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Juan Bosch y mis padres, una anécdota

3 Feb

Leyendo el libro El Bosch que conocí, escrito por su secretaria Mildred Guzmán Madera, me encuentro con este relato, que menciona el encuentro entre Juan Bosch y mis padres, Salvador Jorge Blanco y Asela Mera de Jorge:

«La manera jocosa de vivir su vida le ayudó a ser apreciado y distinguido por muchos políticos del país. Un día el expresidente Dr. Salvador Jorge Blanco le hace una visita de cortesía a Juan Bosch y ocurrió esto: Llamó a Pascasio que estaba de servicio y le dijo que el Dr. Salvador Jorge Blanco iba a venir; y le recomendó lo siguiente: «Prepárate una bandeja con cinco copas. Una para el Presidente, otra para su esposa Doña Asela, otra para el general Cuervo Gómez, otra para el Lic. Hatuey D’Camps y una quinta para Juan Bosch. Continúa diciéndole a Pascasio, brinda a la dama primero, luego al Presidente y así sucesivamente». Llega la visita y a los cinco minutos Pascasio viene con la bandeja. Juan Bosch les dice que ahora vamos a brindar con champagne y cuando se toma el primer sorbo, se miran todos unos a otros. En realidad era un mabí seibano«.

La transición presidencial

19 Ene

El período más difícil para un presidente es el que transcurre entre el momento en que democráticamente se elige a su sucesor, al presidente electo, y la fecha en que entrega la banda presidencial. En inglés, al presidente se le denomina como lame duck, o pato caído. Por estas latitudes, en donde la institucionalidad no es fuerte, es un período muy complejo, pues por la misma condición humana, salvo honrosa excepciones en su entorno, el presidente se queda casi solo. El «spotlight» se mueve hacia el presidente electo.

Personalmente, he vivido dos transiciones presidenciales (en mi país este período dura tres meses que va desde el 16 de mayo al 16 de agosto, de cada cuatro años), tanto a la subida como a la bajada (en total, 4). La primera que me tocó vivir a primera mano fue cuando mi padre fue electo presidente de la República Dominicana en el 1982, y luego cuando mi padre entregó la banda presidencial en el 1986. La segunda me correspondió vivir en un plano más indirecto fue cundo Hipólito Mejía fue electo presidente de la República en el 2000, y luego cuando Mejía entregó la banda presidencial en el 2004. En la primera ocasión, yo era parte de la familia presidencial. En la segunda ocasión, era colaborador y funcionario de gobierno.

En ese período de transición, el presidente saliente debe tratar de ocupar lo más que pueda su tiempo. No se trata de competir con el presidente electo. Pero, el presidente saliente debe tener su agenda concentrada en sus actividades oficiales. El mejor modelo es lo que está haciendo la presidenta Michelle Bachelet con su agenda. Es una excelente manera de vivir los últimos días de su gestión presidencial.

Valioso testimonio

27 Dic

En política se tejen, en muchas ocasiones, rumores, cuentos y especulaciones que solo el tiempo se encarga de ir poniendo las cosas en su justo lugar. Es una consecuencia de la insorportable levedad del ser, como diría el escritor Milán Kundera. Ante esto, guardar silencio es la mejor arma. Esto me ha tocado vivirlo a lo largo de mi carrera política, y es una lección que he aprendido de mi padre, Salvador Jorge Blanco. Ayer, he leído el artículo titulado Testimonio pertinente, publicado en el periódico Hoy, y escrito por José Augusto Vega Imbert, quien vivió junto a mi padre varios momentos históricos de nuestra democracia, especialmente el episodio que narra en ese artículo, el cual comparto con ustedes.

Carros presidenciales

19 Dic

Como le debe suceder a la mayoría de los conductores de vehículos de motor en la ciudad de Santo Domingo, durante esta semana, en par de ocasiones, me encontré coincidencialmente con la caravana presidencial, es decir el conjunto de vehículos que protegue y sigue al carro del presidente, en este caso, del presidente Leonel Fernández. Mi vehículo, por lo tanto, permaneció un buen tiempo detenido, al igual que los demás, hasta tanto transitara libremente el presidente, lo cual es normal que esto suceda, a pesar de las molestias naturales que ocasiona.

