de… que Bin Laden quiere secuestrar un avión americano».

Esos puntos suspensivos están, reitero en la página 35 del libro de Bush, seguidos de la única nota al pie que tiene toda la obra, que reza:

«La fuente de este reporte, que es un servicio de inteligencia extranjero, permanece clasificado».

Ni quien fuera el presidente de Estados Unidos puede revelar ese nombre hasta que el gobierno americano decida hacerlo público. Un contraste con la transparencia develada por Wikileaks y los cables de la diplomacia americana.

1978, Colegio Las Américas

16 Dic

Ese fue el último año en el que Dilia y yo atendimos al Colegio Las Américas, en Santiago, República Dominicana. Yo concluí la primaria, y si la memoria no me falla, creo que Dilia estuvo hasta segundo grado de primaria. La razón de nuestra abrupta terminación fue el hecho de que mi padre resultó electo Senador por Santo Domingo, Distrito Nacional, Capital de la República, y tuvimos que mudarnos, a iniciar una nueva vida en la capital.

Nuestra casa en Santiago quedaba en la Ave. Estrella Sadhalá, en donde está una importante agencia de venta de vehículos, casi llegando a la rotunda de la Ave. Bartolomé Colón. El colegio quedaba en la Ave. Juan Pablo Duarte, casi al lado de Codetel. Desde mi casa, era unos 10 minutos en carro, y unos 30 minutos caminando. Cuando mis padres no nos podían llevar, nos íbamos con el jardinero, a veces caminando, y otras veces, íbamos montados en burro. Dilia y yo lo disfrutábamos. Era parte de la aventura.

Mi madre siempre atenta, daba instrucciones precisas sobre nuestra merienda, que era muy particular. Nos ponía jugo de naranja, casabe tostado, queso y huevos hervidos, pues ese era el desayuno de mis padres, y como niños al fin, queríamos lo mismo que ellos desayunaban.

El Colegio Las Américas había sido fundado en 1966 (el mismo año de mi nacimiento) por Orestes e Igna Martínez, educadores cubanos que se establecieron en Santiago. Fueron parte del exilio cubano que se radicó en Miami, a la llegada del régimen castrista en Cuba. Era un colegio al que asistían los hijos de la clase media. De Las Américas, han salido excelentes profesionales en distintos quehaceres, y personas que son reconocidas por su trayectoria moral y familiar. A Las Américas, se le unía una excelente oferta educacional en Santiago, que incluía el Colegio La Salle, el Instituto Iberia, y el Evangélico.

Las Américas cerró sus puertas a principios de los noventa. Tengo muy gratos recuerdos de Orestes e Igna Martínez, ambos fallecidos, así como de los profesores de la primaria, y lógicamente de mis compañeros de primaria, con quienes me he encontrado ya en el ejercicio de la actividad política y profesional. Los ex-alumnos tienen un grupo en facebook para mantener ese vínculo, lo cual es una excelente iniciativa.

Aún cuando hice mi secundaria en el Colegio Loyola en Santo Domingo, mis padres siempre mantuvieron relaciones con Orestes e Igna. En la foto que comparto con ustedes, están Igna y mis padres, en una visita que le hicieron a ella en su casa en Santiago, antes del fallecimiento de Orestes. Igna, siempre fue una maestra, y le guardo a ella profundo respeto y admiración.

Hoy mi padre cumple 27 días en estado de coma, luchando por vivir. Dilia y yo estamos agradecidos de la educación que tanto mi madre como él nos dieron, y nos permitieron recibir, como mucho esfuerzo y sacrificio.