Estaba tan cerca del paso de la caravana presidencial, que me detuve a observar el vehículo presidencial. Y definitivamente que hemos cambiado mucho la tradición de los carros presidenciales en República Dominicana. Estos fueron los modelos tradicionales que usaron Trujillo y el presidente Joaquín Balaguer. Luego, los presidentes Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco cambiaron ligeramente su estilo. Pero, definitivamente, el cambio radical vino con el presidente Fernández que siempre ha utilizado una «jeepeta», al igual que el presidente Hipólito Mejía. Actualmente, el presidente Fernández tiene dos jeepetas parecidas a este modelo. Creo que tanto la presidente Mejía como las del presidente Fernández están «blindadas», es decir, a prueba de balas y de proyectiles, como es normal y natural.

Lo interesante es que, salvo que se me pruebe lo contrario, estos vehículos han sido y son propiedad personal de cada uno de los presidentes. No sucede como en otros países, en donde los carros u autos presidenciales son propiedad del gobierno, lo que asegura continuidad, mantenimiento y el establecimiento de los protocolos de seguridad adecuados. Aquí pueden ver todos los autos presidenciales desde Obama hasta Chávez. Hasta en este tema, desde el punto de vista institucional, nos queda un largo camino por recorrer.

Finalmente, ruego que me excusen con las fotos de los carros presidenciales dominicanos, pues me fue muy difícil localizar sus fotos en Internet, por lo que me ví precisado a colocar fotos de modelos similares, de manera que le pido disculpas si he colocado un modelo de vehículo que no se corresponda con los colores y el año de los que realmente usaron o usan los presidentes dominicanos.

Familias presidenciales

25 Sep


Entre el perído 1982-1986, mi padre, Salvador Jorge Blanco, fue Presidente de la República Dominicana. Tanto mi hermana como yo formamos parte de la familia presidencial. Siempre nuestra conducta, gracias a nuestros padres, fue de cara al sol, y conscientes de la transitoriedad del ejercicio político de mi padre. Cuando veo el revuelo causado por la fotografía de las hijas del presidente Zapatero con el matrimonio Obama, la verdad es que no entiendo la polémica, a menos que se quiera sacar provecho político, dada la difícil situación económica que vive España.

Por un lado, si las hijas del presidente Zapatero nunca habían salido a la opinión pública, entonces hay que respetar el derecho que tiene la familia de Zapatero a su privacidad. Y por otro lado, si hubo esta foto con el presidente Obama, fue porque así fue coordinado. Con la Casa Blanca, no hay improvisaciones. Que luego de su divulgación, en respeto a la privacidad de la familia Zapatero, hayan decidido retirarla, también es su derecho. Solo queda apelar al respeto que merecen no solo sus padres, sino los hijos de quienes forman la familia presidencial de toda nación democrática, al margen de las diferencias políticas. Uno lee las críticas que se hacen a la foto, e incluso a la forma de vestir de las hijas de Zapatero, y me coloco en su posición, para concluir con que cada quien viste como quiere, lo cual hay que respetar también. Felicito a Zapatero por proteger a sus hijas, y también por permitir que ellas se desarrollen y actúen con libertad. Solo la perversidad puede llevar al irrespeto, y la política no puede llegar a estos extremos.

En "Familia y Más"

2 Sep


Haciendo una pausa a los temas que habitualmente trato en estos apuntes, comparto con ustedes la entrada Orlando y yo que ha escrito mi hermana Dilia Leticia Jorge Mera en su blog Familia y Más. La foto que ella reproduce es una que nos tomamos a principios de la década de los setenta en el patio de nuestra casa en Santiago. Los tiempos han cambiando, pero lo que nunca ha cambiado es el amor y la solidaridad familiar que, gracias a nuestros padres, forma parte de nuestro diario vivir.

Hablando sobre mi padre

26 Jul


Hoy se celebra en la República Dominicana el Día de los Padres. Con este motivo, el periódico El Caribe me hizo esta entrevista, en la que hablo sobre mi padre, particularmente las lecciones que he recibido de él a lo largo de toda su vida. Comparto con ustedes la transcripción íntegra de la misma:

P. Qué le motivó a seguir los caminos de su padre, tanto en el derecho como en la política.

OJM: Nací y me crié en un hogar en que el siempre ví la toga y el birrete, y que siempre era frecuentado por muchas personas vinculadas a la actividad política. Mi padre nunca influyó en mí sobre lo que yo debía hacer. Haber visto a mi padre defendiendo a presos políticos o a personas injustamente acusadas , sí despertó en mí el interés de estudiar derecho y ser abogado. Mi participación en la política, corre por la sangre.

P. Cuál ha sido la parte más ventajosa y cuál la más complicada de dedicarse a los oficios de su padre.

OJM: Más que ventajas y complicaciones, lo que me ha permitido es conocer la conducta humana. Como mi padre estaba en las mieles del poder, aprendí a conocer lo que era el oportunismo político. Cuando mi padre estuvo en el peor momento de la desgracia política, conocí la lealtad. Luego, cuando he ocupado posiciones públicas, y me ha tocado observar la conducta humana, siempre he tenido presente esas vivencias.

P. Cuál es la anécdota más emblemática que guarda de la relación entre Jorge padre y Jorge hijo.

OJM: Hay múltiples anécdotas, pero la que siempre recuerdo es cuando en vísperas de asumir la presidencia el 16 de agosto de 1982, nos dijo a mi hermana y a mí, en presencia de mi madre, que íbamos a estar cuatro años en el Palacio Nacional, pero que no quería que cambiáramos nuestra forma de vivir y nuestra forma de ser, porque “el poder es como una sombra que pasa”, todo es transitorio. Así lo hicimos cada día durante 4 años, y desde entonces, lo practico todos los días.

P. Qué cosa tiene que decir de Salvador Jorge Blanco, con motivo del día de los padres.

OJM: Admiro a papá. Es un ser humano excepcional, esencialmente bueno, siempre atento por todos nosotros. Valiente y perseverante, y sobre todo, honesto. Resistió con dignidad las embestidas generadas por la irracionalidad política, y hoy felizmente, a pesar de la ausencia de mi mamá, a quien ama, descansa rodeado del aprecio y la admiración de sus nietos, colegas y amigos, con la satisfacción del deber cumplido.

Siempre de pie, nunca de rodillas

24 May


Como político y estudioso de la política, siempre le he dado seguimiento a los casos de políticos que han tenido fracasos, derrotas, o momentos difíciles en sus carreras, pues es ahí donde se prueba su talante, su capacidad de aceptar con humildad estas etapas, aprender de las lecciones, y superarlas. Hay políticos que, por el contrario, nunca se han recuperado de estos momentos díficiles (Por ejemplo, por citar de la política americana, Gary Hart, John Edwards, Ted Kennedy, Pat Robertson), pero hay otros casos de extraordinaria capacidad de renovación y de superación, y por lo tanto, de admiración. Tal es el caso de Rahm Emanuel, actual Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, quien en su discurso de recepción de un doctorado en honor a su servicio público otorgado por la George Washington University, describe cómo ha superado los distintos fracasos que ha tenido que afrontar en su vida.

Luego de leer su discurso, he hecho un resumen con las lecciones de vida de Emanuel:

1.- Al casi perder mi vida, me hizo querer vivir mi vida. Cuenta como estuvo al borde de la muerte, recién graduado de la secundaria, por una conducta inapropiada. Permaneció tres meses en la unidad de cuidados intensivos, y salvó su vida.

2.- No seas irresponsable con lo que te ha sido otorgado. A veces lo tenemos todo, y no nos damos cuenta de que por actitudes irresponsables, lo perdemos todo. Es solo cuando ya no tenemos nada, que nos damos cuenta de la falta que nos hace haberlo tenido todo.

3.- Aprender de nuestros errores. Si no hay capacidad de entender y asimilar con humildad, las consecuencias de nuestros errores, no habrá oportunidad de superar los mismos, incluso hasta cuando vuelvan los éxitos.

4.- Siempre habrá el asomo de errores y fracasos en nuestras vidas, pero todo depende de cómo se actúa cuando estás en lo más bajo de tu vida, en el valle, lo que determinará cómo actuarás cuando estés en lo más alto de la cumbre.

5.- La importancia de servir a una causa más grande que la tuya. Es la capacidad de sacrificio y de entrega, por encima de tus intereses personales, a favor de las causas de los demás, que pueden ser de la comunidad nacional o global, o incluso, de tu propio entorno. Es el servicio público, en unas ocasiones, o en el mismo ambiente en donde vives o trabajas, en otras oportunidades. Es saber que hay momentos en donde te debes colocar por encima de tus propios intereses.

Recuerdo que en una ocasión escuché a mi padre, durante una manifestación en su campaña presidencial en 1981, en la explanada del Estadio Quisqueya, en Santo Domingo, ante una gran multitud, afirmar que, ante los fracasos, cuando uno cae, hay que caer de pie, nunca de rodillas. Y es la última lección: Hay que asimilar, con humildad, las causas y las consecuencias del fracaso, para superarlo con dignidad, con capacidad e intención de enmienda. Solo así podrás superar la prueba de los momentos sublimes del éxito. ¿Cuántos que han estado en el poder, luego de haberlo dejado, no han podido superar estas nuevas etapas de sus vidas? Estas lecciones de vida contribuyen a fortalecer la entereza en el transcurso de nuestra existencia.

Mi última conversación con Peña Gómez

10 May


Hoy se conmemora el 11 aniversario del fallecimiento de José Francisco Peña Gómez, líder del Partido Revolucionario Dominicano y uno de los constructores de la democracia dominicana. Siempre tengo muy presente mi última conversación a solas con el Dr. Peña Gómez, que, en honor a la verdad, fueron muy pocas y siempre fueron en momentos estelares de su carrera política.

En el verano de 1997, tomé la decisión de aspirar a la Presidencia de la Juventud Revolucionaria Dominicana (JRD), el frente de masas que organiza a los jóvenes del Partido Revolucionario Dominicano, e inicié una serie de recorridos por todo el país. Pocos días después, el compañero y amigo Tony Peña Guaba lanzó también sus aspiraciones a la misma posición, iniciándose una competencia que fue muy saludable, pues dinamizó a los jóvenes del partido. Muchos me decían que iba a ser una competencia difícil, dado que Tony Peña era hijo del Dr. Peña Gómez. Una de las cosas que siempre he tenido muy presente en las luchas políticas es nunca personalizar los objetivos políticos.

Recuerdo que, para diciembre de 1997, y gracias a Hatuey De Camps, quien era Secretario General, me integré a los trabajos electorales del partido, en una Comisión que tuvo a su cargo la preparación de todos los documentos relativos a la presentación de las candidaturas a los cargos congresuales y municipales para las elecciones de mayo de 1998, que por mandato de la ley, hay que presentarlas para el mes de marzo ante la Junta Central Electoral.

Fue para mí una honra tener que trabajar directamente con el Dr. Peña Gómez, en estos procesos, que agotaron largas horas de conversaciones y negociaciones. En vísperas del cierre del plazo de inscripción, recuerdo que el Dr. Peña Gómez me llamaba en horas de la madrugada para que introdujera determinados cambios, siempre bajo la más absoluta discreción.

Terminadas estas jornadas, continué con mis trabajos proselitistas hacia la presidencia de la JRD, hasta que, en los primeros días del mes de abril, recibí una llamada del Dr. Peña Gómez citándome a su casa de Cambita, San Cristóbal. Algo me decía que me iba a hablar de mis aspiraciones, y recuerdo que consulté con mi padre, quien me dió un excelente consejo. Al llegar allí, estaban los compañeros Emmanuel Esquea, quien era presidente del PRD; Tony Raful, presidente en funciones; Peggy Cabral, y me pasaron a una habitación en la que estaba el Dr. Peña Gómez, muy afectado ya por la terrible enfermedad.

Él, Peña Gómez, fue muy franco y directo, y me pidió que declinara mis aspiraciones a favor de Tony Peña, y que aceptara ocupar la Secretaría General de la JRD. Ante este pedido, le dije que, por respeto y por la unidad de nuestro partido, aceptaba su solicitud. Salí de ahí, consciente de que muy pronto se produciría un desenlace. Claro, volviendo a mi realidad, los compañeros que me apoyaban en mis aspiraciones no entendieron, en el momento, mi decisión, aunque después me darían la razón.

Me llevé del consejo de mi padre. Y, gracias a este consejo, puedo decir que, en el 2005, siete años después, Tony Peña apoyó mi candidatura a la Secretaría General del PRD, la cual gané convincentemente. Mi gratitud permanente hacia Tony Peña por este gesto.

Esta conversación con el Dr. Peña Gómez fue una extraordinaria lección para mí, sobre todo para saber que, en la vida política, uno no puede desesperarse. Que hay que tener paciencia, y estar consciente del papel que juega el tiempo en la actividad política. En honor a la memoria del Dr. Peña Gómez, he querido compartir este relato de lo que fue mi última conversación a solas con un ser extraordinario.

Manuel Rosales y asilo político… Déja vu

26 Abr


La noticia de que Manuel Rosales, líder de oposición en Venezuela y Alcalde de Maracaibo, viajó y solicitó asilo político al Perú, trajo a mi memoria recuerdos muy poco agradables. En el año 1987, mi padre, luego de haber concluido su mandato constitucional el 16 de agosto de 1986, fue objeto de una encarnizada persecución judicial con fines políticos, y me recuerdo perfectamente como un día muy temprano, mi madre me despertó y me dijo que me cambiara de ropa que juntos (mis padres y mi hermana) nos ibamos a asilar a la Embajada de Venezuela en Santo Domingo.

Me reservo por el momento revelar algunos datos sobre esto, pero lo cierto es que a las ocho de la mañana, ya estabamos adentro de la Embajada, técnicamente ya en territorio extranjero, por lo que las autoridades judiciales dominicanas no podían penetrar a la sede diplomática. Pasamos alrededor de unos siete días en la Embajada de Venezuela, y aunque recibimos las atenciones mínimas, no le deseo a nadie que pase por esta misma situación.

El gobierno venezuela, a la sazón presidido por Jaime Lusinchi, negó el pedido de asilo, y el gobierno dominicano autorizó a que mi padre, quien tenía serios problemas de salud, fuese llevado a Estados Unidos. Luego de haberse estabilizado, mi padre regresó a la República Dominicana en 1988, estuvo preso por casi un año, y fue condenado en primera instancia. En el 2001, fue descargado por la Corte de Apelación por no haber cometido los hechos que se le imputaban.

Viendo el caso de Manuel Rosales, la historia es diametralmente diferente. Rosales viajó a Lima, y solicitó su asilo, en un país, que como Perú, tiene una larga tradición a favor del asilo político, pues Victor Raúl Haya de la Torre, líder y fundador del partido APRA, se asiló en 1949 en la Embajada de Colombia y permaneció asilado casi 5 años, hasta que la Corte Internacional reconoció su asilo. Además, el presidente Alan García también fue perseguido judicialmente con fines político. Y tanto García como Rosales son miembros de la Internacional Socialista.

El peor sentimiento que puede tener una persona es tener que abandonar, en contra de su voluntad, a su país por ser perseguido políticamente. Por suerte, existe el asilo político, figura de amplio reconocimiento internacional. Lo ideal sería nunca tener que salir de su país en estas circunstancias, ni tampoco someterse a un proceso en el que las influencias políticas actúan dependiendo de cómo fluyan los vientos.